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viernes, 13 de abril de 2007

Origen cultural e histórico de la Circuncisión

Hay varias teorías que explican su origen. Según una de ellas la circuncisión iniciaba el camino de la purificación de la persona a quien se le realizaba porque reducía el placer sexual. Según otra, representaba una ofrenda de sangre a las divinidades. También se asoció como un ofrecimiento para la fertilidad a favor de la persona que lo realizaba o para la fertilidad de la tierra de algunas tribus.
Su realización a lo largo de la historia es desigual y las diferentes comunidades la han ido incorporando en diferentes momentos y por distintos motivos:
1. Las primeras referencias a la circuncisión provienen de Egipto, donde se practicaba como símbolo de realeza o nobleza y a sacerdotes. Los antiguos egipcios la realizaban entre los 6 y los 12 años.
2. Los judíos consideran que la circuncisión representa un pacto entre Dios y Abraham. Por lo tanto, la ley judía obliga a realizarla a todos los niños, 8 días después del nacimiento.
3. Muchos niños musulmanes son circuncidados siguiendo las recomendaciones de la sharia (principios de la ley islámica que dicta aquello que es obligatorio, facultativo, ilícito y permitido) y no porque esté escrito en el Corán.
4. Los griegos también la practicaban y de ellos se toma el nombre de fimosis.
5. Para los cristianos, el procedimiento es opcional, de acuerdo con las escrituras de San Pablo en el Nuevo Testamento, pero abandonan la práctica en el siglo I.
6. Los países de habla inglesa adoptan la circuncisión como parte de su historia y cultura desde el siglo XIX por criterios médicos. La primera vez que se realizó en el Reino Unido fue en 1865 y en Estados Unidos en 1870.
7. Más recientemente, Corea del Sur la adopta de sus aliados (EE.UU.), en tiempos de la guerra de Corea (1950-1953).
No obstante, en algunos países o comunidades, como finlandeses, húngaros, alemanes, hindúes, mongoles y países orientales, la circuncisión como acto quirúrgico rutinario es prácticamente desconocida.
Según la finalidad que adopte la circuncisión rutinaria las comunidades o sociedades que la practican se pueden dividir en dos grupos. En el primer grupo, en el que se incluyen musulmanes, judíos, cristianos coptos, algunos grupos étnicos de África y pueblos indígenas de
América Latina, la circuncisión adopta una finalidad socializadora humana, ya sea de pertenecer al grupo, a la religión o al género. En algunas de estas sociedades, la vida de la persona está jalonada por una serie de ceremonias que marcan su acceso a los grupos de edad específico, los ritos de iniciación. Éstos no son ritos de pubertad, porque no coinciden con la pubertad fisiológica, sino que son ritos de pubertad social, edad que varía según el grupo, y suponen una ruptura con la infancia y el paso al mundo de los adultos.

El significado de estos ritos es muy complejo y se compone de tres fases. En la primera fase, o de separación, los niños son separados de la comunidad y circuncidados. La segunda fase, también llamada de marginación, tiene una duración variable según el tiempo necesario para la cicatrización y el proceso de aprendizaje. En este período se transmiten la riqueza cultural y social, los tabúes y las normas de su pueblo a través de personas seleccionadas. Por último, la tercera fase es la de agregación, en la que la persona es presentada públicamente como un nuevo miembro del grupo.
En el segundo grupo están incluidos, de manera muy importante, los países de habla inglesa, donde la circuncisión tiene una finalidad preventiva. Fue a finales del siglo XIX cuando se inició la circuncisión profiláctica. En este período histórico coincidieron diferentes teorías científicas y aspectos sociales que hicieron posible que la sociedad y la clase médica la incorporasen como una práctica médica rutinaria en el período neonatal.

Una de ellas fue la teoría de la neurosis refleja, reactualizada en ese momento, y con la cual se atribuían diferentes trastornos mentales, inexplicables para la época, a una causa de base somática. De esta manera, era frecuente la realización de la extirpación quirúrgica de ovarios y la amputación, manipulación y aplicación de sustancias químicas al clítoris con la finalidad de controlar cuadros de cefaleas y crisis de histeria; y la realización de circuncisión para prevenir la epilepsia. Otro factor fue la moral victoriana de la época que, además de inculcar a la sociedad del momento valores de extrema moral y buenas costumbres, introdujo una creciente obsesión por la higiene personal.
Esta última idea fue reforzada con la aparición de la teoría bacteriana, que asociaba la suciedad con diferentes miasmas (como orina, heces, sangre, pus o esmegma), y por lo tanto, consideró valida la circuncisión como una medida higiénica preventiva. Por último, muchos de los promotores de la circuncisión consideraban el prepucio como un vestigio primitivo, basándose en la teoría de la evolución de Darwin, sin función y con un pasado evolutivo superfluo. Por todos estos motivos y por las supuestas atribuciones preventivas de enfermedades de transmisión sexual, inflamaciones locales y cáncer de pene y de cuello uterino, la circuncisión se ha mantenido a lo largo de los años.
Fuente: Circuncisión infantil: revisión de la evidencia autores C. Puig Solà, O. García-Algar y O. Vall Combelles, Servicio de Pediatría. Hospital del Mar. Barcelona. España, 2003.

