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viernes, 13 de abril de 2007

Origen cultural e histórico de la Circuncisión

Hay varias teorías que explican su origen. Según una de ellas la circuncisión iniciaba el camino de la purificación de la persona a quien se le realizaba porque reducía el placer sexual. Según otra, representaba una ofrenda de sangre a las divinidades. También se asoció como un ofrecimiento para la fertilidad a favor de la persona que lo realizaba o para la fertilidad de la tierra de algunas tribus.
Su realización a lo largo de la historia es desigual y las diferentes comunidades la han ido incorporando en diferentes momentos y por distintos motivos:
1. Las primeras referencias a la circuncisión provienen de Egipto, donde se practicaba como símbolo de realeza o nobleza y a sacerdotes. Los antiguos egipcios la realizaban entre los 6 y los 12 años.
2. Los judíos consideran que la circuncisión representa un pacto entre Dios y Abraham. Por lo tanto, la ley judía obliga a realizarla a todos los niños, 8 días después del nacimiento.
3. Muchos niños musulmanes son circuncidados siguiendo las recomendaciones de la sharia (principios de la ley islámica que dicta aquello que es obligatorio, facultativo, ilícito y permitido) y no porque esté escrito en el Corán.
4. Los griegos también la practicaban y de ellos se toma el nombre de fimosis.
5. Para los cristianos, el procedimiento es opcional, de acuerdo con las escrituras de San Pablo en el Nuevo Testamento, pero abandonan la práctica en el siglo I.
6. Los países de habla inglesa adoptan la circuncisión como parte de su historia y cultura desde el siglo XIX por criterios médicos. La primera vez que se realizó en el Reino Unido fue en 1865 y en Estados Unidos en 1870.
7. Más recientemente, Corea del Sur la adopta de sus aliados (EE.UU.), en tiempos de la guerra de Corea (1950-1953).
No obstante, en algunos países o comunidades, como finlandeses, húngaros, alemanes, hindúes, mongoles y países orientales, la circuncisión como acto quirúrgico rutinario es prácticamente desconocida.
Según la finalidad que adopte la circuncisión rutinaria las comunidades o sociedades que la practican se pueden dividir en dos grupos. En el primer grupo, en el que se incluyen musulmanes, judíos, cristianos coptos, algunos grupos étnicos de África y pueblos indígenas de
América Latina, la circuncisión adopta una finalidad socializadora humana, ya sea de pertenecer al grupo, a la religión o al género. En algunas de estas sociedades, la vida de la persona está jalonada por una serie de ceremonias que marcan su acceso a los grupos de edad específico, los ritos de iniciación. Éstos no son ritos de pubertad, porque no coinciden con la pubertad fisiológica, sino que son ritos de pubertad social, edad que varía según el grupo, y suponen una ruptura con la infancia y el paso al mundo de los adultos.

El significado de estos ritos es muy complejo y se compone de tres fases. En la primera fase, o de separación, los niños son separados de la comunidad y circuncidados. La segunda fase, también llamada de marginación, tiene una duración variable según el tiempo necesario para la cicatrización y el proceso de aprendizaje. En este período se transmiten la riqueza cultural y social, los tabúes y las normas de su pueblo a través de personas seleccionadas. Por último, la tercera fase es la de agregación, en la que la persona es presentada públicamente como un nuevo miembro del grupo.
En el segundo grupo están incluidos, de manera muy importante, los países de habla inglesa, donde la circuncisión tiene una finalidad preventiva. Fue a finales del siglo XIX cuando se inició la circuncisión profiláctica. En este período histórico coincidieron diferentes teorías científicas y aspectos sociales que hicieron posible que la sociedad y la clase médica la incorporasen como una práctica médica rutinaria en el período neonatal.

Una de ellas fue la teoría de la neurosis refleja, reactualizada en ese momento, y con la cual se atribuían diferentes trastornos mentales, inexplicables para la época, a una causa de base somática. De esta manera, era frecuente la realización de la extirpación quirúrgica de ovarios y la amputación, manipulación y aplicación de sustancias químicas al clítoris con la finalidad de controlar cuadros de cefaleas y crisis de histeria; y la realización de circuncisión para prevenir la epilepsia. Otro factor fue la moral victoriana de la época que, además de inculcar a la sociedad del momento valores de extrema moral y buenas costumbres, introdujo una creciente obsesión por la higiene personal.
Esta última idea fue reforzada con la aparición de la teoría bacteriana, que asociaba la suciedad con diferentes miasmas (como orina, heces, sangre, pus o esmegma), y por lo tanto, consideró valida la circuncisión como una medida higiénica preventiva. Por último, muchos de los promotores de la circuncisión consideraban el prepucio como un vestigio primitivo, basándose en la teoría de la evolución de Darwin, sin función y con un pasado evolutivo superfluo. Por todos estos motivos y por las supuestas atribuciones preventivas de enfermedades de transmisión sexual, inflamaciones locales y cáncer de pene y de cuello uterino, la circuncisión se ha mantenido a lo largo de los años.
Fuente: Circuncisión infantil: revisión de la evidencia autores C. Puig Solà, O. García-Algar y O. Vall Combelles, Servicio de Pediatría. Hospital del Mar. Barcelona. España, 2003.

