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lunes, 16 de abril de 2007

Infecciones Testiculares

La poca atención que hasta hace poco se ha prestado al aparato reproductor masculino ha hecho que las enfermedades genitales de los hombres sean menos conocidas que las de mujeres.
Exceptuando las dolencias de la próstata, pocas patologías masculinas son reconocidas por los propios individuos más proclives a padecerlas, por lo que es habitual que la temida visita al especialista, en este caso el urólogo, se retrase más de lo deseable y se realice sólo cuando las molestias alcanzan su momento crítico.

De entre las patologías que el aparato genital masculino puede sufrir, destacamos varias dolencias de los testículos: la epidedimitis (infección del epidemio, la estructura en la que se
depositan los espermatozoides para madurar), la orquitis (infección de los testículos) y la orquiepididimitis (infección de ambas estructuras).
Paperas y relaciones sexuales
Una causa frecuente de orquitis son las paperas –un 30% de quienes las contraen después de la pubertad padecen orquitis–, que pueden provocar a los cuatro o cinco días dolor e hinchazón testicular en uno o en ambos testículos.
Las orquitis puede causar infertilidad y atrofia (disminución del tamaño del testículo), complicación que se da en un tercio de los jóvenes con orquitis.
La epididimitis aguda es más frecuente que la orquitis y se extiende también a los testículos, por ello se habla de orquiepididimitis. Una de las causas más frecuentes de su aparición es la infección por transmisión sexual, que afecta a hombres hetero y homosexuales.
En los jóvenes heterosexuales de entre 19 y 35 años los gérmenes que más frecuentemente la provocan son el Nisseria gonorrhoeae, gonococo
que causa la gonococia, y la Clamydia trachomatis, mientras que en varones homosexuales es Escherichia Coli, que se transmite a partir del coito anal.
Síntomas y diagnóstico
Los síntomas que produce la orquiepididimitis son fácilmente distinguibles: inflamación e hinchazón del escroto; testículo sensible, doloroso, hinchado y con sensación de pesadez; fiebre; en ocasiones flujo más o menos purulento por el pene (más frecuente si la infección es por clamidias); dolor al orinar, en las relaciones sexuales y la eyaculación; molestias en región inguinal y semen a veces sanguinolento.
El diagnóstico de la afección es sencillo, y se hace mediante la sintomatología y la exploración física. También se utilizan análisis de orina, en los que se efectúa un cultivo para identificar el
germen causante, y análisis de sangre.
Si hay que descartar otras patologías, se puede hacer una prueba de ultrasonidos Doppler (para examinar el flujo de sangre en las venas de la zona) y una gammagrafía testicular (que permite obtener la imagen interior de la parte afectada para comprobar su estado).
Tratamiento
Se requieren antibióticos y se recomiendan una serie de medidas generales, como el reposo en cama, un suspensorio testicular si se considera oportuno, la toma de antiinflamatorios no esteroideos para prevenir la obstrucción de las vías espermáticas y en ocasiones la infiltración con anestésicos locales en el cordón espermático.
En los afectados por gonorrea o clamidia es fundamental evaluar y tratar a las parejas sexuales, sobre todo si hubo contacto durante los 30 días previos a la aparición de los síntomas. La evolución no suele presentar complicaciones, aunque en ocasiones puede quedar una fibrosis cicatricial que provoca la no producción de espermatozoides.
La influencia de la gonorrea
Una de las causas de orquiepididimitis es la gonorrea, enfermedad infectocontagiosa exclusiva de la especie humana y que se transmite por contacto sexual. La incidencia más elevada de gonorrea o gonococia se da en países en desarrollo, de forma muy especial en los destinos del llamado ‘turismo sexual’.
La tasa de ataque más elevada se sitúa entre los 20 y 24 años, pero el mayor riesgo se presenta en mujeres entre 15 y 19 años: la posibilidad de que adquieran la enfermedad a partir de un hombre infectado se estima en un 50-70%, mientras que el riesgo para un hombre
a partir de una mujer infe
ctada es de un 20-30%.
La gonococia tiene mayor incidencia en poblaciones de bajo nivel socioeconómico y educativo, y es más frecuente en ambientes urbanos. La infección puede ser asintomática, lo que le confiere un alto grado de peligrosidad por la posible transmisión de la enfermedad.
En los hombres la gonococia tiene un periodo de incubación de 2-5 días. Tras este plazo, aparece una secreción mucosa por la uretra asociada a picor, que va evolucionando a secreción purulenta y síntomas inflamatorios en el meato uretral. Es bastante habitual que se produzca una orquiepididimitis y/o prostatitis.
En las mujeres, la infección se localiza en el endocervix, la parte más interior del cuello uterino, y suele dar síntomas muy poco específicos, como leucorrea (flujo), molestias discretas al orinar o picor en genitales. En estos casos localizados de infección hasta un 50% de las infectadas pueden permanecer asintomáticas, con lo que muchas veces se mantienen relaciones sexuales sin ningún tipo de precauciones.

Fuente: Infecciones Testiculares: Un riesgo para la fertilidad elaborado por la Revista Consumer.es Eroski N° 89 Junio 2005, Sección Salud

viernes, 13 de abril de 2007

Origen cultural e histórico de la Circuncisión

Hay varias teorías que explican su origen. Según una de ellas la circuncisión iniciaba el camino de la purificación de la persona a quien se le realizaba porque reducía el placer sexual. Según otra, representaba una ofrenda de sangre a las divinidades. También se asoció como un ofrecimiento para la fertilidad a favor de la persona que lo realizaba o para la fertilidad de la tierra de algunas tribus.
Su realización a lo largo de la historia es desigual y las diferentes comunidades la han ido incorporando en diferentes momentos y por distintos motivos:
1. Las primeras referencias a la circuncisión provienen de Egipto, donde se practicaba como símbolo de realeza o nobleza y a sacerdotes. Los antiguos egipcios la realizaban entre los 6 y los 12 años.
2. Los judíos consideran que la circuncisión representa un pacto entre Dios y Abraham. Por lo tanto, la ley judía obliga a realizarla a todos los niños, 8 días después del nacimiento.
3. Muchos niños musulmanes son circuncidados siguiendo las recomendaciones de la sharia (principios de la ley islámica que dicta aquello que es obligatorio, facultativo, ilícito y permitido) y no porque esté escrito en el Corán.
4. Los griegos también la practicaban y de ellos se toma el nombre de fimosis.
5. Para los cristianos, el procedimiento es opcional, de acuerdo con las escrituras de San Pablo en el Nuevo Testamento, pero abandonan la práctica en el siglo I.
6. Los países de habla inglesa adoptan la circuncisión como parte de su historia y cultura desde el siglo XIX por criterios médicos. La primera vez que se realizó en el Reino Unido fue en 1865 y en Estados Unidos en 1870.
7. Más recientemente, Corea del Sur la adopta de sus aliados (EE.UU.), en tiempos de la guerra de Corea (1950-1953).
No obstante, en algunos países o comunidades, como finlandeses, húngaros, alemanes, hindúes, mongoles y países orientales, la circuncisión como acto quirúrgico rutinario es prácticamente desconocida.
Según la finalidad que adopte la circuncisión rutinaria las comunidades o sociedades que la practican se pueden dividir en dos grupos. En el primer grupo, en el que se incluyen musulmanes, judíos, cristianos coptos, algunos grupos étnicos de África y pueblos indígenas de
América Latina, la circuncisión adopta una finalidad socializadora humana, ya sea de pertenecer al grupo, a la religión o al género. En algunas de estas sociedades, la vida de la persona está jalonada por una serie de ceremonias que marcan su acceso a los grupos de edad específico, los ritos de iniciación. Éstos no son ritos de pubertad, porque no coinciden con la pubertad fisiológica, sino que son ritos de pubertad social, edad que varía según el grupo, y suponen una ruptura con la infancia y el paso al mundo de los adultos.

El significado de estos ritos es muy complejo y se compone de tres fases. En la primera fase, o de separación, los niños son separados de la comunidad y circuncidados. La segunda fase, también llamada de marginación, tiene una duración variable según el tiempo necesario para la cicatrización y el proceso de aprendizaje. En este período se transmiten la riqueza cultural y social, los tabúes y las normas de su pueblo a través de personas seleccionadas. Por último, la tercera fase es la de agregación, en la que la persona es presentada públicamente como un nuevo miembro del grupo.
En el segundo grupo están incluidos, de manera muy importante, los países de habla inglesa, donde la circuncisión tiene una finalidad preventiva. Fue a finales del siglo XIX cuando se inició la circuncisión profiláctica. En este período histórico coincidieron diferentes teorías científicas y aspectos sociales que hicieron posible que la sociedad y la clase médica la incorporasen como una práctica médica rutinaria en el período neonatal.

Una de ellas fue la teoría de la neurosis refleja, reactualizada en ese momento, y con la cual se atribuían diferentes trastornos mentales, inexplicables para la época, a una causa de base somática. De esta manera, era frecuente la realización de la extirpación quirúrgica de ovarios y la amputación, manipulación y aplicación de sustancias químicas al clítoris con la finalidad de controlar cuadros de cefaleas y crisis de histeria; y la realización de circuncisión para prevenir la epilepsia. Otro factor fue la moral victoriana de la época que, además de inculcar a la sociedad del momento valores de extrema moral y buenas costumbres, introdujo una creciente obsesión por la higiene personal.
Esta última idea fue reforzada con la aparición de la teoría bacteriana, que asociaba la suciedad con diferentes miasmas (como orina, heces, sangre, pus o esmegma), y por lo tanto, consideró valida la circuncisión como una medida higiénica preventiva. Por último, muchos de los promotores de la circuncisión consideraban el prepucio como un vestigio primitivo, basándose en la teoría de la evolución de Darwin, sin función y con un pasado evolutivo superfluo. Por todos estos motivos y por las supuestas atribuciones preventivas de enfermedades de transmisión sexual, inflamaciones locales y cáncer de pene y de cuello uterino, la circuncisión se ha mantenido a lo largo de los años.
Fuente: Circuncisión infantil: revisión de la evidencia autores C. Puig Solà, O. García-Algar y O. Vall Combelles, Servicio de Pediatría. Hospital del Mar. Barcelona. España, 2003.

Ilustración: Cuadro "Bebé jugando", 1876 Thomas Eakins

jueves, 12 de abril de 2007

Preguntas para hacerse antes de tener Relaciones Sexuales

¿Estoy lista(o) para tener relaciones sexuales?
Es suya la decisión de tener o no tener relaciones sexuales. Pero seguramente siente algo de presión para tomar esta decisión. Esta presión puede venir de su pareja, amistades, su familia o de la sociedad. Cualquiera que sea su decision, usted es el/la que tiene que sentirse cómodo(a) con la decisión, y estar preparada(o) a enfrentar las responsabilidades que vienen con la decisión de tener relaciones sexuales.
Es importante saber que la mayoría de los adolescentes no han tenido relaciones sexuales. Aunque parezca que todo el mundo lo está haciendo, no es verdad. Si está tratando de decidir si usted y su pareja están listos para tener relaciones sexuales, hay ciertas preguntas que pueden ayudarle a tomar una buena decisión.

¿Realmente estas listo(a)?
Estas preguntas le ayudaran a decidir si está preparado(a) para tener relaciones sexuales:
1. ¿Siento que estoy en una relación sólida, saludable y entregada?
2. ¿Me comprometo a protegerme y a mi pareja contra las infecciones de transmisión sexual (ITS) y de embarazos no planeados?
3. ¿Estoy preparado(a) para tomar responsabilidad de las consecuencias de las relaciones sexuales?
4. ¿Actualmente, me siento bien sobre mi comportamiento sexual?
5. ¿Creo que me sentiré bien teniendo relaciones sexuales con mi pareja?
6. ¿Me siento cómodo(a) hablando sobre la sexualidad y las relaciones sexuales con mi pareja?
7. ¿Sé adonde puedo obtener métodos anticonceptivos?
Si contestó “No,” “Quizás,” o “No estoy listo(a) para contestar” a cualquiera de las preguntas, quizás no está preparado(a) para tener relaciones sexuales.