Ilustración: Cuadro "Bebé jugando", 1876 Thomas Eakins

miércoles, 11 de abril de 2007

Violación Marital

Se sabe que muchas mujeres maltratadas suelen pasar años antes de poder reconocer y admitir distintos tipos de violencia, aunque desde afuera sean plenamente visibles. Esta dificultad es particularmente acentuada en el caso de la violación marital, a la que no suelen hacer referencia explícita aún cuando hayan comenzado el proceso de recuperación, o lo hacen dando por sentado que se trata de "algo más" dentro del cuadro global del abuso.
No obstante, cuando logran desnaturalizarla, muchas de estas mujeres llegan a identificar con claridad el impacto específicamente profundo y denigrante de la violencia sexual.
¿QUÉ ES LA VIOLACIÓN MARITAL?
Es la violencia sexual que se da en la relación conyugal o en convivencias estables y se articula con la dinámica de la violencia cotidiana de diversos tipos por parte de la pareja, como un medio más para el sometimiento de la esposa o compañera.
Como en cualquier otra forma de violación, estos episodios pueden producirse por medio de amenaza con armas, fuerza física u otro tipo de intimidación, chantaje emocional o abuso de poder.
¿POR QUÉ SOPORTAN LAS MUJERES LA VIOLACIÓN MARITAL?
De la misma manera que ocurre con otras formas de violencia marital, diferentes mujeres o una misma mujer en diferentes momentos de la historia de abuso, atraviesa tensiones en las cuales está presente el sometimiento, pero también las " transacciones" y la resistencia. En los casos en que existe amenaza con armas o fuerza física o la situación de dependencia emocional es muy arraigada, el lecho conyugal – paradójicamente – puede transformarse en un lugar de extrema indefensión. En otros casos, las mujeres soportan las relaciones sexuales forzadas para evitar "males mayores" (una escena violenta de celos; no recibir dinero para la alimentación de sus hijas e hijos). En otros, las mujeres ensayan estrategias de resistencia sencillas pero relativamente eficaces: acompañan a los chicos a dormir y se quedan en la cama con ellos; trabajan hasta muy tarde y esperan que el marido se duerma.
Muchos estallidos de violencia física "culminan" con una relación sexual forzada, que tiene un significado muy diferente para el varón y para la mujer. Para el varón es la manera de sellar un acto de poder. Para la mujer es impotencia, es miedo, es voluntad de supervivencia. No es aceptación, no es tregua, no es reconciliación.
La violencia sexual en la relación de pareja no se limita a los actos sexuales impuestos. Hay otras formas de violencia marital que afectan severamente la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Nos referimos fundamentalmente a los obstáculos, presiones y violencia explícita en relación a:
- planificación familiar y uso de anticonceptivos
- garantía de sexo seguro en cuanto a la posible transmisión de VIH SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.
Estas dos cuestiones son puntos cruciales para el amor propio "machista" y por eso mismo, vías privilegiadas para ejercer control.
Con respecto al primer punto, en el marco de la violencia marital, es frecuente que las mujeres tengan que llevar adelante embarazos no deseados; ya que ligar a la mujer a la maternidad es un mecanismo presuntamente "lícito" de control. Por otra parte, los embarazos – deseados o no – no "protegen" a las mujeres del maltrato.
Estudios de diversos países muestran que la violencia a veces se inicia durante la gestación y cuando ya está instalada, persiste o se incrementa.
En cuanto al riesgo de contagio, los datos en Argentina nos llevan a una posición de alerta: la relación hombre/mujer de portadores de VIH era de 15 a 1 hace 13 años. A finales de 2001, es de aproximadamente 3 a 1. Más allá de que es un hecho igualmente lamentable el contagio de un varón que el de una mujer, estas cifras indican que se ha producido un significativo aumento porcentual de casos de transmisión en mujeres y se sabe que la transmisión ha sido por vía heterosexual y en relaciones "estables", con todo lo que esto implica, además, de riesgo de transmisión materno-filial.
Si bien no cabe un análisis simplista, ya que sabemos que algunas mujeres – y algunos varones – no están informados o si lo están, desafían el riesgo, es innegable que para muchas mujeres este problema está relacionado con situaciones de pareja estable, en las cuales está naturalizada la "doble moral" y, sobre todo, no son relaciones paritarias. Es decir que las mujeres no pueden protegerse porque no se atreven a plantear el tema – su pedido podría
ser considerado "sospechoso" – o porque abiertamente sus compañeros les niegan la posibilidad. Esto aumenta la vulnerabilidad de las mujeres ante la transmisión del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
¿Qué dice la ley?
La reciente reforma del Código Penal Argentino en los hoy llamados delitos contra la integridad sexual, no incluye expresamente la figura de la violación marital, como en cambio sí lo hacen, en la actualidad, las normativas de algunos países. Tampoco reconoce el agravante del vínculo, es decir, la pena no es mayor por tratarse del cónyuge.
Esto no significa que el Código Penal no de cabida a la violación marital. Según algunos especialistas, quedaría comprendida dentro de las violaciones que se dan en el marco de una "relación de dependencia, de autoridad o de poder", como dice la ley.
Un punto problemático y controvertido de la nueva ley es el artículo sobre avenimiento. Quien puede proponer el avenimiento es la víctima, a partir de los 16 años. El juez o la jueza decide si es oportuno concederlo, basándose en la convicción de que ha sido "libremente formulado" y con el objetivo de "armonizar el conflicto" en el marco de una "relación afectiva previa", según dice la ley.
Esta es una alternativa muy discutible, que presenta en la mayoría de los casos ventajas para el marido violador – dado que extingue la acción penal -y muy dudosos beneficios para la víctima. La experiencia demuestra que para las mujeres maltratadas es muy dificil tomar la decisión de acudir a la justicia, sobre todo, tratándose de situaciones de violencia sexual. Una vez tomada esta decisión es importante sostenerla. Por eso, si una mujer denuncia una violación marital y luego se siente presionada por las circunstancias o alguien de su entorno le aconseja proponer un "avenimiento", o ella misma siente dudas acerca de la posibilidad de "perdonar" a su marido violador, es conveniente que pueda pensar su decisión con un asesoramiento adecuado o solicitar la representación de alguna institución especializada.
Es importante aclarar que la violación marital es considerada una de las modalidades de la violencia conyugal. Por tanto, la mujer víctima tiene la posibilidad de denunciar, también, este tipo de hechos a la justicia de familia y pedir en consecuencia medidas de protección para ella y otros miembros de la familia, si fuera necesario.
¿Qué respuestas tiene la justicia frente a la violación marital?
Dado que el Código Penal Argentino no se refiere específicamente a la violación marital, deja lugar a diferentes interpretaciones por parte de juezas y jueces.
La doctrina jurídica tradicional estuvo muy condicionada por el concepto de débito conyugal (es decir, la obligatoriedad recíproca de complacer sexualmente al cónyuge). En los hechos, debido a los estereotipos culturales acerca de la sexualidad masculina y femenina, el débito conyugal se entiende como el derecho del marido a exigir sexo de la esposa. Se consideraría insólito que una esposa pretendiera exigir sexo de su marido.
Aún hoy existen jueces que se apegan al criterio del débito conyugal y, por tanto, no reconocen la violación marital.
Otros, si bien no sostienen abiertamente este criterio, lo reflejan de modo indirecto; por ejemplo, no dando cabida a la acción penal. Para esta negativa, alegan que es un delito muy difícil de probar, que es una intrusión en la intimidad de las parejas o que una condena (o simplemente un juicio por violación) haría imposible la "reconciliación" posterior de una pareja. Otros, en cambio, en fallos más recientes, tienen una posición definida en defensa de los derechos de las mujeres a su integridad y libertad sexual.
Esta corriente jurídica, si bien tiene en cuenta las expectativas legítimas de reciprocidad sexual entre cónyuges o convivientes, sostiene que no pueden ser exigidas por la fuerza.
Analizando la legislación latinoamericana, se encuentra que desde 1997 en México se agrega un artículo especial sobre la violación marital en el Código Penal y se reforma el artículo referente a las violaciones. Las formulaciones actuales expresan:
Artículo 265: Al que por medio de violencia física o moral realice cópula con persona de cualquier sexo, se le impondrá prisión de ocho a catorce años. Para los efectos de este artículo, se entiende por cópula, la introducción del miembro viril en el cuerpo de la víctima por vía vaginal, anal u oral, independientemente de su sexo.
Se considerará también como violación y se sancionará con prisión de ocho a catorce años, al que introduzca por vía vaginal o anal cualquier elemento o instrumento distinto al miembro viril, por medio de violencia física o moral, sea cual fuere el sexo del ofendido.
Artículo 265 bis: Si la víctima de la violación fuera la esposa o concubina, se impondrá la pena prevista en el artículo anterior. Este delito se perseguirá por querella de parte ofendida.
Tener presente los Derechos de las Mujeres
Todas las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus relaciones sexuales, usar anticonceptivos y decidir en paridad de condiciones con su pareja cuántos hijos tener y cuándo tenerlos. Estos derechos no se pierden al casarse o aceptar una relación de convivencia.
El acuerdo matrimonial o de convivencia implica goce y reciprocidad sexual, pero de ninguna manera constituye una "obligación" de conceder sexo por parte de la mujer ni un "derecho" del varón a exigirlo. Cuando las mujeres se casan o forman pareja, no se convierten en propiedad de sus maridos o compañeros; es decir que ellos no pueden utilizarlas sexualmente como si fueran de su propiedad.
Las mujeres no tienen la "culpa" de la violación marital. Cuando los maridos o convivientes violan a sus parejas, en general no es porque ellas no "quieran" tener relaciones sexuales, sino porque no desean tenerlas en un clima de forzamiento, amenazas y degradación.

Las violaciones maritales no son un efecto de "desavenencias sexuales". Si una pareja "no se lleva bien" en su vida sexual puede hablarlo, solicitar ayuda profesional o puede optar por la separación o el divorcio.
De ninguna manera el "desacuerdo" autoriza a un marido o compañero a exigir sexo forzado. Situaciones bastante típicas son las violaciones o intentos de violaciones por parte de ex maridos o ex novios.
Algunas se desarrollan en el marco de una cita o encuentro previamente acordado y otras son sorpresivas al estilo de las violaciones de desconocidos en lugares públicos.
A veces van precedidas de un intento de seducción o reconciliación por parte del varón que, al no ser correspondido, da lugar a la conducta abusiva. A menudo los agresores encuentran argumentos para "justificar" sus actos. Algunas mujeres que pasaron por esta experiencia expresan que para ellas fue absolutamente insólita, dado que los varones en cuestión no habían sido violentos con anterioridad. Otras, en cambio, dicen que, si bien la situación las tomó de sorpresa, ya habían detectado indicios o señales de las tendencias violentas de su pareja.
Estas violaciones tienen una evidente intención de represalia y dicha represalia una notoria connotación sexuada, dado que el agresor sabe o cree que el sometimiento sexual es lo más perturbador y humillante para su ex pareja.
Violación Marital
Empezar a nombrarla y a reconocerla. Saber que vulnera derechos fundamentales a la integridad y libertad sexual y personal. Son los primeros pasos para no tolerarla.
No hay razones. No hay excusas. No hay derecho.
Fuente: Violencia Marital, folleto elaborado por CECYM Centro de encuentros Cultura y Mujer, este documento ha sido publicado con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll de Alemania. Buenos Aires 2002
Enlace:
www.cecym.org.ar
Ilustración: Cuadro "Mujer reclinada", 1916 de Chaim Soutine

sábado, 7 de abril de 2007

Efectos de los riesgos ocupacionales en la salud reproductiva de la mujer

¿Cuáles son los riesgos para la reproducción en las trabajadoras?
A las sustancias o agentes que afectan la salud reproductiva de las mujeres u hombres o la capacidad de una pareja de tener hijos sanos se les llama riesgos para la reproducción. La radiación, algunos productos químicos, ciertas medicinas o drogas (legales e ilegales), cigarrillos, algunos virus, y el alcohol son ejemplos de riesgos para la reproducción. Este documento tiene como enfoque los riesgos para la reproducción en el lugar de trabajo que afectan a las mujeres y su capacidad de tener hijos sanos. Para información sobre un documento que describe los riesgos para la reproducción de hombres, vea la última página.
Se sabía de los efectos nocivos de algunos agentes en el lugar de trabajo desde hace muchos años. Por ejemplo, se descubrió hace más de 100 años que el plomo causa abortos espontáneos, bebés nacidos muertos, e infertilidad en mujeres que trabajaban con cerámica. Durante los años 40, la rubéola fue reconocida como una causa mayor de los defectos de nacimiento. Sin embargo, todavía no se sabe cuáles son las causas de la mayoría de los problemas de salud reproductiva. Muchos de estos problemas, como infertilidad, aborto espontáneo, y peso bajo al nacer, son bastante comunes y afectan a mujeres que trabajan y a mujeres que no trabajan fuera de la casa.Un peligro reproductivo podría causar uno o más efectos para la salud, según el momento en el cual la mujer sea expuesta a ese riesgo. Por ejemplo, la exposición a sustancias peligrosas durante los primeros 3 meses del embarazo puede causar un defecto de nacimiento o un aborto espontáneo. Durante los últimos 6 meses del embarazo, la exposición a los riesgos para la reproducción podrían aminorar el crecimiento del feto, afectar el desarrollo del cerebro, o causar contracciones prematuras del parto. Es posible que los riesgos para la reproducción no afecten a cada trabajadora o cada embarazo.
En general, las trabajadoras que ya están inmunizadas por vacunas o exposiciones anteriores no están al riesgo de enfermedades como al virus de la hepatitis B, parvovirus humano B19, rubéola, o varicela. Sin embargo, las trabajadoras embarazadas sin inmunidad previa deben evitar el contacto con adultos o niños infectados. Las trabajadoras también deben usar buenas prácticas higiénicas. Deben lavarse frecuentemente las manos para evitar que las enfermedades infecciosas se propaguen entre las trabajadoras de escuelas primarias, jardines de niños y guarderías infantiles. Además, deben usar precauciones universales para protegerse contra los agentes en la sangre que causan enfermedades. Tales precauciones incluyen el llevar guantes y la eliminación en forma segura de agujas.
¿Cómo funciona el sistema reproductivo de una mujer?
Para entender cómo pueden afectar los riesgos para la reproducción a la salud reproductiva de una mujer y su capacidad de tener niños sanos, es útil entender como funciona el sistema reproductivo.
Para entender cómo pueden afectar los riesgos para la reproducción a la salud reproductiva de una mujer y su capacidad de tener niños sanos, es útil entender como funciona el sistema reproductivo. Los tejidos reproductivos principales de una mujer son los ovarios, el útero, y las trompas de falopio. Las funciones de estos tejidos son en gran parte controladas por hormonas producidas por el cerebro y la glándula pituitaria. Las hormonas son productos químicos que se forman en el cuerpo y circulan en la sangre. Estas hormonas regulan el ciclo menstrual, el embarazo, y la producción de leche del pecho. El estrógeno y la progesterona son producidos por los ovarios. Estas hormonas causan el desarrollo sexual y preparan la pared uterina para sostener y alimentar un huevo fertilizado cada mes. Estas hormonas sexuales contribuyen también a la salud general del corazón, los huesos, el hígado, y muchos otros tejidos. Finalmente, durante el embarazo, la placenta produce una hormona (gonadotropina coriónica humana, hCG) que indica al cuerpo que sostenga el embarazo. Una mujer ya nace con todos los huevos que va a tener en la vida. Por eso, si se dañan o se destruyen los huevos, no se puede reemplazarlos. Durante la pubertad, una mujer empieza a tener ciclos menstruales, lo que le posibilita que un huevo se desprenda de uno de los ovarios. Cada ciclo empieza con algunos días de flujo menstrual. Cuando empieza cada ciclo nuevo, empieza a crecer un huevo nuevo.
Después de 2 ó 3 semanas, un huevo maduro (óvulo) se desprende en las trompas de falopio, donde puede ser fertilizado por uno de los espermas que lo rodean.
Si el huevo no está fertilizado, muere y sale del cuerpo aproximadamente 2 semanas después en el flujo menstrual. El proceso empieza de nuevo con un nuevo ciclo menstrual.Si el huevo está fertilizado, continúa el proceso complejo de reproducción. El huevo fertilizado baja por aproximadamente una semana en la trompa de falopio para llegar al útero, donde se pega a la pared. Un tejido especial, la placenta, se forma entre el útero y el nuevo feto empieza a desarrollarse. La placenta transfiere oxígeno y nutrientes de la madre al feto. Durante los primeros 3 meses del embarazo, (el primer trimestre), se forman los órganos principales. Durante el resto del embarazo, estos órganos maduran y el feto crece rápidamente.
¿Cuáles problemas reproductivos pueden surgir por exposiciones ocupacionales?
Solamente algunas sustancias (algunos virus, productos químicos, y medicinas) son causas reconocidas de problemas reproductivos. Los científicos acaban de empezar a descubrir cómo las exposiciones en el lugar de trabajo pueden causar problemas reproductivos. Los problemas siguientes pueden ser causados por exposiciones en el lugar de trabajo:

Efectos en el ciclo menstrual
Infertilidad y baja fecundidad
Abortos espontáneos y niños que nacen muertos
Defectos de nacimiento
Peso bajo al nacer y parto prematuro
Afecciones en el desarrollo

Cáncer durante la niñez
Se describe cada problema con más detalle en las secciones siguientes.
Efectos en el ciclo menstrual
Altos niveles de estrés físico o emocional, o exposición a productos químicos como disulfuro de carbono (CS2) puede afectar el equilibrio entre el cerebro, la glándula pituitaria, y los ovarios. Esta afección puede causar un desequilibrio de estrógeno y progesterona y cambios en la duración y regulación del ciclo menstrual y ovulación. Como estas hormonas sexuales afectan todo el cuerpo de una mujer, los desequilibrios severos o duraderos pueden afectar la salud general.
Infertilidad y baja fecundidad
Entre 10 y 15 por ciento de todas las parejas no pueden concebir un bebé después de un año de intentos. Muchos factores pueden afectar la fecundidad, y estos factores pueden afectar a la mujer o al hombre, o a los dos. Algunas cosas que pueden causar problemas de fecundidad son un daño al huevo de la mujer o al esperma del hombre, o un cambio en las hormonas que regulan el ciclo menstrual.
Abortos espontáneos y bebés que nacen muertos
Aproximadamente 1 de cada 6 embarazos termina con un aborto espontáneo (no planeado). Los abortos espontáneos pueden ocurrir muy temprano en el embarazo, a veces antes de que una mujer se entere que está embarazada. Los abortos espontáneos y los bebés que nacen muertos ocurren por muchas razones, como las siguientes:
El huevo o la esperma pueden estar dañados por lo que el huevo no puede ser fertilizado o no puede sobrevivir después de la fertilización.
Puede haber un problema en el sistema hormonal que sostiene el embarazo.
Pueden existir problemas físicos con el útero o el cuello del útero.
Todavía no se sabe lo que causa la mayoría de estos problemas.
Defectos de nacimiento
Un defecto de nacimiento es una anormalidad física que existe al nacer, aunque es posible que no se le detecte hasta más tarde. Entre 2 y 3 por ciento de los bebés nacen con un defecto mayor. En la mayoría de los casos, no se sabe la causa del defecto. Los primeros tres meses del embarazo constituyen un periodo muy sensible en el desarrollo del feto porque se forman los órganos internos y las extremidades. Muchas mujeres no saben que están embarazadas durante una gran parte de este periodo importante.
Peso bajo al nacer y parto prematuro
Aproximadamente 7 por ciento de los bebés en los Estados Unidos nacen prematuramente. Se cree que la mayoría de estos casos son consecuencia de una nutrición inadecuada de la mujer, el fumar, o el uso de alcohol durante el embarazo. Para muchos bebés que nacen prematuramente o con peso bajo, una mejor atención médica los ha ayudado a crecer y desarrollarse en forma normal. Sin embargo, estos bebés tienen más posibilidad de enfermarse o incluso de morir durante el primer año de vida.
Afecciones en el desarrollo
A veces el cerebro del feto no se desarrolla normalmente, lo que causa demoras en su crecimiento general o dificultades de aprendizaje. Aproximadamente 10 por ciento de los niños en los Estados Unidos tienen algún tipo de discapacidad de desarrollo. Tales problemas no se notan al nacer. Estos problemas pueden ser difíciles a medir, pueden ser temporales o permanentes, y pueden ser leves o severos. Es posible que los niños con problemas de desarrollo sean hiperactivos, tengan una capacidad disminuida de aprender, sean retrasados mentales (en casos severos), o que no puedan mantener la atención por periodos prolongados. Cáncer infantil
La radiación ionizante ha causado cáncer en algunos niños cuyas madres fueron expuestas durante el embarazo. Las siguientes prácticas han ayudado a reducir la exposición del feto a radiación nociva: reducir el uso de rayos X en las mujeres embarazadas, usar equipo nuevo que reduce el riesgo de exposición, y usar diversos tipos de protección.
¿Cómo están expuestos las trabajadoras y los bebés?
Las sustancias nocivas pueden entrar en el cuerpo de una mujer por

respirar (inhalación),
contacto con la piel,
o tragar (ingestión)
Las trabajadoras embarazadas y las que planean estar embarazadas deben cuidarse muy particularmente de no exponerse a los riesgos que puedan afectar su reproducción. Algunos productos químicos (como el alcohol) pueden circular en la sangre de la mujer, pasar por la placenta, y llegar al feto. Otros agentes nocivos pueden afectar la salud general de la mujer y reducir la cantidad de nutrientes que llegan al feto. La radiación puede pasar directamente por el cuerpo de la mujer y dañar los huevos o el feto. Algunas medicinas y productos químicos pueden también pasar por el cuerpo de la mujer y llegar al bebé lactante por la leche del pecho. Sin embargo, la leche del pecho tiene muchos efectos positivos. Por eso, una mujer que puede estar expuesta a los riesgos para la reproducción en el trabajo debe consultar con el médico antes de decidir si debe o no darle leche de pecho a su bebé.
Los riesgos para la reproducción no afectan a todas las mujeres o cada embarazo. El que una mujer o un bebé se vea afectado depende de la cantidad del peligro a la que están expuestos, cuándo están expuestos, cómo están expuestos, y por cuánto tiempo están expuestos.
¿Cómo están expuestas las familias?
Las sustancias en el lugar de trabajo que afectan a las trabajadoras y los embarazos pueden también afectar a las familias. Sin estar conscientes, las trabajadoras pueden llevar a la casa sustancias peligrosas que pueden afectar la salud de otros miembros de la familia. Por ejemplo, el plomo que llega a la casa por la piel, el pelo, la ropa, los zapatos, la caja de herramientas, o el auto pueden causar envenenamiento en la familia, sobre todo en los niños.
¿Cómo se pueden evitar las exposiciones?
Los dueños son responsables del entrenamiento y la protección de los trabajadores. Los trabajadores tienen la responsabilidad de aprender sobre los peligros en su lugar de trabajo, usar equipo de protección personal, y seguir prácticas apropiadas. Como se sabe muy poco sobre los peligros en el lugar de trabajo, los trabajadores deben tomar los pasos siguientes para asegurar su propia seguridad:
Guarde los productos químicos en recipientes cerrados cuando no los usa.
Lávese las manos después del contacto con sustancias peligrosas y químicos.
Evite que la piel tenga contacto con productos.