Es posible que sería mejor esperar. Si cree que puede estar lista(o), debería discutirlo con un adulto de confianza –idealmente con uno o ambos padres o con otro familiar.
Es importante que usted y su pareja hablen sobre cualquier preocupación que tengan antes de tomar la decisión de tener relaciones sexuales.

Conversar con su pareja es muy importante para averiguar si ambos están listos. Puede que esto no sea fácil, pero demuestra consideración y respeto para cada cual y para la relación. La comunicación sobre el sexo seguro con su pareja puede ayudarle a evitar un embarazo no deseado y disminuir la posibilidad de una infección de transmisión sexual.
Como parejan ¿estamos listos?

Las siguientes preguntas pueden ayudarles a decidir como pareja, si están listos para las relaciones sexuales:
1. ¿Yo y mi pareja nos conocemos bien?
2. ¿Nos sentimos conectados y parte integral en la vida de cada cual ?
3. ¿Ambos toman la relación en serio?
4. ¿Nos tenemos confianza?
5. ¿Nos comunicamos bien?
6. ¿Podemos hablar cómodamente sobre el sexo, el uno con el otro?
7. ¿Estamos pensando en tener relaciones sexuales porque queremos hacerlo y no porque nos sentimos presionados?
8. ¿Hemos hablado sobre métodos anticonceptivos?
9. ¿Si hemos hablado sobre los anticonceptivos, hemos hablado específicamente sobre el uso del condón para protegernos de las ITS, incluyendo el VIH?
10.¿Estamos de acuerdo que cada vez que tengamos relaciones sexuales, usemos condones y otros métodos anticonceptivos?
11.¿Mi pareja respetará mi derecho a decir “sí” o “no” cada vez que tenemos una interacción sexual?
12.¿Respetará, el derecho de mi pareja a decir “si” o “no” cada vez que tenemos una interacción sexual?
13.¿El ambiente para tener relaciones sexuales será seguro y cómodo?
Si ha contestado “No,” “Quizás,” o “No estoy listo(a) para contestar” a cualquiera de estas preguntas, quizás ustedes no están preparados para tener relaciones sexuales.

Puede ser mejor esperar hasta que sientan que su relación puede incluir estas responsabilidades. Cuando tenga relaciones sexuales por primera vez, asegúrese que es algo que usted eligió, y no algo que simplemente le pasó. Cualquiera que sea su decisión, quizás debe conversar con un adulto de confianza –idealmente con sus padres—para obtener información adicional.
Fuente: ¿Estoy lista(o) para tener relaciones sexuales? elaborado por
Planned Parenthood de la Ciudad de Nueva York, Manhattan, Brooklyn y el Bronx.
Enlace: http://www.ppnyc.org
Ilustración: Cuadro "Topaz" de Alphonse Mucha

miércoles, 11 de abril de 2007

Violación Marital

Se sabe que muchas mujeres maltratadas suelen pasar años antes de poder reconocer y admitir distintos tipos de violencia, aunque desde afuera sean plenamente visibles. Esta dificultad es particularmente acentuada en el caso de la violación marital, a la que no suelen hacer referencia explícita aún cuando hayan comenzado el proceso de recuperación, o lo hacen dando por sentado que se trata de "algo más" dentro del cuadro global del abuso.
No obstante, cuando logran desnaturalizarla, muchas de estas mujeres llegan a identificar con claridad el impacto específicamente profundo y denigrante de la violencia sexual.
¿QUÉ ES LA VIOLACIÓN MARITAL?
Es la violencia sexual que se da en la relación conyugal o en convivencias estables y se articula con la dinámica de la violencia cotidiana de diversos tipos por parte de la pareja, como un medio más para el sometimiento de la esposa o compañera.
Como en cualquier otra forma de violación, estos episodios pueden producirse por medio de amenaza con armas, fuerza física u otro tipo de intimidación, chantaje emocional o abuso de poder.
¿POR QUÉ SOPORTAN LAS MUJERES LA VIOLACIÓN MARITAL?
De la misma manera que ocurre con otras formas de violencia marital, diferentes mujeres o una misma mujer en diferentes momentos de la historia de abuso, atraviesa tensiones en las cuales está presente el sometimiento, pero también las " transacciones" y la resistencia. En los casos en que existe amenaza con armas o fuerza física o la situación de dependencia emocional es muy arraigada, el lecho conyugal – paradójicamente – puede transformarse en un lugar de extrema indefensión. En otros casos, las mujeres soportan las relaciones sexuales forzadas para evitar "males mayores" (una escena violenta de celos; no recibir dinero para la alimentación de sus hijas e hijos). En otros, las mujeres ensayan estrategias de resistencia sencillas pero relativamente eficaces: acompañan a los chicos a dormir y se quedan en la cama con ellos; trabajan hasta muy tarde y esperan que el marido se duerma.
Muchos estallidos de violencia física "culminan" con una relación sexual forzada, que tiene un significado muy diferente para el varón y para la mujer. Para el varón es la manera de sellar un acto de poder. Para la mujer es impotencia, es miedo, es voluntad de supervivencia. No es aceptación, no es tregua, no es reconciliación.
La violencia sexual en la relación de pareja no se limita a los actos sexuales impuestos. Hay otras formas de violencia marital que afectan severamente la salud y los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres.
Nos referimos fundamentalmente a los obstáculos, presiones y violencia explícita en relación a:
- planificación familiar y uso de anticonceptivos
- garantía de sexo seguro en cuanto a la posible transmisión de VIH SIDA y otras enfermedades de transmisión sexual.
Estas dos cuestiones son puntos cruciales para el amor propio "machista" y por eso mismo, vías privilegiadas para ejercer control.
Con respecto al primer punto, en el marco de la violencia marital, es frecuente que las mujeres tengan que llevar adelante embarazos no deseados; ya que ligar a la mujer a la maternidad es un mecanismo presuntamente "lícito" de control. Por otra parte, los embarazos – deseados o no – no "protegen" a las mujeres del maltrato.
Estudios de diversos países muestran que la violencia a veces se inicia durante la gestación y cuando ya está instalada, persiste o se incrementa.
En cuanto al riesgo de contagio, los datos en Argentina nos llevan a una posición de alerta: la relación hombre/mujer de portadores de VIH era de 15 a 1 hace 13 años. A finales de 2001, es de aproximadamente 3 a 1. Más allá de que es un hecho igualmente lamentable el contagio de un varón que el de una mujer, estas cifras indican que se ha producido un significativo aumento porcentual de casos de transmisión en mujeres y se sabe que la transmisión ha sido por vía heterosexual y en relaciones "estables", con todo lo que esto implica, además, de riesgo de transmisión materno-filial.
Si bien no cabe un análisis simplista, ya que sabemos que algunas mujeres – y algunos varones – no están informados o si lo están, desafían el riesgo, es innegable que para muchas mujeres este problema está relacionado con situaciones de pareja estable, en las cuales está naturalizada la "doble moral" y, sobre todo, no son relaciones paritarias. Es decir que las mujeres no pueden protegerse porque no se atreven a plantear el tema – su pedido podría
ser considerado "sospechoso" – o porque abiertamente sus compañeros les niegan la posibilidad. Esto aumenta la vulnerabilidad de las mujeres ante la transmisión del VIH y otras enfermedades de transmisión sexual.
¿Qué dice la ley?
La reciente reforma del Código Penal Argentino en los hoy llamados delitos contra la integridad sexual, no incluye expresamente la figura de la violación marital, como en cambio sí lo hacen, en la actualidad, las normativas de algunos países. Tampoco reconoce el agravante del vínculo, es decir, la pena no es mayor por tratarse del cónyuge.
Esto no significa que el Código Penal no de cabida a la violación marital. Según algunos especialistas, quedaría comprendida dentro de las violaciones que se dan en el marco de una "relación de dependencia, de autoridad o de poder", como dice la ley.
Un punto problemático y controvertido de la nueva ley es el artículo sobre avenimiento. Quien puede proponer el avenimiento es la víctima, a partir de los 16 años. El juez o la jueza decide si es oportuno concederlo, basándose en la convicción de que ha sido "libremente formulado" y con el objetivo de "armonizar el conflicto" en el marco de una "relación afectiva previa", según dice la ley.
Esta es una alternativa muy discutible, que presenta en la mayoría de los casos ventajas para el marido violador – dado que extingue la acción penal -y muy dudosos beneficios para la víctima. La experiencia demuestra que para las mujeres maltratadas es muy dificil tomar la decisión de acudir a la justicia, sobre todo, tratándose de situaciones de violencia sexual. Una vez tomada esta decisión es importante sostenerla. Por eso, si una mujer denuncia una violación marital y luego se siente presionada por las circunstancias o alguien de su entorno le aconseja proponer un "avenimiento", o ella misma siente dudas acerca de la posibilidad de "perdonar" a su marido violador, es conveniente que pueda pensar su decisión con un asesoramiento adecuado o solicitar la representación de alguna institución especializada.
Es importante aclarar que la violación marital es considerada una de las modalidades de la violencia conyugal. Por tanto, la mujer víctima tiene la posibilidad de denunciar, también, este tipo de hechos a la justicia de familia y pedir en consecuencia medidas de protección para ella y otros miembros de la familia, si fuera necesario.
¿Qué respuestas tiene la justicia frente a la violación marital?
Dado que el Código Penal Argentino no se refiere específicamente a la violación marital, deja lugar a diferentes interpretaciones por parte de juezas y jueces.
La doctrina jurídica tradicional estuvo muy condicionada por el concepto de débito conyugal (es decir, la obligatoriedad recíproca de complacer sexualmente al cónyuge). En los hechos, debido a los estereotipos culturales acerca de la sexualidad masculina y femenina, el débito conyugal se entiende como el derecho del marido a exigir sexo de la esposa. Se consideraría insólito que una esposa pretendiera exigir sexo de su marido.
Aún hoy existen jueces que se apegan al criterio del débito conyugal y, por tanto, no reconocen la violación marital.
Otros, si bien no sostienen abiertamente este criterio, lo reflejan de modo indirecto; por ejemplo, no dando cabida a la acción penal. Para esta negativa, alegan que es un delito muy difícil de probar, que es una intrusión en la intimidad de las parejas o que una condena (o simplemente un juicio por violación) haría imposible la "reconciliación" posterior de una pareja. Otros, en cambio, en fallos más recientes, tienen una posición definida en defensa de los derechos de las mujeres a su integridad y libertad sexual.
Esta corriente jurídica, si bien tiene en cuenta las expectativas legítimas de reciprocidad sexual entre cónyuges o convivientes, sostiene que no pueden ser exigidas por la fuerza.
Analizando la legislación latinoamericana, se encuentra que desde 1997 en México se agrega un artículo especial sobre la violación marital en el Código Penal y se reforma el artículo referente a las violaciones. Las formulaciones actuales expresan:
Artículo 265: Al que por medio de violencia física o moral realice cópula con persona de cualquier sexo, se le impondrá prisión de ocho a catorce años. Para los efectos de este artículo, se entiende por cópula, la introducción del miembro viril en el cuerpo de la víctima por vía vaginal, anal u oral, independientemente de su sexo.
Se considerará también como violación y se sancionará con prisión de ocho a catorce años, al que introduzca por vía vaginal o anal cualquier elemento o instrumento distinto al miembro viril, por medio de violencia física o moral, sea cual fuere el sexo del ofendido.
Artículo 265 bis: Si la víctima de la violación fuera la esposa o concubina, se impondrá la pena prevista en el artículo anterior. Este delito se perseguirá por querella de parte ofendida.
Tener presente los Derechos de las Mujeres
Todas las mujeres tienen derecho a decidir sobre sus relaciones sexuales, usar anticonceptivos y decidir en paridad de condiciones con su pareja cuántos hijos tener y cuándo tenerlos. Estos derechos no se pierden al casarse o aceptar una relación de convivencia.
El acuerdo matrimonial o de convivencia implica goce y reciprocidad sexual, pero de ninguna manera constituye una "obligación" de conceder sexo por parte de la mujer ni un "derecho" del varón a exigirlo. Cuando las mujeres se casan o forman pareja, no se convierten en propiedad de sus maridos o compañeros; es decir que ellos no pueden utilizarlas sexualmente como si fueran de su propiedad.
Las mujeres no tienen la "culpa" de la violación marital. Cuando los maridos o convivientes violan a sus parejas, en general no es porque ellas no "quieran" tener relaciones sexuales, sino porque no desean tenerlas en un clima de forzamiento, amenazas y degradación.