Si un producto químico toca su piel, siga las indicaciones en la hoja de datos sobre seguridad de las sustancias (material safety data sheet - MSDS).
Se requiere que los dueños tengan copias de los MSDSs para todas las sustancias peligrosas que se usan en el lugar de trabajo.
Se debe proveer un MSDSs al trabajador si lo pide.
Lea todos los MSDSs para familiarizarse con los riesgos para la reproducción en su lugar de trabajo.
Si usted esta preocupada sobre los riesgos para la reproducción en el trabajo, hable con un médico.
Participe en el entrenamiento y la formación sobre salud y seguridad, y los programas de monitoreo que ofrece el dueño.
Aprenda sobre las buenas prácticas en el trabajo y los controles de ingeniería (como una mejor ventilación).
Siga los consejos del dueño sobre las prácticas y procedimientos de salud y seguridad para prevenir exposición a riesgos para la reproducción.
Evite la contaminación en su casa mediante los pasos siguientes:
— Quítese la ropa contaminada y lávese con jabón y agua antes de regresar a la casa.
— Guarde la ropa que lleva fuera del trabajo en un área separada para evitar contaminación.
— Lave la ropa de trabajo en un lugar diferente al de la otra ropa (lávela en el trabajo si es posible).
— No lleve ropa u otros objetos contaminados a la casa. Si hay que llevar ropa de trabajo a la casa, llévela en una funda de plástico cerrada.
Fuente: Efectos de los riesgos ocupacionales en la salud reproductiva de la mujer elaborado por Nacional Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH)

Enlace: http://www.cdc.gov/spanish/niosh/docs/99-104sp.html
Ilustración: Cuadro "Las fases de la luna II", 1941 Paul Delvaux

viernes, 6 de abril de 2007

Discriminación de la mujer según etapas de vida

+ Feticidio e infanticidio
La discriminación de género comienza pronto. Las técnicas modernas de diagnóstico del embarazo han hecho posible que se determine el sexo del bebé en su fase más temprana. En aquellos lugares donde existe una clara preferencia económica o cultural por los varones, el uso inadecuado de estas técnicas puede facilitar el feticidio femenino.

Aunque no existen pruebas concluyentes que confirmen este uso incorrecto e ilegal, el historial de nacimientos y los datos del censo revelan que en Asia hay una cifra desproporcionada de nacimientos de varones y una presencia exagerada de niños menores de cinco años, sobre todo en China y en la India, lo que sugiere la existencia de feticidios e infanticidios selectivos por género en los dos países más poblados del mundo, a pesar de las iniciativas para erradicar estas prácticas en ambos países.
+ La etapa media de la infancia
Una prioridad en la etapa media de la infancia y la adolescencia es la de asegurar el acceso y desarrollo completo a una educación primaria y secundaria de calidad. Salvo escasas excepciones, en su mayoría son las niñas quienes sufren las mayores desventajas educativas.
Educación primaria
De cada 100 niños sin escolarizar, hay 115 niñas en la misma situación.
Aunque la brecha de género se ha ido cerrando a un ritmo constante en las últimas décadas, aproximadamente 1 de cada 5 niñas que se matriculan en la escuela primaria no llegan a finalizarla.
A las niñas que no reciben una educación primaria se les está privando de la oportunidad de desarrollar toda su capacidad en cualquier aspecto de sus vidas. Las investigaciones muestran que las mujeres con estudios son menos propensas a morir de parto y más proclives a enviar a sus niños y niñas a la escuela. Está demostrado que el índice de mortalidad en los menores de cinco años disminuye a la mitad entre las madres con educación primaria.
Educación secundaria
Unas recientes estimaciones de UNICEF indican que el promedio de niñas que acuden a la escuela secundaria en los países en desarrollo es sólo del 43%. Hay múltiples razones para ello. Puede que, sencillamente, no exista ninguna escuela secundaria a la que las niñas puedan asistir, ya que muchos países en desarrollo y donantes se han esforzado tradicionalmente en ofrecer una educación primaria universal y no destinan fondos para aumentar la matriculación y asistencia en la educación secundaria. También existe la posibilidad de que los progenitores de una niña digan que no pueden permitirse el que su hija reciba una educación secundaria o adopten la postura de que el matrimonio debería ser el límite de las ambiciones de su hija.
La educación secundaria tiene múltiples beneficios para las mujeres, niñas y niños. Es muy eficaz para retrasar la edad del primer parto de una joven y aumentar su libertad de movimientos y la salud materna. También fortalece el poder de negociación de las mujeres en la familia y es un factor crucial a la hora de ofrecer a las mujeres oportunidades económicas y participación política.
+ Adolescencia
Entre las mayores amenazas para el desarrollo de un adolescente se encuentran el maltrato, la explotación y la violencia, y la falta de formación fundamental sobre la salud sexual y reproductiva, incluido el VIH/SIDA.
Mutilación/ablación genital de la mujer y la niña
La mutilación/ablación genital de la mujer y la niña supone la extirpación parcial o total, u otras lesiones, de los órganos genitales femeninos, pero no por razones médicas sino culturales. La práctica de la mutilación genital se produce principalmente en países de África subsahariana, Oriente Medio, África del Norte y algunas partes del Sudeste de Asia. Se calcula que, en la actualidad, entre las mujeres y niñas vivas hoy en día, más de 130 millones han sufrido mutilación genital. Esta práctica puede tener graves consecuencias para la salud, como problemas de cicatrización, una mayor propensión a infectarse con el VIH, complicaciones durante y después de los partos, enfermedades con procesos inflamatorios e incontinencia urinaria. Las hemorragias graves y las infecciones pueden provocar la muerte.
Matrimonio infantil y maternidad o paternidad prematuras
Se entiende por matrimonio infantil o prematuro aquellos matrimonios o uniones donde uno o ambos contrayentes son menores de 18 años. El 36% de las mujeres del mundo que tienen de 20 a 24 años se casaron o se unieron a sus parejas antes de cumplir los 18 años, sobre todo en el Asia meridional y África subsahariana. En las zonas donde se practica, el matrimonio infantil es una tradición tan arraigada que resulta casi imposible protestar contra ella. Los progenitores suelen permitir el matrimonio de sus hijos e hijas por necesidades económicas, o porque creen que, en el caso de las hijas, las protege de asaltos sexuales y embarazos fuera del matrimonio, aumenta sus años fértiles o les asegura la obediencia a sus maridos en el hogar.
El embarazo y maternidad prematuros son una inevitable consecuencia del matrimonio infantil. Alrededor de 14 millones de adolescentes entre 15 y 19 años dan a luz todos los años. Las niñas menores de 15 años tienen 5 veces más probabilidades de morir durante el embarazo que las mujeres mayores de 20 años. Si una madre tiene menos de 18 años, la probabilidad de que su bebé muera el primer año de vida es un 60% mayor que la de un recién nacido de una madre de 19 años. Incluso si el bebé sobrevive, existe una mayor posibilidad de que sufra de bajo peso al nacer, de desnutrición y de un retraso en el desarrollo físico y cognitivo.
Abuso sexual, explotación y trata
Cuanto más jóvenes son las jóvenes en su primera relación sexual, más probabilidades hay de que hayan sido forzadas a ella. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, 150 millones de niñas y 73 millones de niños menores de 18 años sufrieron en 2002 relaciones sexuales forzosas u otras formas de violencia física y sexual. En algunos países, la inexistencia
de una edad mínima de consentimiento para las relaciones sexuales y el matrimonio expone a los niños y niñas a la violencia de su pareja.
Se calcula que 1,8 millones de niños y niñas están atrapados por el comercio sexual. A muchos se les fuerza a ello, bien porque sus paupérrimas familias los venden como esclavos, bien porque se les rapte para ser sometidos a la trata en burdeles, u otro tipo de explotación. Las niñas y niños sometidos a explotación en la industria comercial del sexo están sujetos al abandono, la violencia sexual y el maltrato físico y psicológico.
Salud sexual y reproductiva
Puesto que el sexo sin protección conlleva el riesgo de embarazo y de infecciones de transmisión sexual, incluida la del VIH, es muy importante para su seguridad que los jóvenes estén informados de la salud sexual y reproductiva.
Es obvio que sólo con la información no se puede proporcionar protección pero, desde luego, es un primer paso. Sin embargo, los adolescentes de todo el mundo siguen teniendo un conocimiento muy limitado de los asuntos de salud reproductiva y de los riesgos que corren.
VIH/SIDA
En 2005, casi la mitad de los 39 millones de personas que vivían con el VIH eran mujeres. En lugares del Caribe y África, las mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años
son seis veces más propensas a infectarse que los jóvenes de su edad.
Las mujeres corren un riesgo mucho mayor que los hombres de contraer el VIH. Una de las principales explicaciones es fisiológica: las mujeres tienen por lo menos el doble de probabilidades que los hombres de infectarse con el VIH durante el acto sexual. El otro factor decisivo, y en gran medida reversible, es el social: la discriminación de género deniega a la mujer el poder de negociación necesario para reducir su riesgo de infección. La alta tasa de analfabetismo entre las mujeres impide que conozcan los riesgos de la infección por VIH y las posibles estrategias de protección. Un estudio realizado en 24 países de África subsahariana
revela que dos tercios o más de las jóvenes carecen de una información completa sobre la transmisión del VIH.
El dramático aumento de la infección entre las mujeres eleva el riesgo de infección entre los niños y niñas. Los bebés se infectan a través de la madre durante el embarazo, el parto o la lactancia.
En 2005, más de 2 millones de niños y niñas de 14 años o menos vivían con VIH.
+ Maternidad y edad madura
Cuando se combinan los efectos perniciosos de la pobreza y la desigualdad, los dos periodos clave en la vida de muchas mujeres son la maternidad y la edad madura.
Mortalidad derivada de la maternidad
Se calcula que más de medio millón de mujeres –una mujer por minuto, aproximadamente– mueren al año como resultado de las complicaciones durante el embarazo o el parto.
Aproximadamente el 99% de todas las muertes por causas derivadas de la maternidad se producen en los países en desarrollo, y más del 90% en África y Asia. En 2002, dos tercios de las muertes derivadas de la maternidad se produjeron en 13 de los países más pobres del mundo. Ese mismo año, ya sólo la mortalidad materna de la India representó la cuarta parte de toda la mortalidad materna mundial. Una de cada 16 mujeres de África subsahariana morirá como consecuencia del embarazo o el parto, mientras que en los países industrializados el porcentaje es de sólo 1 de cada 4.000.
Por otra parte, los recién nacidos que se quedan sin madre tienen de 3 a 10 veces más probabilidades de morir que los recién nacidos cuyas madres han sobrevivido al parto.
Muchas de las vidas de estas mujeres se podrían salvar si tuvieran acceso a una atención básica de la salud que incluya personal preparado en todos los partos y atención obstétrica de urgencia para mujeres que presenten complicaciones.
Las mujeres en la vejez
Las mujeres mayores suelen sufrir la doble discriminación de género y de edad. Las mujeres tienden a vivir más años que los hombres, carecen generalmente del control de los recursos económicos familiares y a veces tienen que afrontar la discriminación de las leyes de la herencia y de la propiedad.
Muchas mujeres mayores están sumidas en la pobreza en un momento de sus vidas en el que son muy vulnerables.
Sólo unos pocos países en desarrollo disponen de redes de seguridad para personas mayores en forma de pensiones no contributivas o sujetas a la verificación de recursos.
Las abuelas en particular poseen un gran conocimiento y experiencia de todo lo relacionado con la salud y el cuidado materno e infantil. En muchas familias, las abuelas son el principal apoyo para las madres y padres trabajadores en lo que al cuidado de los niños y niñas se refiere.
La experiencia ha mostrado que cuando los programas que tratan de beneficiar a los niños y las familias incluyen también a las mujeres mayores, esto repercute en el progreso de los derechos de la infancia.
Fuente: Discriminación de género a lo largo del ciclo vital, elaborado por UNICEF Estado Mundial de la Infancia 2007. La Mujer y la Infancia: El doble dividendo de la igualdad de género.
Enlace:
Más información UNICEF
Ilustración: Cuadro "Galatea de las esferas", 1952 de Salvador Dali