Las violaciones maritales no son un efecto de "desavenencias sexuales". Si una pareja "no se lleva bien" en su vida sexual puede hablarlo, solicitar ayuda profesional o puede optar por la separación o el divorcio.
De ninguna manera el "desacuerdo" autoriza a un marido o compañero a exigir sexo forzado. Situaciones bastante típicas son las violaciones o intentos de violaciones por parte de ex maridos o ex novios.
Algunas se desarrollan en el marco de una cita o encuentro previamente acordado y otras son sorpresivas al estilo de las violaciones de desconocidos en lugares públicos.
A veces van precedidas de un intento de seducción o reconciliación por parte del varón que, al no ser correspondido, da lugar a la conducta abusiva. A menudo los agresores encuentran argumentos para "justificar" sus actos. Algunas mujeres que pasaron por esta experiencia expresan que para ellas fue absolutamente insólita, dado que los varones en cuestión no habían sido violentos con anterioridad. Otras, en cambio, dicen que, si bien la situación las tomó de sorpresa, ya habían detectado indicios o señales de las tendencias violentas de su pareja.
Estas violaciones tienen una evidente intención de represalia y dicha represalia una notoria connotación sexuada, dado que el agresor sabe o cree que el sometimiento sexual es lo más perturbador y humillante para su ex pareja.
Violación Marital
Empezar a nombrarla y a reconocerla. Saber que vulnera derechos fundamentales a la integridad y libertad sexual y personal. Son los primeros pasos para no tolerarla.
No hay razones. No hay excusas. No hay derecho.
Fuente: Violencia Marital, folleto elaborado por CECYM Centro de encuentros Cultura y Mujer, este documento ha sido publicado con el apoyo de la Fundación Heinrich Böll de Alemania. Buenos Aires 2002
Enlace:
www.cecym.org.ar
Ilustración: Cuadro "Mujer reclinada", 1916 de Chaim Soutine

martes, 10 de abril de 2007

Consejos para los padres que deseen ayudar a que sus hijos eviten el embarazo y la paternidad precoz

¿Qué pueden hacer los padres para ayudar a que sus hijos eviten el embarazo y la paternidad precoz?
A continuación, encontrará algunos consejos prácticos para los padres, basados en las investigaciones realizadas.
Muchos de estos consejos les parecerán familiares ya que tienen que ver con lo que los padres ya saben por experiencia propia —como la importancia de mantener una relación fuerte y estrecha con sus hijos, de plantearles las expectativas que tienen para ellos, y de hablar con ellos sobre temas importantes.
1. Esté claro con respecto a sus propias actitudes sexuales y valores.
Hablar con sus propios hijos acerca del sexo, el amor y la relación de pareja es generalmente más exitoso cuando usted está claro con respecto a estos temas. Para ayudarle a clarificar sus actitudes y valores, piense en los siguientes tipos de preguntas:
¿Qué piensa usted realmente de que los adolescentes en edad escolar sean sexualmente activos — y quizás incluso se conviertan en padres?
¿Quién es [o quién debería ser] el responsable de marcar los límites en una relación de pareja y cómo debe hacerse, de manera realista?
Siendo adolescente, ¿fue usted sexualmente activo, y cómo se siente ahora con respecto a eso? ¿Fue usted sexualmente activo antes del matrimonio? ¿Qué les dice a sus propios hijos sobre estos temas como resultado de estas reflexiones?
¿Qué piensa usted acerca de motivar a los adolescentes a abstenerse de tener relaciones sexuales?
¿Qué piensa usted de los adolescentes que usan métodos anticonceptivos?
2. Hable con sus hijos desde temprana edad y a menudo acerca del sexo, y sea específico.
Inicie la conversación y asegúrese de que sea honesta, abierta y respetuosa.
Si usted no sabe cómo iniciarla, considere usar situaciones presentadas en programas televisivos o en películas para comenzar la conversación.
Dígales entonces, sinceramente y con confianza, qué piensa y por qué usted toma esa postura. Si no está seguro sobre alguno de los temas, dígaselo a ellos también. Asegúrese de mantener una conversación recíproca, no un monólogo. Pregúnteles qué piensan ellos y qué saben, de manera que pueda corregir sus ideas erradas. Pregúnteles si hay algo que a ellos les preocupe.
Las conversaciones apropiadas según la edad sobre las relaciones de pareja y la intimidad, deberían comenzar a una edad temprana y continuar durante la adolescencia. Evite la formalidad — conviértala en una conversación informal. Todos los jóvenes necesitan mucha comunicación, orientación e información sobre estos temas, aunque ellos a veces no parezcan interesados en lo que usted tenga que decir. Y si usted tiene conversaciones a menudo, no se preocupará mucho si incurre en alguna equivocación o dice algo no muy acertado, porque siempre tendrá una nueva oportunidad para conversar.
No deje que su falta de información le avergüence. Los jóvenes necesitan ayuda tanto para comprender el contexto y el significado del sexo, como también para entender cómo funciona cada parte de su cuerpo. Discuta sobre las diferencias entre el amor y el sexo, y recuerde hablar sobre las razones por las que los jóvenes encuentran el sexo tan interesante y atractivo; discutir sólo sobre los peligros y las enfermedades no llena las expectativas de los adolescentes.
3. Sea un padre con opiniones propias.
Además de ser un padre comunicativo y a quien se le puede preguntar, sea un padre con opiniones propias. Dígales a sus hijos lo que piensa. No sea renuente a decir cosas como:
Como el sexo está asociado con un compromiso, yo pienso que los estudiantes de secundaria sencillamente son demasiado jóvenes para iniciarse en la actividad sexual.
Cuando eventualmente tengas relaciones sexuales, usa siempre algún método anticonceptivo hasta que estés listo(a) para tener hijos.
Nuestros valores morales y religiosos dicen que el sexo es una expresión de amor dentro del matrimonio. Confío que esperes hasta entonces.
No es raro que te encuentres en una situación en la que te sientas presionada sexualmente; tienes que pensar por adelantado en cómo
vas a manejar la situación. Ten un plan. ¿Dirás que "no"? ¿Usarás algún método anticonceptivo? ¿Cómo manejarás la situación?
Es normal pensar en el sexo y sentir deseos sexuales; todo el mundo los siente. Pero eso no significa que debes actuar en base a esas sensaciones.
Una de las razones por las que a mí me preocupa el uso del alcohol y las drogas, es que muchas veces están asociadas con decisiones erradas con relación al sexo.
Tener un bebé no te convierte en un hombre. Tener la capacidad de esperar y actuar responsablemente, sí.
No tienes que tener relaciones sexuales para mantener a tu novio. Si el sexo es el precio de una relación cercana, busca a alguien mejor.
4. Supervise y vigile a sus niños y adolescentes.
Establezca reglas, horas de llegada nocturnas y maneras de comportamiento, preferiblemente a través de discusiones familiares abiertas. Si sus hijos salen de la escuela a las 3 PM y usted no llega a casa del trabajo sino hasta las 6 PM, ¿quién es responsable de asegurarse de que sus hijos no sólo están seguros, sino involucrados en actividades útiles? ¿Adónde van ellos cuando salen con sus amigos? ¿Hay adultos a cargo de esa responsabilidad?
Supervisar y vigilar el paradero de sus hijos no lo convierte en un hostigador; lo convierte en padre.
5. Conozca a los amigos de sus hijos y a sus familias.
Claramente, los amigos ejercen una gran influencia entre ellos mismos.
Conozca a los padres de los amigos de sus hijos, así podrán establecer reglas y expectativas en común. Es más fácil hacer cumplir un horario de llegada nocturno que todos los amigos de sus hijos compartan por igual, en vez de uno que los haga a ellos diferentes — pero aunque sus puntos de vista no coincidan con los de los otros padres, manténgase firme en sus convicciones. Déle la bienvenida a su hogar a los amigos de sus hijos y conózcalos.
6. Desaliente las citas tempranas, frecuentes y constantes.
Permitir que los adolescentes comiencen a tener citas constantes antes de los 16 años de edad puede llevar a problemas. En cambio, fomente las actividades en grupo. Haga que sus hijos conozcan estas ideas con anticipación — no espere hasta que sus hijos adolescentes le propongan planes que difieran de sus ideas sobre este asunto. Si no, él o ella pensará que a usted, simplemente no le agrada alguna persona o invitación en particular.
7. Defina su posición en contra de que sus hijos tengan citas con alguien mayor que ellos.
Trate de marcar un límite de diferencia de edad de no más de dos o tres años. Mientras los jóvenes mayores pueden parecerle encantadores a una jovencita, las diferencias de poder entre las jovencitas y los jóvenes de mayor edad (o los hombres) pueden conducir a situaciones riesgosas para ellas, incluyendo las relaciones sexuales no deseadas y sin el uso de métodos anticonceptivos. Los jovencitos con las mujeres de mayor edad corren los mismos riesgos.
8. Ayude a sus hijos adolescentes a tener opciones para el futuro que sean más atractivas que un embarazo o una paternidad prematuros.
La probabilidad de que sus hijos pospongan su actividad sexual, el embarazo o la paternidad serán significativamente mayores si su futuro se ve atractivo a sus ojos. Eso significa ayudarlos a tener metas significativas para el futuro, hablar con ellos acerca de lo que se necesita para hacer que las metas del futuro se hagan realidad, y ayudarlos a lograrlas. Explíqueles cómo quedar embarazada — o causar un embarazo — puede desviar el mejor de los planes.
9. Hágales saber a sus hijos que usted le da mucho valor a la educación.
Anime a sus hijos a tomar los estudios en serio, y establezca altas expectativas sobre su desempeño en la escuela. La deserción escolar a menudo es la primera señal de los problemas que pueden terminar en la paternidad o la maternidad prematuros. Vigile las calificaciones de sus hijos y discútalas con ellos. Conozca a los maestros y directores, a los consejeros de la escuela y a los entrenadores. Limite las horas que invierten en empleos de medio tiempo (20 horas a la semana debería ser lo máximo), de manera que haya tiempo y energía suficiente para dedicárselos a la escuela. Entérese de las tareas y ayude a su hijo a hacerlas. De ser posible, haga de voluntario en la escuela.
10. Hable con sus hijos y sus hijas por igual.
Las casi 900.000 jovencitas que quedan embarazadas cada año no lo hacen solas. Los jóvenes necesitan saber que el embarazo en la adolescencia también trae consecuencias serias para ellos. Hable con los varones — no sólo con las jovencitas — sobre las consecuencias, la responsabilidad, el sexo, el amor y los valores morales.
11. Entérese de qué están viendo, leyendo y oyendo sus hijos.
La televisión, la radio, las películas, los videos musicales, las revistas y el Internet envían muchos mensajes relativos al sexo; en ellos el sexo usualmente no tiene ningún significado profundo, el embarazo no planificado rara vez sucede, y muy pocas de las personas que tienen relaciones sexuales en los medios de comunicación parecieran estar casados o tener algún compromiso especial. ¿Esto coincide con sus expectativas y valores? De no ser así, es importante hablar con sus hijos sobre lo que retratan los medios de comunicación, lo que usted y ellos piensan al respecto. En el caso de que ciertos programas o películas le ofendan, dígalo y explique por qué. Anime a sus hijos a tener un pensamiento crítico: pregúnteles qué piensan ellos de los programas que ven y de la música que escuchan. Vea con ellos sus programas favoritos y pregúnteles si las escenas de la televisión están relacionadas con algo en sus vidas o en las de sus amigos.
Aunque usted no puede controlar totalmente lo que sus hijos ven u oyen, sí puede dar a conocer sus puntos de vista y controlar su ambiente familiar apagando la televisión, cancelando suscripciones y poniéndole límite a ciertas películas.
Expresando los sentimientos
Estos consejos para ayudar a que sus hijos eviten el embarazo precoz funcionan mejor cuando forman parte de una estrecha relación establecida desde temprana edad entre usted y sus hijos. Procure lograr una relación cálida pero firme con respecto a la disciplina impuesta y rica en comunicación, ya que esto acentúa la confianza y el respeto mutuos. No hay una manera única de lograr tal relación, pero siguiendo las siguientes recomendaciones podrá hacerlo:
Expréseles amor y afecto de manera clara y constante. Abrace a sus hijos y dígales lo importantes que son para usted. Premie sus logros de manera específica, pero recuerde que las expresiones de afecto deberían ser manifestadas espontáneamente, no sólo debido a un logro en particular.
Escuche detenidamente a sus hijos y preste mucha atención a lo que hacen.
Comparta tiempo con sus hijos realizando actividades apropiadas para sus edades e intereses, no solamente los suyos. Compartir experiencias construye buenos cimientos en las relaciones que formarán las bases para una comunicación futura acerca de cualquier tema, incluyendo el comportamiento sexual.
Sea solidario y muestre interés por sus inclinaciones. Asista a sus competencias deportivas; entérese de sus pasatiempos; demuestre entusiasmo por sus logros, hasta por los más pequeños; hágales preguntas que demuestren que usted está interesado y preocupado por lo que pasa en sus vidas.
Sea atento y respetuoso con sus hijos y sus amigos. Evite las burlas y exponerlos al ridículo. No compare a su hijo adolescente con ningún otro miembro de la familia (por ejemplo: ¿por qué no puedes ser como tu hermana mayor?). Hágales saber que usted espera el mismo trato cortés y respetuoso de su parte.
Ayúdelos a construir su autoestima desarrollando sus habilidades; el autoestima se gana, no se otorga, y la mejor manera de ganarla es haciendo algo bien hecho.
Disfruten de comidas en familia con tanta frecuencia como sea posible y aproveche ese tiempo para conversar, evitando las confrontaciones.
Fuente: El poder de los padres: Lo que los padres deben saber y hacer para ayudar a prevenir el embarazo en los adolescentes. Documento elaborado para LA CAMPAÑA NACIONAL PARA PREVENIR EL EMBARAZO EN ADOLESCENTES. 1776 Massachusetts Avenue, NW Suite 200
Washington, DC 20036. La realización de este folleto ha sido posible, en parte, gracias a la generosa donación realizada por la Familia de Compañías Johnson & Johnson.
Enlace: www.teenpregnancy.org

Ilustración: Cuadro "Chica en la cama", 1952 de Lucian Freud

viernes, 6 de abril de 2007

Discriminación de la mujer según etapas de vida

+ Feticidio e infanticidio
La discriminación de género comienza pronto. Las técnicas modernas de diagnóstico del embarazo han hecho posible que se determine el sexo del bebé en su fase más temprana. En aquellos lugares donde existe una clara preferencia económica o cultural por los varones, el uso inadecuado de estas técnicas puede facilitar el feticidio femenino.

Aunque no existen pruebas concluyentes que confirmen este uso incorrecto e ilegal, el historial de nacimientos y los datos del censo revelan que en Asia hay una cifra desproporcionada de nacimientos de varones y una presencia exagerada de niños menores de cinco años, sobre todo en China y en la India, lo que sugiere la existencia de feticidios e infanticidios selectivos por género en los dos países más poblados del mundo, a pesar de las iniciativas para erradicar estas prácticas en ambos países.
+ La etapa media de la infancia
Una prioridad en la etapa media de la infancia y la adolescencia es la de asegurar el acceso y desarrollo completo a una educación primaria y secundaria de calidad. Salvo escasas excepciones, en su mayoría son las niñas quienes sufren las mayores desventajas educativas.
Educación primaria
De cada 100 niños sin escolarizar, hay 115 niñas en la misma situación.
Aunque la brecha de género se ha ido cerrando a un ritmo constante en las últimas décadas, aproximadamente 1 de cada 5 niñas que se matriculan en la escuela primaria no llegan a finalizarla.
A las niñas que no reciben una educación primaria se les está privando de la oportunidad de desarrollar toda su capacidad en cualquier aspecto de sus vidas. Las investigaciones muestran que las mujeres con estudios son menos propensas a morir de parto y más proclives a enviar a sus niños y niñas a la escuela. Está demostrado que el índice de mortalidad en los menores de cinco años disminuye a la mitad entre las madres con educación primaria.
Educación secundaria
Unas recientes estimaciones de UNICEF indican que el promedio de niñas que acuden a la escuela secundaria en los países en desarrollo es sólo del 43%. Hay múltiples razones para ello. Puede que, sencillamente, no exista ninguna escuela secundaria a la que las niñas puedan asistir, ya que muchos países en desarrollo y donantes se han esforzado tradicionalmente en ofrecer una educación primaria universal y no destinan fondos para aumentar la matriculación y asistencia en la educación secundaria. También existe la posibilidad de que los progenitores de una niña digan que no pueden permitirse el que su hija reciba una educación secundaria o adopten la postura de que el matrimonio debería ser el límite de las ambiciones de su hija.
La educación secundaria tiene múltiples beneficios para las mujeres, niñas y niños. Es muy eficaz para retrasar la edad del primer parto de una joven y aumentar su libertad de movimientos y la salud materna. También fortalece el poder de negociación de las mujeres en la familia y es un factor crucial a la hora de ofrecer a las mujeres oportunidades económicas y participación política.
+ Adolescencia
Entre las mayores amenazas para el desarrollo de un adolescente se encuentran el maltrato, la explotación y la violencia, y la falta de formación fundamental sobre la salud sexual y reproductiva, incluido el VIH/SIDA.
Mutilación/ablación genital de la mujer y la niña
La mutilación/ablación genital de la mujer y la niña supone la extirpación parcial o total, u otras lesiones, de los órganos genitales femeninos, pero no por razones médicas sino culturales. La práctica de la mutilación genital se produce principalmente en países de África subsahariana, Oriente Medio, África del Norte y algunas partes del Sudeste de Asia. Se calcula que, en la actualidad, entre las mujeres y niñas vivas hoy en día, más de 130 millones han sufrido mutilación genital. Esta práctica puede tener graves consecuencias para la salud, como problemas de cicatrización, una mayor propensión a infectarse con el VIH, complicaciones durante y después de los partos, enfermedades con procesos inflamatorios e incontinencia urinaria. Las hemorragias graves y las infecciones pueden provocar la muerte.
Matrimonio infantil y maternidad o paternidad prematuras
Se entiende por matrimonio infantil o prematuro aquellos matrimonios o uniones donde uno o ambos contrayentes son menores de 18 años. El 36% de las mujeres del mundo que tienen de 20 a 24 años se casaron o se unieron a sus parejas antes de cumplir los 18 años, sobre todo en el Asia meridional y África subsahariana. En las zonas donde se practica, el matrimonio infantil es una tradición tan arraigada que resulta casi imposible protestar contra ella. Los progenitores suelen permitir el matrimonio de sus hijos e hijas por necesidades económicas, o porque creen que, en el caso de las hijas, las protege de asaltos sexuales y embarazos fuera del matrimonio, aumenta sus años fértiles o les asegura la obediencia a sus maridos en el hogar.
El embarazo y maternidad prematuros son una inevitable consecuencia del matrimonio infantil. Alrededor de 14 millones de adolescentes entre 15 y 19 años dan a luz todos los años. Las niñas menores de 15 años tienen 5 veces más probabilidades de morir durante el embarazo que las mujeres mayores de 20 años. Si una madre tiene menos de 18 años, la probabilidad de que su bebé muera el primer año de vida es un 60% mayor que la de un recién nacido de una madre de 19 años. Incluso si el bebé sobrevive, existe una mayor posibilidad de que sufra de bajo peso al nacer, de desnutrición y de un retraso en el desarrollo físico y cognitivo.
Abuso sexual, explotación y trata
Cuanto más jóvenes son las jóvenes en su primera relación sexual, más probabilidades hay de que hayan sido forzadas a ella. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, 150 millones de niñas y 73 millones de niños menores de 18 años sufrieron en 2002 relaciones sexuales forzosas u otras formas de violencia física y sexual. En algunos países, la inexistencia
de una edad mínima de consentimiento para las relaciones sexuales y el matrimonio expone a los niños y niñas a la violencia de su pareja.
Se calcula que 1,8 millones de niños y niñas están atrapados por el comercio sexual. A muchos se les fuerza a ello, bien porque sus paupérrimas familias los venden como esclavos, bien porque se les rapte para ser sometidos a la trata en burdeles, u otro tipo de explotación. Las niñas y niños sometidos a explotación en la industria comercial del sexo están sujetos al abandono, la violencia sexual y el maltrato físico y psicológico.
Salud sexual y reproductiva
Puesto que el sexo sin protección conlleva el riesgo de embarazo y de infecciones de transmisión sexual, incluida la del VIH, es muy importante para su seguridad que los jóvenes estén informados de la salud sexual y reproductiva.
Es obvio que sólo con la información no se puede proporcionar protección pero, desde luego, es un primer paso. Sin embargo, los adolescentes de todo el mundo siguen teniendo un conocimiento muy limitado de los asuntos de salud reproductiva y de los riesgos que corren.
VIH/SIDA
En 2005, casi la mitad de los 39 millones de personas que vivían con el VIH eran mujeres. En lugares del Caribe y África, las mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años
son seis veces más propensas a infectarse que los jóvenes de su edad.
Las mujeres corren un riesgo mucho mayor que los hombres de contraer el VIH. Una de las principales explicaciones es fisiológica: las mujeres tienen por lo menos el doble de probabilidades que los hombres de infectarse con el VIH durante el acto sexual. El otro factor decisivo, y en gran medida reversible, es el social: la discriminación de género deniega a la mujer el poder de negociación necesario para reducir su riesgo de infección. La alta tasa de analfabetismo entre las mujeres impide que conozcan los riesgos de la infección por VIH y las posibles estrategias de protección. Un estudio realizado en 24 países de África subsahariana
revela que dos tercios o más de las jóvenes carecen de una información completa sobre la transmisión del VIH.
El dramático aumento de la infección entre las mujeres eleva el riesgo de infección entre los niños y niñas. Los bebés se infectan a través de la madre durante el embarazo, el parto o la lactancia.
En 2005, más de 2 millones de niños y niñas de 14 años o menos vivían con VIH.
+ Maternidad y edad madura
Cuando se combinan los efectos perniciosos de la pobreza y la desigualdad, los dos periodos clave en la vida de muchas mujeres son la maternidad y la edad madura.
Mortalidad derivada de la maternidad
Se calcula que más de medio millón de mujeres –una mujer por minuto, aproximadamente– mueren al año como resultado de las complicaciones durante el embarazo o el parto.
Aproximadamente el 99% de todas las muertes por causas derivadas de la maternidad se producen en los países en desarrollo, y más del 90% en África y Asia. En 2002, dos tercios de las muertes derivadas de la maternidad se produjeron en 13 de los países más pobres del mundo. Ese mismo año, ya sólo la mortalidad materna de la India representó la cuarta parte de toda la mortalidad materna mundial. Una de cada 16 mujeres de África subsahariana morirá como consecuencia del embarazo o el parto, mientras que en los países industrializados el porcentaje es de sólo 1 de cada 4.000.
Por otra parte, los recién nacidos que se quedan sin madre tienen de 3 a 10 veces más probabilidades de morir que los recién nacidos cuyas madres han sobrevivido al parto.
Muchas de las vidas de estas mujeres se podrían salvar si tuvieran acceso a una atención básica de la salud que incluya personal preparado en todos los partos y atención obstétrica de urgencia para mujeres que presenten complicaciones.
Las mujeres en la vejez
Las mujeres mayores suelen sufrir la doble discriminación de género y de edad. Las mujeres tienden a vivir más años que los hombres, carecen generalmente del control de los recursos económicos familiares y a veces tienen que afrontar la discriminación de las leyes de la herencia y de la propiedad.
Muchas mujeres mayores están sumidas en la pobreza en un momento de sus vidas en el que son muy vulnerables.
Sólo unos pocos países en desarrollo disponen de redes de seguridad para personas mayores en forma de pensiones no contributivas o sujetas a la verificación de recursos.
Las abuelas en particular poseen un gran conocimiento y experiencia de todo lo relacionado con la salud y el cuidado materno e infantil. En muchas familias, las abuelas son el principal apoyo para las madres y padres trabajadores en lo que al cuidado de los niños y niñas se refiere.
La experiencia ha mostrado que cuando los programas que tratan de beneficiar a los niños y las familias incluyen también a las mujeres mayores, esto repercute en el progreso de los derechos de la infancia.
Fuente: Discriminación de género a lo largo del ciclo vital, elaborado por UNICEF Estado Mundial de la Infancia 2007. La Mujer y la Infancia: El doble dividendo de la igualdad de género.
Enlace:
Más información UNICEF
Ilustración: Cuadro "Galatea de las esferas", 1952 de Salvador Dali