jueves, 5 de abril de 2007

El Acoso Moral y el Acoso Sexual

Definición de Acoso Moral
El acoso moral se define como la situación en la que un empleado o grupo de empleados ejercen una violencia psicológica extrema, abusiva e injusta de forma sistemática y recurrente, durante un tiempo prolongado, sobre otro empleado o empleados, en el lugar de trabajo, con la finalidad de destruir las redes de comunicación de la víctima, destruir su reputación, minar su autoestima, perturbar el ejercicio de sus labores, degradar deliberadamente las condiciones de trabajo del agredido/s, y lograr que finalmente esa persona o personas abandonen su puesto de trabajo, produciendo un daño progresivo y continuo a su dignidad.
Los principales elementos del acoso moral son la existencia real de una finalidad lesiva de la dignidad profesional y personal del trabajador, dentro de un plan preconcebido para generar ese resultado lesivo. La ausencia de causa lícita de las actuaciones, realizadas éstas de forma sistemática y durante un tiempo prolongado y que produzcan una actitud de rechazo a cualquier persona mínimamente sensata y razonable.

Se dirige frente a un trabajador, un subordinado, aunque también puede ser contra otros compañeros de trabajo o incluso contra un superior jerárquico, si bien lo más habitual es frente a un subordinado.
Producida la conducta antes tipificada, corresponde a cada persona determinar el comportamiento que le resulte inaceptable y ofensivo, y así debe hacerlo saber al acosador/a, por sí o por terceras personas de su confianza.
A título de ejemplo, se consideran comportamientos que, por sí solos o junto con otros, pueden evidenciar la existencia de una conducta, carente de toda justificación, de acoso moral, las siguientes:
+ Las actuaciones injustas que persiguen reducir las posibilidades de la víctima de comunicarse adecuadamente con otros, incluido el propio acosador, entre las que pueden incluirse actitudes como ignorar la presencia de la víctima, criticar de forma sistemática e injustificada los trabajos que realiza, criticar su vida privada o amenazarle, tanto verbalmente como por escrito.
+ Las actuaciones que tienden a evitar que la víctima tenga posibilidad de mantener contactos sociales, como asignarle puestos de trabajo que le aíslen de sus compañeros o prohibir a los compañeros hablar con la víctima.
+ Las actuaciones o rumores dirigidos a desacreditar o impedir a la víctima mantener su reputación personal o laboral, como son ridiculizar o calumniar a la víctima, hablar mal de la
misma a su espalda, cuestionar constantemente sus decisiones u obligarle a realizar un trabajo humillante, o atacar sus creencias políticas o religiosas.
+ Las actuaciones dirigidas a reducir la ocupación de la víctima, y su empleabilidad como son no asignarle trabajo alguno, asignarle tareas totalmente inútiles, sin sentido o degradantes.
+ Las actuaciones que afectan a la salud física o psíquica para la víctima, como son obligarle malintencionadamente, a realizar trabajos peligrosos o especialmente nocivos para la salud o amenazarle o agredirle físicamente.
Tipos de Acoso Moral
En función de la persona que lleve a cabo la conducta acosadora, podemos distinguir tres tipos de acoso:
ACOSO MORAL DESCENDENTE
Es aquel en el que el agente del acoso es una persona que ocupa un cargo superior a la víctima, como, por ejemplo, su jefe.
ACOSO MORAL HORIZONTAL
Se produce entre compañeros del mismo nivel jerárquico. El ataque puede deberse, entre otras causas, a envidias, celos, alta competitividad o por problemas puramente personales. La persona acosadora buscará entorpecer el trabajo de su compañero/a con el fin de deteriorar la imagen profesional de este/a e incluso atribuirse a sí mismo/a méritos ajenos.
ACOSO MORAL ASCENDENTE
El agente del acoso moral es una persona que ocupa un puesto de inferior nivel jerárquico al de la víctima.
Este tipo de acoso puede ocurrir en situaciones en las que un trabajador asciende y pasa a tener como subordinados a los que anteriormente eran sus compañeros. También puede ocurrir cuando se incorpora a la organización una persona con un rango superior, desconocedor de la organización o cuyas políticas de gestión no son bien aceptadas entre sus subordinados.
Medidas preventivas de Acoso Moral
Se pondrán en marcha las siguientes medidas:
ELABORAR Y DIFUNDIR UNA DECLARACIÓN DE PRINCIPIOS
Donde se garantizará su conocimiento efectivo por todos los integrantes de la empresa; dicha comunicación subrayará el compromiso de la dirección de garantizar ambientes de trabajo en los que se respete la dignidad y la libertad de las personas trabajadoras.
RESPONSABILIDAD
Todo el personal tiene la responsabilidad de ayudar a garantizar un entorno laboral en que se respete la dignidad y los directores y mandos deberán tener especialmente encomendada la labor de evitar que se produzca cualquier tipo de acoso bajo su poder de organización.
FORMACIÓN
En línea con el compromiso de tolerancia cero, hacia cualquier conducta constitutiva de acoso, esta materia deberá ser incluida en los programas de formación existentes en la empresa. Dichos programas formativos deberán ir dirigidos a toda la plantilla. Asimismo, deberán tener por objeto la identificación de los factores que contribuyen a crear un entorno laboral exento de acoso, y a que los participantes sean plenamente conscientes de sus responsabilidades en el marco de la política empresarial contra el mismo.
Definición de Acoso Sexual
El acoso sexual es la conducta de naturaleza sexual, u otros comportamientos basados en el sexo, que afectan a la dignidad de la mujer y del hombre en el trabajo, y que se exteriorizan por medio de un comportamiento físico o verbal manifestado en actos, gestos o palabras, cuyo sujeto activo debe saber que dicha conducta es socialmente reprochable y sabe, por manifestaciones del sujeto pasivo, que dicha conducta es indeseada por la víctima.
Asimismo el acoso debe ser ponderado objetivamente como capaz de crear un ambiente o clima de trabajo odioso, ingrato o incómodo.
Podrán ser sujetos de la conducta descrita cualquier persona relacionada con la víctima por causa del trabajo y/o la realizada prevaliéndose de una situación de superioridad.
En cuanto al sujeto activo se considerará acoso cuando provenga de jefes, compañeros e incluso clientes, proveedores o terceros relacionados con la víctima por causa del trabajo.
En cuanto al sujeto pasivo éste siempre quedará referido a cualquier trabajador, independientemente del nivel del mismo y de la naturaleza de la relación laboral.
La conducta de acoso podrá ser de carácter ambiental o de intercambio. A título de ejemplo, y sin ánimo excluyente ni limitativo, se consideran comportamientos que, por sí solos o junto con otros, pueden evidenciar la existencia de una conducta de acoso sexual, las
siguientes:
DE CARÁCTER AMBIENTAL
+ Observaciones sugerentes, bromas, o comentarios sobre la apariencia o condición sexual del trabajador/a.
+ El uso de gráficos, viñetas, dibujos, fotografías o imágenes de Internet de contenido sexualmente explícito.
+ Llamadas telefónicas, cartas o mensajes de correo electrónico de carácter ofensivo, de contenido sexual.
DE INTERCAMBIO
+ El contacto físico deliberado y no solicitado, o un acercamiento físico excesivo o innecesario.
+ Invitaciones persistentes para participar en actividades sociales lúdicas, pese a que la persona objeto de las mismas haya dejado claro que resultan no deseadas e inoportunas.
+ Invitaciones impúdicas o comprometedoras y peticiones de favores sexuales, cuando las mismas se asocien, por medio de actitudes, insinuaciones o directamente a una mejora de las condiciones de trabajo, a la estabilidad en el empleo o afectar a la carrera profesional y/o existan amenazas en el caso de no acceder la víctima.
+ Cualquier otro comportamiento que tenga como causa o como objetivo la discriminación, el abuso, la vejación o la humillación del trabajador/a por razón de su condición sexual.
El acoso sexual se distingue de las aproximaciones libremente aceptadas o toleradas y recíprocas, en la medida en que las conductas de acoso sexual no son deseadas por la persona que es objeto de ellas. Un único episodio no deseado puede ser constitutivo de acoso sexual.
Fuente: Protocolo contra el Acoso Moral y Sexual en CajaCanarias, acordado por la empresa y las secciones sindicales de CC.OO., UGT y Csica
Enlace:
Más información sobre el protocolo
Ilustración: Cuadro "Susana y los viejos" de Van Dyck