lunes, 2 de abril de 2007

La Menopausia

¿Qué es la Menopausia?
~ La menopausia se refiere al último período o regla; es el cese definitivo de la menstruación como resultado de la pérdida del funcionamiento de los ovarios. También se usa el término climaterio, que es más amplio y abarca el período inmediatamente anterior y posterior a la menopausia.
~ El climaterio comprende los años de transición entre la vida reproductiva o fértil, y la no reproductiva. Se estima que puede durar entre diez y quince años. Durante esta etapa, la función ovárica y la producción de hormonas disminuye, y el cuerpo debe adaptarse a los cambios que se producen. En el climaterio se pueden distinguir varias fases:
• Premenopausia: es el tiempo que precede a la menopausia o última menstruación, caracterizado por irregularidades en la menstruación o regla.
• Posmenopausia: después de un año de amenorrea o sin reglas, hablamos de posmenopausia.
La menopausia es un fenómeno universal, pero la influencia de la sociedad en la que se vive, hace que se pueda percibir de forma distinta.
~ Así, en las sociedades en las que se valora la belleza y la juventud, para algunas mujeres la menopausia puede representar el final de su feminidad y el principio del envejecimiento.
~ Sin embargo, en otras culturas, en las que la madurez se valora extraordinariamente, o con la edad se adquiere un papel más importante en la familia o la sociedad, la menopausia no se percibe como algo negativo.
Los cambios hormonales
~ Durante la etapa reproductiva o fértil, el ciclo menstrual es controlado por hormonas, que se producen en unas glándulas situadas en el cerebro (hipotálamo e hipófisis) y también en el ovario. Este mecanismo tiene como fin producir la ovulación.
~ Este circuito hipotálamo-hipófisis-ovarios controla el ciclo de la ovulación y de la menstruación.
~ A medida que se acerca la menopausia, el número de óvulos se agota y los ovarios dejan de responder a los estímulos del hipotálamo y de la hipófisis y este tiene dos consecuencias:
• Disminuir de forma importante la producción de hormonas femeninas (estrógenos y progesterona).
• Se produce la interrupción gradual de la ovulación y, posteriormente, su cese definitivo.
~ El reajuste hormonal suele ocurrir de forma gradual y comienza varios años antes de que desaparezca la regla de forma definitiva.
La edad de la Menopausia
~ En España la edad media se sitúa en 47 años. Entre los 45 y los 55 años la mayoría de las mujeres llegan a la menopausia.
Antes de los 40 años se habla de menopausia precoz.
Después de los 55 se considera menopausia tardía.
~ Actualmente, resulta imposible saber cuando se producirá, ya que no se conocen los mecanismos que intervienen en la interrupción de la función ovárica. Los estudios realizados para investigar los factores que influyen en la edad de la menopausia dan a menudo resultados contradictorios.
~ Así, la edad de la primera menstruación, la utilización de la píldora, el número de hijos, la talla o el peso, son factores que parecen no influir en la edad de la menopausia. Las mujeres fumadoras, sin embargo, experimentan la menopausia antes que las no fumadoras.
~ La menopausia precoz está causada, principalmente, por la extirpación quirúrgica de los ovarios, también por algunos tratamientos, como la radioterapia o la quimioterapia. Con mucha menos frecuencia su causa es hereditaria.
Cambios en la regla
~ Durante la menopausia es difícil saber si la regla que se acaba de tener será la última. En general, la mayoría de las mujeres experimentarán modificaciones en los ciclos menstruales, de acuerdo a los siguientes patrones:
 FINALIZACION REPENTINA Y BRUSCA:
Es el cese de la menstruación de forma definitiva, sin previo aviso. Hasta ese momento la mujer tenía ciclos regulares o periódicos. Esta forma de finalización es poco frecuente, ya que rara vez los ovarios dejan de funcionar de forma brusca.
 FINALIZACIÓN GRADUAL:
Es la forma más frecuente. Disminuye progresivamente la cantidad de flujo menstrual y su duración. Los períodos se vuelven más cortos y menos frecuentes.
También, se puede producir alguna falta, hasta que la menstruación cesa definitivamente.
Con esta forma de experimentar la menopausia, los síntomas son, en general, leves, ya que los ovarios continúan produciendo estrógenos en pequeñas cantidades.
 FINALIZACIÓN IRREGULAR:
Al principio el flujo menstrual puede ser abundante, después más ligero o incluso alternándose menstruaciones abundantes con otras insignificantes. El número de días entre regla y regla puede aumentar o disminuir. Después de algunos meses sin menstruación la regla se presenta de nuevo.
 La menopausia se confirma tras un año de amenorrea o sin regla.
Durante la premenopausia y hasta un año después de la última regla se debe seguir utilizando un método anticonceptivo.

Síntomas relacionados directamente co la Menopausia
~ En aquellas mujeres en las que los cambios hormonales se han producido gradualmente, los signos son más ligeros o leves que en las que experimentan subidas o bajadas bruscas en las hormonas.
~ Al climaterio se le atribuyen numerosos síntomas, a menudo subjetivos.
Esta etapa coincide, frecuentemente, con cambios en la vida de las mujeres; puede necesitarse un ajuste conyugal, la preocupación por los/as hijos/as, aumentan las responsabilidades hacia los padres ancianos.
~ Estas situaciones influyen poco en los sofocos o calores que con frecuencia aparecen en el climaterio, pero pueden influir en los cambios psíquicos (ansiedad, miedo a envejecer…). Estas alteraciones psíquicas no son específicas de la menopausia, sino de situaciones o circunstancias que con frecuencia se dan en esa etapa.
~ Además de las irregularidades en el ciclo menstrual, los principales signos de la menopausia son los sofocos o calores, la sudoración
nocturna y también en algunas mujeres la sequedad vaginal que puede resultar molesta en las relaciones sexuales.
Los sofocos o calores y sudores
~ Se trata de una sensación de calor que recorre todo el cuerpo, pero que afecta más a cuello, cara y cabeza. Su duración es muy variable, de 30 segundos a 2 minutos y puede terminar con un sudor frío.
La frecuencia varia de una mujer a otra, oscilando desde unos pocos al mes a varios en una hora.
~ Para muchas mujeres es solo una sensación de calor transitoria, en cambio para otras puede suponer una molestia considerable o incluso un verdadero obstáculo para su vida social o profesional.
~ Aún cuando sean intensos, no son peligrosos y son una manifestación del organismo para adaptarse a los cambios hormonales que se producen. Cuando aparecen por la noche se pueden acompañar de sudores y trastornos del sueño.
~ El estrés, una emoción o la temperatura ambiental elevada, a veces, lo provocan o aumentan su intensidad.
~ Aunque el sofoco y el sudor suelen ser molestos, con frecuencia las personas que nos rodean no los perciben.
Como aliviar los sofocos y sudores:
~ Muchas veces, los sofocos están relacionados con alguna situación concreta, identificarla puede ayudar a evitar que se repitan, si se adoptan algunas medidas sencillas.
 Procure no utilizar tejidos sintéticos y evite la ropa con cuello alto y/o mangas largas. En invierno no se abrigue demasiado.
 Baje la calefacción y ventile bien su dormitorio. En invierno elimine alguna manta.
 El tabaco perjudica su salud y además, puede aumentar los sofocos. Si fuma, es un buen momento para dejar de fumar.
 Algunas bebidas (café, alcohol, bebidas de cola…) y también algunos alimentos (platos azucarados, salados, las sopas calientes….) pueden provocarlos. Beba zumos de naranja, limón o pomelo.
 Las mujeres que hacen ejercicio regularmente suelen tener menos sofocos; relajarse disminuye su intensidad.
 Tenga a mano un abanico

Sequedad vaginal
~ En la menopausia y, sobre todo, después de ésta, pueden aparecer cambios en la vagina, motivados por el descenso de estrógenos. Aparecen, principalmente, cinco o seis años después de la menopausia.
~ Las paredes vaginales se vuelven más delgadas, menos elásticas y pierden parte de su humedad natural. La lubricación vaginal durante las relaciones sexuales también puede disminuir, pero tarda más en manifestarse.
~ También se puede dar con mayor facilidad, incontinencia urinaria, infecciones vaginales o de orina.
~ Las relaciones sexuales con penetración, pueden ser molestas o dolorosas. Pero si se ha tenido una vida sexual activa antes de la menopausia, posiblemente, tendrá menos sequedad después. Además, hay mujeres en las que no aparece.
~ Cuando la sequedad vaginal interfiere en las relaciones sexuales, conviene dedicar más tiempo al juego amoroso, ya que esta medida permite aumentar la lubricación vaginal natural. También puede ser eficaz, el uso de lubricantes desde la vaselina o el aceite de oliva hasta productos específicos que existen en la farmacia. Las caricias y el masaje erótico mejoran la lubricación vaginal.
~ Los ejercicios de Kegel, refuerzan los músculos y por ello actúan contra la incontinencia urinaria y hacen que las relaciones sexuales sean más agradables. Para localizar esta musculatura, trate de cortar el flujo orina cuando esté vaciando la vejiga, notará que los músculos vaginales se contraen. Manténgalos contraídos, cuente hasta cinco y después relájelos.
~ Este ejercicio conviene hacerlos diez veces al día y se puede realizar en cualquier momento.

Después de la Menopausia
~ Son trastornos que coinciden con la menopausia, pero que no se consideran específicos de esta. La osteoporosis y la cardiopatía isquémica, son enfermedades que dependen de múltiples factores, siendo la menopausia un factor más y no siempre el de mayor importancia.

La osteoporosis
~ La osteoporosis consiste en la perdida de masa ósea. Con la edad la masa ósea disminuye en todas las personas, pero en las mujeres esta disminución es más brusca en los siete o diez años que siguen a la menopausia. Después continua pero de forma más lenta.
~ La consecuencia más grave de la osteoporosis es la fragilidad de los huesos, y por tanto, el riesgo de fracturas, afectando principalmente a las vértebras y a la cadera o cuello de fémur.
~ Se han identificado diversos factores que influyen en la osteoporosis; conocerlos es importante. Hay factores que no podemos evitar como:
• Antecedentes familiares: parece existir una influencia genética en la perdida de masa ósea.
• Diferencias raciales: la raza blanca presenta mayor riesgo.
• Menopausia precoz: ya sea espontanea o inducida por extirpación quirúrgica de los ovarios.
• Delgadez.
• Enfermedades o medicamentos: las mujeres que han padecido artritis reumatoide, diabetes, enfermedad de Cushing o problemas de tiroides, o quienes han recibido tratamiento con corticoesteroides, tienen más riesgo de padecer osteoporosis.
Sin embargo, otros factores si pueden ser evitados:
 Dieta pobre en calcio: una alimentación pobre en calcio conduce a una menor masa ósea.
 Falta de ejercicio físico: el ejercicio es importante para que aumente la masa ósea.
 Tabaquismo, abuso del alcohol y cafeína: estos factores presentan un efecto negativo sobre
la masa ósea.
~ El tener uno o más factores, no significa que se vaya a padecer necesariamente esta enfermedad, pero sí nos será útil conocerlos, para así prevenir su aparición.
~ Por otro lado, la posibilidad de sufrir una factura no solo depende de la masa ósea, sino de otros factores como defectos en la visión, deterioro físico o psíquico, enfermedad crónica, obstáculos en el domicilio, tipo de caídas….
Enfermedad cardiovascular

~ En los países desarrollados, las enfermedades cardiovasculares son la primera causa de muerte en los hombres y la segunda en las mujeres.
~ La menopausia por la disminución de estrógenos que produce suele considerarse un factor de riesgo, pero su influencia es mucho menor que la ejercida por el hábito de fumar, el exceso de colesterol en la dieta, la hipertensión arterial o el no hacer ejercicio físico. Estos factores tienen mucha importancia y evitarlos contribuye a que las enfermedades cardiovasculares disminuyan notablemente.
La sexualidad en la menopausia
~ En la sexualidad no solo interviene el cuerpo; los pensamientos, las emociones, los sentimientos, la cultura y la sociedad en la que vivimos son elementos que también influyen.
~ En nuestra sociedad aún persiste la idea de que las mujeres, tras la menopausia, no tiene interés sexual. Afortunadamente estos mitos están cambiando. Con la menopausia finaliza la etapa reproductiva, pero la capacidad de seguir aprendiendo y experimentando placer continúan a lo largo de toda la vida.
~ Para la mayoría de las mujeres el interés sexual no cambia con la menopausia. El deseo sexual puede reducirse temporalmente, por diferentes problemas o circunstancias, dificultades en la relación de pareja, enfermedad, situación económica, etc. pero no por los cambios hormonales que se producen.
~ La mayoría de las mujeres tras la menopausia siguen gozando de una sexualidad satisfactoria. También es un buen momento para plantearse
las relaciones y mejorarlas. En esta etapa de la vida las relaciones sexuales también tienen muchas ventajas, desaparece el miedo al embarazo, en general se dispone de más tiempo y, además, con los años se gana en experiencia.
~ Unos años antes de la menopausia, la fertilidad disminuye y el riesgo de quedarse embarazada es menor. Esto es debido a que, en esta etapa de vida, la ovulación no siempre ocurre sobre la mitad de cada ciclo menstrual de forma que hay meses que no se ovula y en
otros sí, pero no podemos saber exactamente cuando.
~ Entre los 40 y 44 años el riego de embarazo es moderado, tras los 45 el riego de quedar embarazada es mucho menor. Sin embargo, si quiere evitar el embarazo es importante que utilice un método
anticonceptivo eficaz hasta un año después del último periodo.
La píldora anticonceptiva
~ La píldora contiene una o más hormonas que suprimen la ovulación y, por tanto, impiden el embarazo. La mayoría combinan un estrógeno con un progestágeno que son hormonas similares a las que produce el ovario en un ciclo menstrual normal.
~ Los riesgos cardiovasculares de la píldora son bien conocidos, aumentando con la edad y especialmente en las mujeres fumadoras.
Por estos motivos, generalmente, a partir de los 40 años no se recomienda la píldora, ya que el riesgo de padecer infarto o trombosis aumenta.
~ Actualmente, las píldoras contienen pequeñas cantidades de hormonas lo que parece implicar un menor riesgo para la salud. Esto permite que mujeres de más de 40 años puedan continuar tomando la píldora si no fuman, si su estado de salud lo permite, y si se someten a vigilancia médica.
El DIU

~ Si es bien tolerado puede resultar un método excelente.
~ A partir de los 45 años, aproximadamente, cuando los ciclos son irregulares y la menstruación es muy abundante, el DIU puede contribuir a que la regla sea demasiado hemorrágica o incluso interminable. Cuando se produce este problema será necesario acudir a la consulta médica.
Métodos de Barrera

~ El diafragma y el preservativo, son métodos muy adecuados en esta etapa. Si se añade una crema o un óvulo espermicida es un método muy eficaz para evitar el embarazo. Además, no presenta efectos secundarios ni riesgos añadidos.
~ El preservativo, además, es el método recomendado para evitar las enfermedades de transmisión sexual y el sida. Cuando se mantienen relaciones esporádicas se debe utilizar, aún cuando ya se use también otro método.

Métodos naturales
~ Se basan en evitar el coito durante los días fértiles del ciclo menstrual. Cuando se acerca la menopausia, los ciclos se vuelven irregulares y la ovulación se adelanta o se atrasa, por lo que estos métodos no son eficaces en esta etapa de la vida.
Métodos quirúrgicos

~ La ligadura de trompas en la mujer y la vasectomía en el hombre son métodos muy eficaces. ~ La ligadura consiste en obstruir las trompas de Fallopio para así, evitar que el óvulo llegue al útero.
~ La vasectomía es una intervención más simple que la ligadura. Consiste en ligar o cortar los conductos deferentes, que son los que transportan los espermatozoides del testículo a la uretra.
~ Los hombres y las mujeres que decidan someterse a estos tipos de intervención deben, previamente, informarse y tener en cuenta que, actualmente estas técnicas son irreversibles y, por tanto, definitivas.
Prepararse para la menopausia

~ La preparación para la menopausia brinda importantes beneficios para la salud a corto y largo plazo. Actualmente, la mayoría de las mujeres que están embarazadas, buscan información sobre el embarazo y parto, adaptan su dieta, hacen ejercicios de preparación al parto, etc.
~ Este enfoque aplicado a la menopausia, aumentaría la capacidad de las mujeres para afrontar esta etapa de su vida y permitiría vivirla de forma más positiva.
~ Cuando se tiene ideas erróneas y negativas sobre la menopausia, la posibilidad de verse afectada puede ser mayor. En la sociedad sigue siendo un tema tabú y aún, con frecuencia, se hace referencia a ella de forma negativa. Todo esto hace que muchas mujeres teman llegar a esa etapa de su vida.
~ En realidad, para la mayoría de las mujeres la menopausia no tiene que ser negativa, sino que puede ser un período de nuevas oportunidades.
~ Es importante mantener una actitud positiva. Estar bien informada, comentar las dudas, dedicar un poco de tiempo a mantenerse en forma y alimentarse de forma equilibrada, contribuye a que la menopausia se viva de una forma más relajada. También si surge algún problema se podrá resolver antes y mejor.

Alimentos sanos y nutritivos
~ Con la edad se aumenta de peso. Este hecho ocurre tanto en los hombres como en las mujeres, pero en las mujeres resulta especialmente visible en la menopausia y posmenopausia. ~ El aumento de peso moderado resulta beneficioso, ya que permite mantener un nivel de estrógenos aceptable y por tanto disminuye los síntomas molestos.
~ No conviene realizar dietas restrictivas o desequilibradas, sino mantener una alimentación variada que aporte los nutrientes que se necesitan y sobre todo, practicar algún ejercicio físico que se adapte a sus condiciones físicas y circunstancias personales.
~ Una dieta equilibrada, también, posee efectos beneficiosos sobre los síntomas de la menopausia y su prevención.
 Frutas: Naranjas, peras, ciruelas, albaricoques, limón, etc. Son ricas en vitaminas, minerales y fibra. La fruta fresca es la más nutritiva. No se recomienda comer más de cuatro piezas al día, ya que contiene azúcar.
 Verduras y hortalizas: Acelgas, calabacines, berenjenas, zanahorias, tomates, etc. Contienen vitaminas y se deben comer diariamente. Cuanto más verde sea la verdura más vitaminas contiene. Mejor comerlas crudas o cocidas al vapor con poca agua. Además, aportan pocas calorías.
 Cereales integrales, incluyendo el pan: Trigo, maíz, arroz, cebada... Aportan vitaminas B, minerales y fibra. También hidratos de carbono complejos más nutritivos que los hidratos de carbono simples, tales como azúcar, harinas refinada o "blanca", azúcar de la fruta, etc.
 Legumbres: Garbanzos, lentejas, judías, soja... Son ricas en proteínas y fibra, también, aportan hierro. Se pueden tomas dos o tres veces a la semana. Cuando se cocinan añadiéndoles arroz, patatas o verduras, el aporte y la calidad de las proteínas mejora.
 Proteínas: La carne, el pescado, las aves y los huevos son los alimentos ricos en proteínas. Se pueden tomar dos raciones al día. El pescado azul (sardina, atún, caballa...) se puede tomar 3 ó 4 veces a la semana, además, tiene la ventaja de no aumentar el colesterol.
 Lácteos: La leche, el queso, el yogurt, son alimentos ricos en calcio. Cuando sea posible mejor desnatados. Es importante que se formen huesos fuertes antes de la menopausia.
~ En la posmenopausia, se recomienda 1.200 ó 1.500 miligramos de calcio al día. Para aportar al organismo esta cantidad, es necesario el consumo de lácteos. También algunos pescados (sardinas, boquerones, atún, gambas), son ricos en calcio. Las sardinas en aceite están especialmente indicadas.
MANTENERSE EN FORMA
~ Algunas personas creen que con la edad deben hacer menos ejercicio físico, pero esto es un error. El ejercicio físico proporciona beneficios a cualquier edad.
 Estimula la producción de estrógenos.
 Nos mantiene flexibles, ágiles y actúa contra la molestias musculares y dolores.
 Ayuda a reducir la grasa corporal.
 Fortalece y mantiene la masa ósea y muscular, disminuyendo el riesgo de fracturas.
 Contribuye a reducir la tensión arterial y previene las enfermedades cardiovasculares.
 Además, nos sentimos con más energía, bienestar y ayuda a mantener una buena salud mental.
~ El tipo de ejercicio dependerá de las circunstancias personales, así determinadas enfermedades pueden limitar algunas actividades físicas.
En general algunos ejercicios que se recomiendan son:
 Andar: Se debe caminar unos 30 minutos diarios como mínimo. Este tipo de ejercicio favorece la circulación, protege contra el infarto de miocardio, contribuye a prevenir la osteoporosis, etc.
 Natación: Mejora la capacidad cardíaca, respiratoria y muscular. Además, favorece la relajación. Las personas con problemas de espalda, deberán consultar a su médico/a.
 Bicicleta: Mejora el estado de las articulaciones y de la musculatura; tiene también efectos positivos, a nivel cardíaco y en el aparato respiratorio. Cuando se practica hay que evitar fatigarse excesivamente.
 Baile: Además del efecto sobre las articulaciones y la musculatura, es un ejercicio divertido.  Yoga: Relaja la musculatura, contribuye a mejorar la flexibilidad del cuerpo y las personas que lo practican, aprenden técnicas de respiración y relajación.
Controlarse la salud

~ Cuando llega la menopausia muchas mujeres dejan de acudir a la consulta ginecológica. En esta etapa, las revisiones periódicas continúan siendo importantes para mantener la salud, especialmente para poder diagnosticar, precozmente, la mayoría de los cánceres ginecológicos.
~ La citología de cuello uterino es una prueba que, habitualmente, se realiza en la consulta ginecológica y permite detectar el cáncer de cuello de útero y vagina. Todas las mujeres deberían hacerse periódicamente esta prueba.
~ También, hacerse una mamografía cada dos años, a partir de los 45 ó 50 años de edad, es una medida fundamental para detectar precozmente el cáncer de mama.
~ El sistema sanitario público dispone de recursos donde puede acudir.
El tratamiento hormonal en la menopausia
~ El tratamiento hormonal en la menopausia consiste en administrar dosis muy reducidas en estrógenos, preferentemente naturales, generalmente en forma de parches sobre la piel o cremas y de una progesterona o un progestágeno (progesterona sintética). Este tipo de tratamiento está recibiendo mucha publicidad en los últimos años.
~ Entre los/as profesionales de salud encontramos opiniones diversas. Hay sectores que las recomiendan a mujeres con alto riesgo de presentar osteoporosis o cardiopatía esquémica. También existen profesionales muy críticos a este tipo de tratamiento hormonal.
~ Hay mujeres que no pueden utilizar este tipo de tratamiento por presentar determinadas enfermedades o predisposición a ellas. Así, la terapia hormonal sustitutoria estaría contraindicada antes las siguientes condiciones:
• Antecedentes de cáncer de mama o endometrio.
• Endometriosis.
• Enfermedad tromboembólica o antecedentes de tromboflebitis.
• Enfermedad hepática activa.
• Insuficiencia renal avanzada.
• Hipertensión arterial.
• Fumadoras.
~ Las mujeres deben estar bien informadas. Conocer los beneficios y riesgos individuales de este tipo de tratamiento es fundamental para poder decidir.
~ La utilización de la terapia hormonal puede ser apropiada en las siguientes circunstancias:
• Mujeres con menopausia precoz: ya sea espontánea o por extirpación quirúrgica de los ovarios.
• Mujeres que tienen osteoporosis o alto riesgo de padecerla. En este caso, el tratamiento debe ser a largo plazo, siempre más de siete años, pero no más de diez. Se debe utilizar un estudio previo individual de los riesgos y beneficios que reportaría el tratamiento en relación a otros tratamientos alternativos. Las mujeres deben participar en la elección, tras ser informadas.
• Mujeres con síntomas específicos (sofocos, sudoración, sequedad vaginal) moderados o graves y que no presenten importantes factores de riesgo de cáncer de mama y/o endometrio. El tratamiento no debe durar más de 5 años.
~ Existe actualmente, una gran controversia en la utilización de la terapia hormonal a largo plazo, como medida preventiva en osteoporosis, fracturas y enfermedad coronaria, basada en un incremento del riesgo de cáncer de mama. Por ello, la terapia hormonal debe quedar limitada a mujeres con un riesgo muy alto de osteoporosis o de enfermedad coronaria y que no presenten contraindicaciones.
~ En estos casos, se considera necesaria la participación de especialistas en cardiología, endocrinología o profesionales expertos/as en enfermedades metabólicas óseas, ya que lo importante en este momento es la osteoporosis y/o la enfermedad coronaria.
~ En cualquier situación, antes de comenzar un tratamiento es necesario realizar un estudio individual.
~ Mientras que no se mejoren los conocimientos sobre los efectos a largo plazo de este tipo de tratamiento, se debe evitar la medicación de la menopausia.
~ Las mujeres que decidan iniciar este tipo de tratamiento deben acudir a consulta médica periódicamente.
 El ejercicio físico moderado, una alimentación equilibrada que aporte el calcio que se necesita y estar informadas son, medidas muy adecuadas, que junto a las revisiones médicas periódicas, contribuyen a mantener y asegurar una vida sana para la mayoría de las mujeres.
Fuente: Menopausia - CUADERNO DE SALUD 8 edita Instituto Andaluz de la Mujer C/ Alfonso XII, nº 52 41002 SEVILLA. Autora: Inocencia Nieto Valverde. Imprime: Tipografía Católica, S.C.A. Córdoba.
Ilustración: Cuadro "Mujer con un perro blanco", 1952 de Lucian Freud