miércoles, 28 de marzo de 2007

Pedófilos y Pederastas: Cómo actúan y Cómo son

Los pedófilos y pederastas actúan de diversas maneras para conseguir niños y niñas, con la finalidad de abusar de ellos, integrarlos en una red de prostitución infantil o para elaborar pornografía.
Cómo actúan
Conocer su forma de actuar es fundamental para mejorar la seguridad de los menores. Tanto los padres y educadores como los niños deben conocerlas:
1º. En las salas de juegos recreativos. Algunos pederastas frecuentan estas salas para, después de escoger a un niño o niña como futura víctima, ofrecerse a pagarle algunas partidas o retarlo a jugar contra él. Los abusos no se producen en el primer encuentro, ya que los pederastas normalmente intentan ganarse primero la confianza del niño.
Otros prefieren invitar a sus víctimas a comer una hamburguesa o se ofrecen a llevarlos al cine.
2º. Las zonas marginales. Algunos pederastas prefieren frecuentar zonas deprimidas y marginales para buscar niños o adolescentes desatendidos o con muchas carencias. Les ofrecen entonces algún tipo de trabajo y les aseguran dinero fácil.
3º. Salidas de colegios y parques. Otro tipo de pederastas que suelen actuar en redes optan por el secuestro. Este puede realizarse a la salida de un colegio, haciéndose pasar por un conocido de la familia que viene a recoger al menor porque la madre no va a llegar a tiempo; o en el entorno de los parques infantiles o incluso desde un coche: pidiendo a su posible víctima que se acerque al vehículo para indicarles, plano en mano, donde está una calle.
4º. Discotecas. Algunas redes de tráfico y trata de niños y adolescentes captan a estos utilizando a otros que actúan de ganchos.
Normalmente se trata de un "galán o bella chica" que intenta seducir al adolescente escogido como víctima, para después llevarlo engañado hacia un auto o piso donde espera el proxeneta. También pueden utilizar a otro menor, niño o niña, amenazándolo de muerte o violación.
5º. A través de Internet. Se trata del último sistema que están utilizando muchos pederastas y que dificulta el trabajo de la policía a nivel mundial. Estos pederastas se introducen en los canales de conversación escrita de Internet, o "chats", haciéndose pasar por niños o niñas en
busca de nuevos amigos. Intentan así conocer la situación de algunos menores, sus gustos y aficiones, hasta que llega el momento de concertar una cita en un cine, a la salida de su centro de estudios, en un centro comercial o en un local de venta de comida rápida, con el supuesto objeto de “conocerse mejor”.
6º. A través de las revistas para niños y adolescentes en las que se publican secciones en las que los presuntos “menores” se ofrecen para inter-cambiar correspondencia incluyendo datos personales (dirección...) e incluso una foto.
7º. Utilizando a animales exóticos para atraer a los niños en ferias y demás lugares. Los suben a los mismos y les sacan fotografías para después ofrecérselas a sus padres. Muchos padres dan sus datos para que les envíen la foto o se la acerquen a casa. El pedófilo puede tener así un banco de datos de niños/as con sus direcciones, teléfonos y fotografías.
8º. En el interior de las grandes centros comerciales. Algunas redes de pederastas actúan preferentemente en grandes centros comerciales, donde la concentración de gente es alta y los padres, en la mayoría de veces, están más pendientes de encontrar los productos que necesitan que atender a sus hijos. La forma de operar consiste en coger de la mano a un niño/a pequeño que se haya extraviado (o que se encuentre fuera de la vista de sus padres) y alejarlo del lugar. Por lo general, no lo sacan inmediatamente del lugar, sino que se lo llevan a los servicios higiénicos.

Allí lo cambian rápidamente de vestimenta y afeitan su cabello, poniéndole luego una peluca o gorra, lo sedan si es necesario y salen por la puerta con total naturalidad y tranquilidad.
9º. En casa. Al menos uno de cada tres abusos sexuales a menores de edad se cometen en el entorno familiar más cercano, por parte del padre, un tío o un abuelo. En dos de cada tres casos, el agresor es un pariente, amigo o persona muy cercana al entorno de la víctima.
Cómo Son
No existe un perfil exacto del pederasta o del pedófilo, no se le distingue a simple vista, pero reproducen algunas características que sí resultan significativas. Por ejemplo, su acercamiento a los niños suele ser físico. Tras un primer contacto cuidadoso, para no asustar ni levantar sospechas, comienzan a coger al menor, abrazarlo y “mimarlo”. Les invitan e incluso les colman de atenciones y regalos para generar en ellos un sentimiento de deuda. A los niños se les enseña que deben ser agradecidos y corresponder a los adultos (por educación) y los pedófilos se sirven de esta circunstancia.

Buscan estar a solas de alguna manera con el niños o la niña para ir a más. Los violadores de niños siempre quieren más. Muchos de ellos tienen un nivel bajo de autoestima y se sienten mucho más seguros con los menores. Otros, en un porcentaje elevado, han sufrido abusos de pequeños. Un tercer grupo lo que busca es humillarlos y doblegarlos, posiblemente por haber sufrido antes desprecio de otros niños o niñas durante la infancia.
Pero aunque no existe un perfil exacto del pedófilo ni del pederasta, sí podemos establecer un retrato robot a partir del estudio de los que ya han sido detenidos. Es el siguiente:
• En más el 90% de los casos se trata de varones.
• En el 70% de las veces, los pedófilos y pederastras suelen tener entre 30 y 45 años. Aunque hoy el 20% de las agresiones sexuales son cometidas por menores de edad.
• Suele tratarse de profesionales calificados.
• Con frecuencia buscan trabajos o actividades que les permitan estar cerca de los niños.
• Su nivel social es medio o medio-alto.
• En el 80% de los casos no tienen antecedentes penales.
• En el 98% de los casos actúan solos.
• En más del 50% de los casos abusan del alcohol o de alguna droga.
• Presentan falta de empatía y baja autoestima.
• No suelen ser conflictivos en la cárcel y muestran buen comportamiento (en la cárcel no hay niños).
• En la mayoría de las ocasiones no padecen trastornos psiquiátricos, sólo en ocasiones trastornos de la personalidad y algunas veces trastornos psicopáticos.
• No reconocen los hechos ni asumen su responsabilidad. Minimizan sus agresiones.
• Normalmente son casados, tienen una familia a su cargo y con frecuencia hijos pequeños.
• En más del 40% de los casos se trata del padre, el tío o el abuelo de la víctima. El porcentaje aumenta al 70% si se tiene en cuenta a parientes lejanos, vecinos o amigos cercanos al entorno familiar del niño o niña agredido.
• En el 58% de los casos se niegan a recibir tratamiento o ayuda.
• Su nivel de reincidencia es altísimo, aun después de ser descubiertos y condenados.
• El 100% necesita tratamiento, aunque resulta poco efectivo con los pedófilos preferenciales. (Fuente: PEDÓFILOS Y PEDERASTAS: CÓMO ACTÚAN Y CÓMO SON autor D
imitri N. Senmache Artola, Consultor especialista en temas de lucha contra la Pornografía Infantil y la Trata de Personas, publicado digitalmente por la Red Peruana contra la Pornografía Infantil, red@democracia.org.pe)
Ilustración: Detalle del Cuadro "El sueño produce monstruos" de Francisco Jose de Goya
Enlace: Red Peruana contra la Pornografía Infantil