viernes, 30 de marzo de 2007

Preguntas sobre la Disfunción Sexual Femenina

¿Qué es la disfunción sexual femenina?
Todas las mujeres son distintas y sus necesidades sexuales y problemas no se pueden encajar fácilmente en un patrón o categoría. El sistema de clasificación que se utiliza en la actualidad no es lo completo que podía ser pero resulta útil al proporcionarnos un marco para la definición de las dificultades sexuales. En términos generales las cuatro áreas en las cuales las mujeres tienen dificultades son: el deseo, la excitación, el orgasmo y el dolor asociado al coito. Las distintas áreas de la disfunción se pueden tratar de forma diferente utilizando una combinación (o todas) las terapias que se mencionan mas adelante.
Disfunciones del deseo
¿Cuáles son las señales de perdida de deseo sexual, ¿es muy común este problema entre las mujeres?
El deseo sexual es una fuerza biológica que nos hace buscar al otro y actuar de forma sexual. Un 30% de mujeres no tienen ningún tipo de deseo sexual. Algunas mujeres pueden sentir la falta de deseo en ciertos momentos de su vida por ejemplo durante el embarazo y el parto, la lactancia y la menopausia, o durante periodos de crisis, cambios bruscos en sus vidas o enfermedad. Para otras esta situación puede volverse crónica y causarles un gran malestar. Las señales son la falta de interés en iniciar o participar en actos sexuales, falta de receptividad a la actividad sexual y la ausencia de pensamientos sexuales o fantasías. No se pierde la necesidad de ser abrazada y sentirse querida sino más bien el interés por el coito se ve reducido o desaparece por completo. Esto puede causar problemas dentro de la relación ya que la pareja se puede sentir rechazada o abandonada.
¿Cuáles son las causas de la perdida de deseo?
El deseo es un impulso que hace que nos comportarnos de una manera cuando nos sentimos sexualmente excitados. El deseo no es algo estático y por tanto va cambiando con el paso del tiempo. Existen muchos motivos por los cuales se puede perder el deseo sexual, puede deberse a un problema físico o psicológico o una combinación de los dos.
Algunas causas físicas que pueden dar como resultado la perdida del apetito sexual son las intervenciones quirúrgicas, desarreglos hormonales y ciertas enfermedades como la diabetes, cardiopatías, esclerosis múltiple, enfermedad de Parkinson y la depresión.
Otros factores que pueden afectar al deseo sexual son cambios en los métodos anticonceptivos, cansancio, estrés, cambios de humor (como la ansiedad), obesidad o una mala imagen del propio cuerpo, la relación con la pareja, episodios sexuales traumáticos en el pasado y el consumo excesivo de bebidas alcohólicas y drogas. La falta de tiempo y oportunidad para la intimidad también pueden provocar una perdida del deseo sexual. También se puede deber a algo tan simple como el aburrimiento y el exceso conocimiento de la rutina sexual o algo en la pareja que produce rechazo (el olor corporal, el no afeitarse o incluso que tenga las uñas sucias).
Toda mujer tiene una serie de circunstancias únicas que le pueden hacer perder el deseo sexual y de la misma forma el tratamiento también debe ser individual y pensado expresamente para cada mujer y sus necesidades. No existe ningún tratamiento que sea valido y efectivo para todas las mujeres, por tanto un buen conocimiento de la naturaleza exacta del problema es fundamental para poder tratar a cada mujer. Si estás en una relación y tienes pareja puede ser una buena idea que la pareja acuda también a las sesiones de terapia. Siempre que sea posible el tratamiento debe incluir a la pareja.
Esto hará que te sientas apoyada y te ayudará a comprender que no lo estás haciendo todo tu sola. Si no tienes pareja podrás igualmente seguir el tratamiento sola.
¿Cómo se puede tratar la perdida de deseo?
En principio se necesita una historia clínica detallada que incluya el aspecto médico sexual y social. Esto puede ser muy embarazoso en un primer momento ya que tendrás que comentar temas íntimos con un extraño pero en cuanto la consulta avance te sentirás mas relajada y empezarás a comprender la importancia de estas preguntas. Dependiendo de la persona que consultes y del tipo de problema puede que se te haga un reconocimiento (con tu consentimiento) y se te extraiga una muestra de sangre para analizar los niveles hormonales. Otras simples pruebas pueden incluir un análisis de orina y medirte la tensión arterial, las cuales pueden revelar diabetes o hipertensión, ambas posiblemente relacionadas con la disfunción sexual.
Los tratamientos para resolver cualquier condición médica subyacente que puede estar contribuyendo e incluso causando la disfunción, deben iniciarse antes de nada. Esto en sí ayudará a aliviar algunos de los síntomas de la perdida del deseo sexual. Los diferentes tratamientos pueden variar según el experto que usted decida consultar pero en términos generales entran en unas pocas categorías diferenciadas aunque con algún solapamiento.
Puede ser uno, todos o una combinación de los siguientes: · Terapia sexual, · Terapia Psicosexual, · Consejos / orientación, · Tratamiento médico, · Tratamientos para corregir hábitos de vida como la obesidad el alcohol y las drogas
¿A que nos referimos cuando hablamos de terapia sexual?
La terapia sexual ayuda a las personas a aprender sobre su cuerpo y sentirse a gusto con él y con las sensaciones que puede hacerles sentir. El enfoque del comportamiento cognitivo puede utilizarse como parte del programa de tratamiento. Este enfoque trata de corregir las asunciones básicas (incorrectas) sobre el sexo que muchas personas tienen. Con un poco de suerte la terapia les ayuda a cambiar esos sentimientos que quieren cambiar y a aceptar aquellos otros que quieren aceptar.
La terapia sexual se lleva a cabo en un ambiente de apoyo en el cual la persona o la pareja puede hablar libremente sobre los asuntos de la relación sexual y emocional con un profesional que tiene una formación y conocimientos específicos y se siente cómodo tratando temas de la sexualidad humana. Los terapeutas del sexo y las relaciones humanas poseen una formación académica, clínica y mucha experiencia en temas sexuales y sus tratamientos. Debes asegurarte siempre que la persona que te va a tratar sea un profesional cualificado y colegiado. (Puedes llamar al colegio de psicólogos de tu ciudad o provincia para asegurarte).
¿En que consiste la terapia sexual?
Para empezar el terapeuta te hará muchas preguntas sobre tus problemas y como te afectan a ti y a tu relación. Puedes empezar con diferentes tipos de programas ya que todos ellos tienen como objetivo diseñar un marco para que puedas aprender más sobre como tu cuerpo responde sexualmente y sobre tus sentimientos. Te darán mucha información sobre porqué comienzan los problemas sexuales y las causas más comunes.
Si tienes pareja quizás podréis iniciar un programa juntos. Este tipo de programa incluye una serie de caricias sensuales que se deben hacer en casa de forma tranquila y siguiendo el ritmo de cada uno. Están diseñados para ayudarle a mejorar la comunicación tanto sexual como no sexual en la pareja. No se te pedirá hacer nada con lo que no te sientas cómoda. La terapia sexual ha demostrado su utilidad en todos los tipos de disfunción sexual femenina.
¿Puedo tomar fármacos para la falta de deseo?
Dado el hecho de que ninguna mujer es igual a otra tal y como anunciábamos al principio, desarrollar un medicamento pastilla que sea efectiva para todas las mujeres con problemas de deseo sexual es una tarea muy difícil. Algunos fármacos están indicados para el tratamiento de la líbido en mujeres post-menopáusicas, pero existen muy pocos medicamentos pensados para el amplio abanico de disfunciones sexuales femeninas. Las empresas farmacéuticas están llevando a cabo investigaciones en este campo y dentro de unos años quizás se encuentren respuestas a estos problemas y podremos ver el inicio de una nueva era en el tratamiento y manejo de este campo que causa tanto malestar a muchas mujeres.
Disfunciones de la Excitación Sexual
¿Que otros tipos de disfunción sexual existen?
Las dificultades relacionadas con la excitación sexual también son muy comunes entre las mujeres y causan gran sufrimiento. Igual que en el caso de falta de deseo pueden existir causas tanto físicas como psicológicas o una combinación de ambas. Durante la excitación sexual se dan una serie de cambios físicos de los cuales no siempre somos concientes. El clítoris (la parte sensible de los genitales exteriores que responde a las caricias) se agranda debida a la entrada de sangre igual que los tejidos que rodean la entrada a la vagina, además los labios se abren un poco para facilitar el coito. La estructura interna de la vagina también se alarga e hincha en la parte superior para acomodar la penetración. Otro cambio que sucede durante este tiempo es el incremento de la humedad (lubricación) de la vagina. Esto también ocurre durante la estimulación sexual. Igual que en el caso de anterior esto facilita la penetración y ayuda a evitar cualquier sensación de incomodidad durante el coito.
La excitación no se siente solo en el cuerpo sino también en la mente. Algunas veces los cambios físicos pueden ocurrir como resultado de la estimulación pero incluso así la mujer es incapaz de reconocer estas sensaciones. Igualmente una mujer puede sentir excitación durante la masturbación propia pero no con su pareja y esto puede afligirla mucho haciéndole pensar que hay alguna carencia en su relación.
¿Qué factores pueden dificultar la excitación?
La excitación sexual en la mujer como la erección en el hombre son principalmente
reacciones vasculares aunque incluyen otras muchas cosas igualmente importantes. Un problema físico puede dificultar o impedir que esto ocurra especialmente si existe algo que interfiera con el flujo de sangre o las terminaciones nerviosas en la zona genital, especialmente en el clítoris y la vagina.
Las causas de esto podrían ser la diabetes, enfermedades coronarias o aterosclerosis (arterias obstruidas). Las lesiones espinales también pueden ser un factor contribuyente ya que pueden interferir con los mensajes que se envían desde los órganos genitales al cerebro. Las lesiones o enfermedades que afecten a estos nervios pueden por tanto desembocar en disfunciones en la excitación sexual. Se requiere una adecuada cantidad de hormonas para hacernos sentir sexualmente excitados.
Sin embargo a pesar de las muchas causas físicas que pueden estar presentes el problema en muchos casos está acompañado de otros como la falta de interés y deseo sexual. Esto puede deberse a un problema simple como la poca o inadecuada estimulación por parte de la pareja. ¿Puede ser un problema la falta de excitación?
Si puede convertirse en un problema. Desde el punto de vista del aspecto físico, el hecho de que la vagina y los tejidos que la rodean no respondan a la estimulación sexual puede llevar a una falta de lubricación adecuada para el coito.
Si el coito se lleva a cabo en estas circunstancias podría resultar molesto e incluso doloroso. Se podrían producir pequeñas excoriaciones en las paredes vaginales debido a la fricción durante el coito. Podría igualmente ser un problema desde el punto de vista del aspecto psicológico.