martes, 27 de marzo de 2007

Reseña Histórica de la Sexualidad y los Roles Sexuales en el Perú

El proceso que ha pasado el Perú para poder explicar las creencias, actitudes y comportamientos frente a lo que es sexualidad y roles sexuales está registrado en los libros, incluso desde el Incanato.
Según reporta Guaman Poma de Ayala, se da una diferencia en la concepción de la mujer a través de la histora. Antes de la conquista se le considera más pura, dentro de un orden asociado al existente en el Incanato. Por otro lado, la mujer andina después de la conquista, es considerada parte de la corrupción y el desorden característicos de la colonización española. Esto se refiere al contacto y establecimiento de relaciones de pareja, generalmente forzadas, que se dieron dentro de la conquista, considerando por ello a las mujeres como “grandes putas”; sin embargo, afirma que los hombres andinos sí mantienen la pureza y el orden, ya que se identifican con “el pensamiento católico y machista de la época que identifica a las mujeres como seres débiles susceptibles a la degeneración moral”.
Guaman Poma, en su postura antimestiza, sostiene que “las mujeres no son víctimas pasivas de esta situación sino virtuales cómplices, son peores que negras y ya no tienen honra”.
Cabe señalar que, durante el Incanato, las mujeres estaban sujetas a ser entregadas como parte de alianzas con grupos étnicos. “La apropiación de mujeres era una fuente de autoridad y prestigio”39, lo cual se mantuvo en los inicios de la conquista. Los españoles recibieron mujeres de la nobleza como parte del deseo de establecer alianzas y mantener una serie de intereses económicos y sociales.
La disposición de las mujeres establece una diferencia entre los derechos de hombres y mujeres: “los hombres tenían derechos sobre las mujeres y éstas no necesariamente sobre los hombres ni sobre ellas mismas”, y esto tuvo continuidad en la conquista.
Mannarelli plantea que los españoles, “provenientes de una tradición patriarcal, optaron por amancebarse con las indias, a las que consideraban doblemente inferiores, por su género y por ser miembros de grupos étnicos sometidos”.
Es así que el establecimiento de las diferencias y la consideración de las mujeres como seres inferiores se va marcando dentro de un nuevo patrón que rige las relaciones entre hombres y mujeres, haciendo énfasis en la necesidad de un hombre dominante y con derecho a decidir sobre la vida de las mujeres.
Los españoles conquistadores tenían la visión de su país de origen: ante la ley, hijos e hijas tenían igual derecho en la herencia del patrimonio familiar; sin embargo, “las mujeres eran consideradas moral y mentalmente inferiores a los hombres, estipulándose que sobre ellas se ejerciera la tutela masculina”. Esto se reflejaba en las decisiones de establecimiento de relaciones de pareja, de matrimonio, dotes, herencias, y con diferencias adicionales de acuerdo con las condiciones sociales y étnicas.
Estas diferencias se daban dentro de leyes establecidas. El imaginario social y la presencia de la Iglesia, que implicaba la aplicación de leyes, sanciones y castigos, con mayor fuerza en las mujeres. El adulterio era castigado más drásticamente en el caso de las mujeres, mientras que se daba mayor indulgencia, y por lo tanto castigos menores, a los hombres: las sanciones sociales también establecían las diferencias y las presiones para que se mantuviera esta discriminación entre hombres y mujeres y se fomentaran las acciones violentas consideradas parte de las relaciones de matrimonio, siendo la sanción para el hombre agresor mínima o subestimada la falta.
Asimismo, en las primeras generaciones de la conquista, las mujeres españolas tuvieron un rol importante de introducción y difusión de una nueva cultura, creación de instituciones, difusión de cultivos de plantas provenientes de su país de origen, etc., aunque el grado de importancia que tiene en la construcción de una nueva cultura no está enfatizado.
La situación de la mujer durante el colonialismo y el virreinato peruano siempre estuvo sujeta a la dependencia de un hombre, tanto social como económicamente, sea cual fuere su situación de estado civil: casada, viuda, divorciada, concubina, soltera.
Las actividades laborales también estaban teñidas de las discriminaciones mencionadas, sociales y étnicas: las mujeres blancas pobres podían alquilar cuartos en su casa o coser, lo que no mermaba su honor. En cambio, las mujeres de estratos bajos, de las “castas”, las indias y esclavas, de quienes no se podía esperar “honor y recato”, podían trabajar en actividades serviles, vender productos agrícolas, comidas, chicha. Esto último lo realizaban en “chicherías”, lugares frecuentados por hombres, lo cual según se reporta las ponía en situaciones de riesgo por el mismo ambiente que se generaba.
Debido a su convivencia en las casas, las esclavas establecían relaciones afectivas, de pareja, con los amos, lo que iba de la mano de la expectativa de la obtención de su libertad. Sin embargo, era frecuente que esto no se cumpliera; el tener relaciones sexuales era un bien valorado, pero los amos aducían inocencia poniendo en duda la honestidad sexual de las mujeres, lo que implicaba que no eran necesariamente quienes iniciaron la relación o que no habían sido la primera pareja sexual, lo cual los exoneraba de cualquier obligación.
Si bien el matrimonio era una institución reconocida como importante, según reporta Mannarelli, “en el Perú colonial urbano, la sexualidad transcurrió ampliamente fuera de
la institución matrimonial, con fuerte presencia de relaciones prematrimoniales y amancebamientos”, y si bien el amancebamiento era sancionado, las diferencias de género eran muy marcadas: las mujeres tenían mayores sanciones sociales e incluso económicas, mientras que los varones tenían mayores consideraciones. En principio, los hombres podían defenderse, pero las mujeres mayormente se quedaban en silencio, porque eran mal vistas las intervenciones públicas de las mujeres.
Por otro lado, si bien ambos podían pagar una multa, el adulterio era tratado de diferente manera para hombres y mujeres; para los hombres era más aceptado socialmente, mientras que para la mujer implicaba incluso poner en duda la paternidad de sus hijos, hasta penas como hacerla caminar semidesnuda por las calles.
El hombre podía solicitar la muerte de la esposa adúltera, y si él la mataba por haber sido engañado, recibía como pena ser desterrado un par de años de la ciudad o un tiempo corto en la cárcel.
La mayor sanción auto-impuesta a las mujeres era aceptar en silencio ciertas condiciones, porque poner en evidencia cualquier problema conyugal la exponía socialmente.
En general, las relaciones sexuales al margen del matrimonio eran sancionadas como falta grave, y para la Iglesia era un pecado, pero al mismo tiempo la sociedad “se mostró bastante tolerante a las relaciones extra conyugales y a las situaciones que de éstas se derivaban”.
“En verdad, el mundo colonial desde sus inicios estuvo cuajado de relaciones de dependencia. (...) La verticalidad en las relaciones sociales afectó particularmente las relaciones entre hombres y mujeres”, y esto, sumado al gran número de nacimiento de hijos ilegítimos como resultado de estas relaciones, marcó una serie de diferencias, basadas en el dominio de los varones y la subordinación de las mujeres, consideradas inferiores al igual que los niños y esclavos.
La situación de los hijos ilegítimos, a través del tiempo, ha ido enfrentando situaciones difíciles; si bien la sanción social ha cambiado, ya no son tan estigmatizados, siguen vigentes problemas de reconocimiento legal y el hecho de que pueda contar con el apoyo paterno en su manutención y necesidades.
Ya en el siglo XVIII, de acuerdo con un estudio sobre la difusión de noticias periodísticas de ese entonces, se encuentra la presencia marcada de estereotipos sobre la mujer, establecidos de acuerdo con las diferencias étnicas.
Mas aun, si el contexto que se daba era el de argumentar la superioridad masculina y el prevenir el peligro de los placeres sexuales, y “la mujer y la tentación del sexo eran una amenaza para el hombre, porque eran contrarios al ejercicio de su razón y a la salvación de su alma”, el tipo de abordaje de los periódicos de ese entonces colaboró en la difusión de los prejuicios contra la mujer, muchos vigentes hasta la actualidad.
Se resaltaba la belleza de la mujer criolla limeña, lo cual inducía a resaltar su habilidad seductora, su “centro de vida... sería la búsqueda de marido, para lo cual despliega todas
sus habilidades para seducir al hombre, pero sin perder el honor”.
Se referían a las negras y mulatas, quienes generalmente eran amas de leche y se dedicaban a cuidar a niños pequeños, como transmisoras de enfermedades y “semillas de vil corrupción de su vil raza”, se les presentaba como objeto de deseo sexual, acompañado de comentarios que cuestionaban su moralidad.
En cuanto a las mujeres indígenas, se aludía a ellas como “sumisa al varón”, afirmado que son “esclavas del varón”.
Si bien se mencionaba poco a la mujer selvática, las descripciones que hacían de ellas aludían a su vestimenta: decían que ocultaba “las partes menos honestas”.
En general, las referencias siempre iban teñidas de un cuestionamiento a su sexualidad y a su honor.
Sobre los niños, se puede encontrar una fuerte tendencia a no ocuparse de ellos. Cuando se referían a las niñas se enfatizaba la necesidad de educarlas dentro del recato, laboriosidad y prudencia, y con recomendaciones para que no fueran seducidas.
Las referencias a la mujer joven son siempre cuestionamientos por incitar a los hombres, y se les presiona para que lleguen al matrimonio, ya a partir de los 15 años, con actitudes críticas o burlonas hacia la mujer soltera. Se imponía el criterio de que ya a determinada edad debía estar casada; era adjudicarle valor por estar casada, por ella sola no lo tenía.
La alusiones a la mujer casada son en función de su servicio a la procreación y dentro del matrimonio, estado que era la continuación de la protección del padre, y también de dependencia del padre y del esposo. Además se expresaba que “el marido disponía y la mujer obedecía”. Su rol primordial era el de madre y educadora de los hijos.
Por otro lado, las alusiones a la mujer religiosa eran tan frecuentes como las alusiones a “las mujeres de mala vida”, presentadas como “fuente de pecado, instrumento de la lujuria y de los placeres de la carne”.
Se encontraban involucradas en la prostitución mujeres negras, indias, mestizas, mulatas y españolas, pero el matiz al referirse a ellas variaba de acuerdo con las diferencias étnicas, con una mayor condescendencia para las españolas.
En general, las referencias siempre aludían a su pudor y su necesidad de depender de los hombres.
Todo lo anteriormente mencionado es la trayectoria que se ha dado como antecedente de lo que actualmente se encuentra que norma las relaciones de hombres y mujeres, para poder entender cómo se ha mantenido una actitud de subestimar a las mujeres y a los niños en función de creerles seres inferiores, donde el campo de la sexualidad siempre ha implicado mayor cuestionamiento, abuso de manera discriminadora, por un lado, y por otro ha originado una postura hacia las acciones y actitudes de los hombres de mayor permisividad y tolerancia social, que prevalece hasta nuestros días.
Al revisar el surgimiento del término “sexualidad” como tal, encontramos que aparece por primera vez en el siglo XIX (Foucoult, en Giddens) dentro del campo de la biología y zoología; es recién al final del siglo que asume un significado más conocido, descrito en el Oxford English Dictionary como “la cualidad de ser sexuado o tener sexo”.
Sin embargo, desde sus inicios estableció una diferencia entre hombres y mujeres, ya que se usó para referirse a enfermedades que padecían las mujeres y no los hombres: problemas de “sexualidad femenina”, entendiéndose sólo el aspecto fisiológico
El término, en general fue definido alrededor de los límites de “normalidad”; lo que no correspondía era parte de la psicopatología.
Es por ello que al iniciarse el siglo XX, la sexualidad estaba cargada de lo impulsivo y represivo, evidenciado en la obra de Sigmund Freud.
En el Perú, en el siglo XIX y principios del siglo XX, la sexualidad era entendida, dentro del ámbito médico, como la “actuación de los órganos sexuales”. Sin embargo, de acuerdo con las normas sociales, la moral tenía que establecer los límites; “la consumación de la ley fisiológica de la Naturaleza debería estar restringida por la moral”.
Esta concepción trajo consigo un nuevo criterio de actitud de los hombres y de las mujeres, en donde la moral y lo fisiológico debían confluir. El matrimonio era percibido por los médicos como un fin que también satisfacía expectativas individuales.
En los años 80 es donde se da una gran producción de literatura sobre el tema de sexualidad, donde ya es vista como “una dimensión (fluida) de la cultura que se adquiere a través de la socialización”.
Pero también se da otro cambio, justamente en los años 80, a raíz del problema del VIH/SIDA: se da el replanteamiento del término y se convierte en un tema que necesariamente se tiene que trabajar. Hasta ese entonces las teorías sobre el comportamiento sexual estaban centradas en la persona, queriendo identificar las razones que llevan a las personas a tener conductas de riesgo, pero se da un giro al entender que “es imposible comprender de manera global por qué los individuos tienden a adoptar un comportamiento sexual específico... si no se toman en cuenta los factores provenientes del contexto socioeconómico y cultural que influyen en la capacidad de decisión, como los comportamientos personales”.

(Fuente: ¿Mercancía sexual?: Cómo Hemos Creado la Demanda para la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en el Perú una Investigación de IDEIF – Instituto de Estudios para la Infancia y la Familia (Iquitos), CODENI (Cusco), REDES (Huancayo), Movimiento El Pozo (Lima) con la colaboración de ECPAT International, Noviembre 2005)
Ilustración: Cuadro "Yapankani" de Danna d'Coz (vea más obras de la artistas)

jueves, 22 de marzo de 2007

Sexualidad, una reflexión sociológica.

Parece innegable, y más desde finales del siglo XIX con las obras de Freud, que el sexo y la sexualidad son parte profunda e inherente a lo humano y por extensión a lo social.
Si bien esta relación sigue estando en una continua discusión, lo que parece claro es que lo sexual juega un papel preponderante en la construcción social de relaciones. Y aunque la cultura determine un poco la sexualidad, me parece, siguiendo a autores como Fromm, Freud y Baudrillard, que lo sexual también determina un poco lo cultural y por tanto lo social.
No quisiera entrar en discusiones sobre el papel de la sexualidad en el desarrollo psicológico del individuo en relación con otros individuos, sólo quisiera apuntar el hecho de que ésta es parte fundamental de lo que nos conforma como personas y por ello como sociedad, en el entendido de Giddens: “Las funciones sexuales son un rasgo maleable de la identidad personal, un punto de primera conexión entre el cuerpo, la auto-identidad y las normas sociales” (2000, p. 25). Y sin embargo, existe una doble relación entre la estructura social más amplia y la identidad individual.
El mismo autor habla de que “la sexualidad es un constructo social, que opera en campos de poder, y no meramente un abanico de impulsos biológicos que o se liberan o no se liberan” (p. 31). Esta distinción es importante porque nos habla de la libertad con la que dichos impulsos pueden llevarse a cabo o no en distintas sociedades (religiones, pueblos, grupos etc.).
A través de la historia, la sexualidad ha sido permitida, atacada, exaltada, reprimida, tolerada, sublimada y todas las “adas” que se puedan decir.
Me parece que es partir de los años 70 que se inicia una verdadera transformación de la concepción social de lo sexual, convirtiéndose la sexualidad en un estandarte de libertad y el placer en un derecho social.
Sin duda son los movimientos feministas y gays-lésbicos, que han logrado consolidarse de esos años para acá, los que dieron el impulso decisivo para que se haya logrado una reformulación social al respecto.
Actualmente la sexualidad ha dejado de ser sólo el vehículo de la reproducción para instaurarse como una manifestación de placer. En este momento, en las sociedades desarrolladas podemos hablar de que existe una búsqueda abierta del placer y de que se ha
logrado (por lo menos en teoría) una equidad en ello entre hombres y mujeres; como dice
Giddens
"La emancipación sexual, creo, puede ser el medio de lograr una reorganización emocional de amplio espectro de la vida social. El significado concreto de emancipación en este contexto no es, sin embargo, como los radical-sexuales proponían, un conjunto sustantivo de cualidades psíquicas o formas de conducta. Es entendido más efectivamente de forma procedimental, como la posibilidad de la democratización radical de la vida de las personas. Quien dice emancipación sexual, a mi entender, dice democracia sexual. No sólo es la sexualidad que está en juego. La democratización de la vida personal se extiende también, de manera fundamental, a las relaciones de amistad, y nuclearmente, a las relaciones con padres, hijos y otros parientes." (p. 165).
Existe de este modo un segundo fenómeno en la actualidad que también representa una transformación en la relación de la sexualidad con lo social y es el hecho de que ésta, en específico la relación sexual había estado reservada al ámbito de lo íntimo, de lo personal, incluso de lo oculto, y en cambio ahora vemos cómo en las sociedades occidentales modernas la sexualidad (y el sexo) es cada vez más del orden público.

Esto es fácil de comprobar en los medios (especialmente la publicidad, sin hablar de la oferta mediática pornográfica), y si bien siempre ha existido, está cada vez más difundido y propagado en espacios antes impensables (supermercados familiares, kioscos y tiendas populares). Por otro lado, destaca la proliferación de giros comerciales de índole sexual (sex-shops, tabledances, bares gay, cines porno, etc.) que, a diferencia de los tradicionales burdeles, soncada vez más recurridos por mujeres, parejas e incluso por personas en busca de regalos para amigos y amigas.
La sexualidad ha pasado de estar en la esfera de lo privado a convertirse en parte de la esfera de lo público. Estos dos elementos, que el placer se haya democratizado y extendido sobre el sexo como reproducción y que sea cada vez menos algo “íntimo”, han dado pie a que la sexualidad pueda ser la base para pensar lo social. En ese sentido, es interesante el estudio del Internet como un nuevo elemento en esta ecología de lo sexo-social, siendo las relaciones sexuales mediadas por computadora no sólo un terreno de experimentación de acciones sexuales, sino de acciones sobre lo sexual y por ende de lo social (algunos ejemplos son las campañas mundiales en contra de la ablación, la recolección de firmas para protestar contra la discriminación sexual, etc.).
Ya se ha hablado de que el Internet no es ajeno a las condiciones prevalecientes en las diferentes sociedades donde se sitúa, y por ello puede ser un vehículo de liberación de energías reprimidas (en sociedades donde la sexualidad sigue siendo tabú). Así es notorio el número de lesbianas y homosexuales que están conectados en red (y a la red), no sólo para intercambiar contenidos sexuales, planear encuentros y tener cibersexo, sino como un ejercicio liberador y auto-afirmativo, como lo dice una mujer en el perfil que la describe: “Descubrí el amor con otras mujeres un par de años atrás. Ya no me gusta el sexo con hombres (lo siento chicos, no me traten de contactar, serán ignorados). Me encanta intercambiar fotos y charlar con otras mujeres”.
Por ello, y ante la posibilidad de enfrentar el rechazo o la marginación, la red se establece como un espacio liberador, como centro de experimentación o como un medio de autoafirmación y combate.
Al convertirse en un terreno donde convergen personas con diferentes posiciones, que provienen de diferentes culturas, que tienen diversas formas de apropiarse del sexo y que
ponen en juego dichas formas, el Internet se erige como un espacio donde se pone en juego
lo sexual, donde se retan los sentidos, las formas, el lenguaje, pero también donde se recrea
lo social.

Aunque se basa en las relaciones sexuales, en la masturbación personal y en la imaginación sexual, el cibersexo las sobrepasa como prácticas sexuales y exige su reconocimiento como una forma nueva: integradora algunas veces, multiplicadora en otras, limitada en muchas, pero con su propia estructura, forma y desarrollo.
(Fuente: Cibersexo: ¿La última frontera del Eros? Un estudio etnográfico autor M.C. Edgar Gómez Cruz, Investigación realizada con apoyo del Fondo Ramón Álvarez Buylla de la Universidad de Colima, México).
Ilustración: Cuadro "Interludio", 1934 de Raquel Forner