Si no respondes al tacto de tu pareja, puedes acabar pensando que hay algo malo en la relación y esto puede producir ansiedad e incluso enojo al culpar a la pareja de no saber “tocar los botones adecuados”. La falta de comunicación hará que esta situación se vaya deteriorando y por ese motivo es fundamental que le digas a tu pareja lo que te gusta y lo que no te gusta. ¡Si nunca se lo dices no puedes esperar que lo sepa!
La falta de lubricación puede ser un problema más común en las mujeres con menopausia. Durante la menopausia los ovarios producen menos estrógeno (hormona femenina). Los niveles bajos de estrógeno pueden afectar la cantidad de lubricación presente durante la excitación sexual ya que es una respuesta principalmente dependiente del estrógeno.
Los estrógenos son necesarios para los periodos menstruales. Además mantienen el aspecto joven de la piel y los huesos fuertes. Igualmente ayuda a mantener el interés sexual y la pared vaginal saludable entre otras muchas cosas.
Dolor
¿Qué otros factores pueden hacer que el coito sea doloroso?
Hay muchas razones por las cuales el coito puede resultar doloroso. Asimismo existen
diferentes tipos de dolor que pueden darse durante las relaciones sexuales. Los médicos utilizan la expresión dispareunia para referirse a las relaciones dolorosas. Este dolor puede ser profundo o leve dependiendo de la localización del dolor. Las causas de uno y otro pueden ser diferentes.
Se puede sentir una dispareunia profunda durante el coito. Las causas principales pueden incluir enfermedades inflamatorias de la pelvis, cirugía ginecológica o pélvica, radioterapia para tumores ginecológicos, tumores uterinos o vaginales y fibroides, endiometrosis (engrosamiento de la pared de la matriz), infecciones del tracto urinario, quistes de ovario, síndrome del intestino irritable, falta de lubricación o alguna infección de transmisión sexual sin tratar como la clamidia. También puede ser la consecuencia de una cierta postura durante el coito ya que algunas permiten una penetración mayor.
La dispareunia leve es común y tiene muchas causas. Las mujeres no suelen acudir a su medico para tratar este tipo de dolor superficial y esperan que se resuelva solo. A menudo este tipo de dispareunia sirve como motivo para evitar las relaciones sexuales lo cual puede dañar la relación a la larga. Es cuando se llega a este punto que la mujer normalmente decide buscar ayuda para resolver el problema. Los síntomas pueden ser el escozor o ardor y la zona puede estar inflamada e irritada aunque no siempre es el caso.
Algunos dolores vaginales pueden deberse a las fibras nerviosas en sí que no son visibles. Este dolor puede también sentirse en otros momentos además de durante el coito e incluso durante actividades diarias como caminar, hacer footing o montar en bicicleta.
Cualquier problema que afecte a la piel también puede afectar a la zona alrededor de la vagina como eczema, verrugas, psoriasis y liquen esclerosa que hace que la piel se retraiga y se haga más frágil, pudiendo rasgarse mas fácilmente en la zona de la vagina.
Otras causas pueden ser aftas, herpes y úlceras vaginales. Condiciones inflamatorias como la vulvitis, vulvovaginitis, vulvodinia y la vestibulitis pueden igualmente ser muy molestas. Ciertas cremas muy perfumadas, jabones, y polvos de talco también pueden producir irritaciones igual que la intolerancia a los espermicidas y los condones de látex.
Para finalizar debemos mencionar que el dolor o el miedo a sentir dolor durante el coito puede a veces desembocar en vaginismo.
¿Qué es el vaginismo?
Vaginismo es lo que los textos médicos describen como “la contracción involuntaria recurrente o persistente de los músculos perineales que rodean el exterior de la vagina” o “el espasmo de los músculos que rodean la vagina causando la oclusión de su apertura y dificultando o imposibilitando la penetración peneana”. Estas definiciones reflejan el énfasis tradicional del coito pene/vagina y como tal están desfasados en la sociedad actual.
La mujer que sufre vaginismo se siente avergonzada y sufre ansiedad. El vaginismo se puede dar por una variedad de motivos. Generalmente se considera una respuesta condicionada (algo que se ha aprendido) y que puede estar relacionado con la anticipación de dolor en el coito. Las reacciones fóbicas a esta anticipación de dolor podrían llevar a la mujer a evitar toda relación sexual.
El vaginismo se puede clasificar de la siguiente manera: vaginismo primario, cuando la mujer nunca ha experimentado la penetración vaginal y vaginismo secundario, cuando la mujer ha tenido experiencia de penetración sin problemas pero lo ha desarrollado posteriormente. Las causas pueden ser muchas: la creencia que la vagina es demasiado pequeña, sentimientos negativos sobre el sexo y la sexualidad (que es algo pecaminoso), abuso sexual previo, traumas vaginales (como el parto o la episiotomía), condiciones dolorosas de la zona vaginal, un primer coito doloroso, problemas de relación, miedo a quedarse embarazada, creencias religiosas estrictas y un conocimiento escaso de la función sexual.
¿Qué tratamientos existen para el vaginismo?
Existen soluciones efectivas para tratar el vaginismo. La mayoría incluye el tratamiento terapéutico por parte de un psicólogo o sexólogo. La terapia sexual ha demostrado gran
efectividad en los casos de vaginismo. El tratamiento se basa en el principio de educación sexual y el uso de entrenadores vaginales.
Los entrenadores (dilatadores) vaginales están fabricados en plástico y son de cuatro tamaños graduados. Se trata de cilindros huecos con terminaciones redondeadas que permiten llevar a cabo el tratamiento de forma suave y progresiva. Se comienza utilizando el más pequeño y poco a poco se va subiendo el tamaño hasta que se consigue introducir el tamaño más grande fácil y cómodamente. Existe un mecanismo con un asa que se puede girar para facilitar su inserción pero muchas mujeres prefieren no utilizarlo. Algunas mujeres no se sienten cómodas con estos aparatos y prefieren usar sus propios dedos para esta terapia lo cual es perfectamente valido. Algunas mujeres pueden sentir reticencias a la hora de iniciar este tipo de terapia pero merece mucho la pena ya que el índice de éxito es muy elevado.
Las razones psicológicas que dan como resultado el vaginismo deben ser tratadas. El énfasis del tratamiento no debe ser simplemente el espasmo vaginal pero puede incluir técnicas de relajamiento, el uso de imágenes visuales (imaginar una cierta situación), ejercicios de tipo pélvico y programas de comportamiento cognitivo. El enfoque de comportamiento cognitivo tiene como meta reducir la ansiedad y reemplazar las creencias irracionales y desarrolladas a partir de mal entendidos sobre el sexo y la sexualidad con otras que tengan una base anatómica, fisiológica y psicológica. Trata de corregir suposiciones básicas e incorrectas que forman parte de los sentimientos erróneos que muchas personas tienen sobre el sexo.
El paciente asume una responsabilidad y debe participar activamente en su propio tratamiento tomando control de la situación gradualmente en cuanto su nivel de ansiedad vaya disminuyendo. El programa de tratamiento se hará a medida de que cada paciente y sus necesidades. El terapeuta y el médico le explicará cada paso, y se debe llegar al consenso con el médico ya que esto aumentará mucho las posibilidades de éxito del tratamiento. El rol del médico o terapeuta es el de facilitar y guiar a la mujer para que se implique en su propio tratamiento para que eventualmente pueda tomar el control de su propio cuerpo.
Orgasmo
¿Que importancia se debe dar al hecho de no tener orgasmos?

Las mujeres no son como los hombres en lo referente al orgasmo y para ellas no parece ser una necesidad universal para disfrutar del coito, aunque esto varía enormemente de unas mujeres a otras. Los hombres en general consideran que el coito sin orgasmo es como jugar un partido de fútbol con resultado 0-0. Pero las mujeres pueden disfrutar del partido aunque no se produzcan goles.
El orgasmo es una experiencia que admite muchas variedades. Cuando ocurre puede ser muy distinto cada vez incluso en la misma mujer. No conocemos los motivos de la existencia del orgasmo. Puede actuar como un refuerzo de las sensaciones placenteras y por tanto animarnos a repetir las relaciones sexuales con la pareja o incluso para nuestro único disfrute. Ser consciente del propio cuerpo y sus respuestas sexuales es algo fundamental para que se produzca. Sea cual sea la razón de la existencia del orgasmo la verdad es que para muchas mujeres es motivo de gran preocupación. Se ha demostrado que la terapia sexual en estos casos es muy útil.
¿Cuáles son las dificultades más comunes del orgasmo?
La incapacidad continuada para alcanzar el orgasmo después de una estimulación sexual apropiada puede ser algo muy preocupante para una mujer y su pareja, especialmente si el orgasmo es la meta de sus relaciones sexuales. La mujer puede experimentar sentimientos de fracaso e inseguridad y también puede llegar a enojarse con su pareja recriminándole que le ha fallado de alguna forma.
Las dificultades para alcanzar el orgasmo se pueden clasificar de la siguiente forma.

Pueden ser primarias (aquellos casos que nunca han tenido un orgasmo) o secundarias (han alcanzado el orgasmo anteriormente pero luego ha surgido la dificultad), esto puede ser debido a una situación temporal. La incapacidad primaria para alcanzar el orgasmo es relativamente común y se da con mas frecuencia en las mujeres jóvenes aunque esto no significa que son las únicas que la padecen. La capacidad para sentir el orgasmo se va incrementando con la edad y una vez que se ha aprendido raramente se olvida. Circunstancias como las derivadas de emociones negativas y enfados no resueltos pueden afectar negativamente la capacidad y facilidad de una mujer para alcanzar el orgasmo. Igual que la excitación sexual el orgasmo (o la conciencia del orgasmo) puede sentirse en el cerebro (cognitivamente) además del cuerpo.
¿Qué factores pueden influir en las dificultades para alcanzar el orgasmo?
Una mala comunicación sexual, la ignorancia y el miedo, la escasa o inapropiada estimulación sexual, las dificultades en la relación, las experiencias sexuales traumáticas en el pasado, los problemas psicológicos, como la depresión u otras enfermedades mentales, y un estado físico debilitado en general pueden contribuir a que una mujer tenga problemas para alcanzar el orgasmo.
Ciertas condiciones médicas que están relacionadas con el riego sanguíneo y las
terminaciones nerviosas del clítoris también pueden estar implicadas en la perdida del orgasmo. Actualmente se está llevando a cabo investigación médica en este campo. La incapacidad de “dejarse llevar” y permitirse sentir el orgasmo podría contribuir. Las causas de esto podrían estar en el entorno social que impide la expresión biológica del orgasmo (una casa / habitación pequeña compartida con otros miembros de la familia).
Fuese cual fuese el motivo de los problemas que llevan a la mujer a tener dificultades para sentir el orgasmo, sean físicas, psicológicas, sociales o relacionados con su entorno, los efectos sobre la mujer pueden ser muy angustiantes tanto para ella como para su pareja. Además puede tener un efecto profundo sobre su capacidad de funcionar en otras áreas de su vida y llevarla a una crisis en la relación de pareja y en su vida familiar. Las dificultades sexuales son reales, no son problemas imaginarios y por tanto requieren soluciones reales que se deben buscar para poder superarlas con éxito.

Fuente: Una aproximación a la disfunción sexual femenina autora Edna Astbury-Ward, editorel Profesor Alan Riley. Traducción y adaptación de la versión española por Milly Lemos, publicado digitalmente por La Asociación Española para la Salud Sexual (AESS)
Ilustración: Cuadro "El sueño", 1910 de Henri Rousseau.
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