Ilustración: Cuadro "Bebé jugando", 1876 Thomas Eakins

sábado, 7 de abril de 2007

Efectos de los riesgos ocupacionales en la salud reproductiva de la mujer

¿Cuáles son los riesgos para la reproducción en las trabajadoras?
A las sustancias o agentes que afectan la salud reproductiva de las mujeres u hombres o la capacidad de una pareja de tener hijos sanos se les llama riesgos para la reproducción. La radiación, algunos productos químicos, ciertas medicinas o drogas (legales e ilegales), cigarrillos, algunos virus, y el alcohol son ejemplos de riesgos para la reproducción. Este documento tiene como enfoque los riesgos para la reproducción en el lugar de trabajo que afectan a las mujeres y su capacidad de tener hijos sanos. Para información sobre un documento que describe los riesgos para la reproducción de hombres, vea la última página.
Se sabía de los efectos nocivos de algunos agentes en el lugar de trabajo desde hace muchos años. Por ejemplo, se descubrió hace más de 100 años que el plomo causa abortos espontáneos, bebés nacidos muertos, e infertilidad en mujeres que trabajaban con cerámica. Durante los años 40, la rubéola fue reconocida como una causa mayor de los defectos de nacimiento. Sin embargo, todavía no se sabe cuáles son las causas de la mayoría de los problemas de salud reproductiva. Muchos de estos problemas, como infertilidad, aborto espontáneo, y peso bajo al nacer, son bastante comunes y afectan a mujeres que trabajan y a mujeres que no trabajan fuera de la casa.Un peligro reproductivo podría causar uno o más efectos para la salud, según el momento en el cual la mujer sea expuesta a ese riesgo. Por ejemplo, la exposición a sustancias peligrosas durante los primeros 3 meses del embarazo puede causar un defecto de nacimiento o un aborto espontáneo. Durante los últimos 6 meses del embarazo, la exposición a los riesgos para la reproducción podrían aminorar el crecimiento del feto, afectar el desarrollo del cerebro, o causar contracciones prematuras del parto. Es posible que los riesgos para la reproducción no afecten a cada trabajadora o cada embarazo.
En general, las trabajadoras que ya están inmunizadas por vacunas o exposiciones anteriores no están al riesgo de enfermedades como al virus de la hepatitis B, parvovirus humano B19, rubéola, o varicela. Sin embargo, las trabajadoras embarazadas sin inmunidad previa deben evitar el contacto con adultos o niños infectados. Las trabajadoras también deben usar buenas prácticas higiénicas. Deben lavarse frecuentemente las manos para evitar que las enfermedades infecciosas se propaguen entre las trabajadoras de escuelas primarias, jardines de niños y guarderías infantiles. Además, deben usar precauciones universales para protegerse contra los agentes en la sangre que causan enfermedades. Tales precauciones incluyen el llevar guantes y la eliminación en forma segura de agujas.
¿Cómo funciona el sistema reproductivo de una mujer?
Para entender cómo pueden afectar los riesgos para la reproducción a la salud reproductiva de una mujer y su capacidad de tener niños sanos, es útil entender como funciona el sistema reproductivo.
Para entender cómo pueden afectar los riesgos para la reproducción a la salud reproductiva de una mujer y su capacidad de tener niños sanos, es útil entender como funciona el sistema reproductivo. Los tejidos reproductivos principales de una mujer son los ovarios, el útero, y las trompas de falopio. Las funciones de estos tejidos son en gran parte controladas por hormonas producidas por el cerebro y la glándula pituitaria. Las hormonas son productos químicos que se forman en el cuerpo y circulan en la sangre. Estas hormonas regulan el ciclo menstrual, el embarazo, y la producción de leche del pecho. El estrógeno y la progesterona son producidos por los ovarios. Estas hormonas causan el desarrollo sexual y preparan la pared uterina para sostener y alimentar un huevo fertilizado cada mes. Estas hormonas sexuales contribuyen también a la salud general del corazón, los huesos, el hígado, y muchos otros tejidos. Finalmente, durante el embarazo, la placenta produce una hormona (gonadotropina coriónica humana, hCG) que indica al cuerpo que sostenga el embarazo. Una mujer ya nace con todos los huevos que va a tener en la vida. Por eso, si se dañan o se destruyen los huevos, no se puede reemplazarlos. Durante la pubertad, una mujer empieza a tener ciclos menstruales, lo que le posibilita que un huevo se desprenda de uno de los ovarios. Cada ciclo empieza con algunos días de flujo menstrual. Cuando empieza cada ciclo nuevo, empieza a crecer un huevo nuevo.
Después de 2 ó 3 semanas, un huevo maduro (óvulo) se desprende en las trompas de falopio, donde puede ser fertilizado por uno de los espermas que lo rodean.
Si el huevo no está fertilizado, muere y sale del cuerpo aproximadamente 2 semanas después en el flujo menstrual. El proceso empieza de nuevo con un nuevo ciclo menstrual.Si el huevo está fertilizado, continúa el proceso complejo de reproducción. El huevo fertilizado baja por aproximadamente una semana en la trompa de falopio para llegar al útero, donde se pega a la pared. Un tejido especial, la placenta, se forma entre el útero y el nuevo feto empieza a desarrollarse. La placenta transfiere oxígeno y nutrientes de la madre al feto. Durante los primeros 3 meses del embarazo, (el primer trimestre), se forman los órganos principales. Durante el resto del embarazo, estos órganos maduran y el feto crece rápidamente.
¿Cuáles problemas reproductivos pueden surgir por exposiciones ocupacionales?
Solamente algunas sustancias (algunos virus, productos químicos, y medicinas) son causas reconocidas de problemas reproductivos. Los científicos acaban de empezar a descubrir cómo las exposiciones en el lugar de trabajo pueden causar problemas reproductivos. Los problemas siguientes pueden ser causados por exposiciones en el lugar de trabajo:

Efectos en el ciclo menstrual
Infertilidad y baja fecundidad
Abortos espontáneos y niños que nacen muertos
Defectos de nacimiento
Peso bajo al nacer y parto prematuro
Afecciones en el desarrollo

Cáncer durante la niñez
Se describe cada problema con más detalle en las secciones siguientes.
Efectos en el ciclo menstrual
Altos niveles de estrés físico o emocional, o exposición a productos químicos como disulfuro de carbono (CS2) puede afectar el equilibrio entre el cerebro, la glándula pituitaria, y los ovarios. Esta afección puede causar un desequilibrio de estrógeno y progesterona y cambios en la duración y regulación del ciclo menstrual y ovulación. Como estas hormonas sexuales afectan todo el cuerpo de una mujer, los desequilibrios severos o duraderos pueden afectar la salud general.
Infertilidad y baja fecundidad
Entre 10 y 15 por ciento de todas las parejas no pueden concebir un bebé después de un año de intentos. Muchos factores pueden afectar la fecundidad, y estos factores pueden afectar a la mujer o al hombre, o a los dos. Algunas cosas que pueden causar problemas de fecundidad son un daño al huevo de la mujer o al esperma del hombre, o un cambio en las hormonas que regulan el ciclo menstrual.
Abortos espontáneos y bebés que nacen muertos
Aproximadamente 1 de cada 6 embarazos termina con un aborto espontáneo (no planeado). Los abortos espontáneos pueden ocurrir muy temprano en el embarazo, a veces antes de que una mujer se entere que está embarazada. Los abortos espontáneos y los bebés que nacen muertos ocurren por muchas razones, como las siguientes:
El huevo o la esperma pueden estar dañados por lo que el huevo no puede ser fertilizado o no puede sobrevivir después de la fertilización.
Puede haber un problema en el sistema hormonal que sostiene el embarazo.
Pueden existir problemas físicos con el útero o el cuello del útero.
Todavía no se sabe lo que causa la mayoría de estos problemas.
Defectos de nacimiento
Un defecto de nacimiento es una anormalidad física que existe al nacer, aunque es posible que no se le detecte hasta más tarde. Entre 2 y 3 por ciento de los bebés nacen con un defecto mayor. En la mayoría de los casos, no se sabe la causa del defecto. Los primeros tres meses del embarazo constituyen un periodo muy sensible en el desarrollo del feto porque se forman los órganos internos y las extremidades. Muchas mujeres no saben que están embarazadas durante una gran parte de este periodo importante.
Peso bajo al nacer y parto prematuro
Aproximadamente 7 por ciento de los bebés en los Estados Unidos nacen prematuramente. Se cree que la mayoría de estos casos son consecuencia de una nutrición inadecuada de la mujer, el fumar, o el uso de alcohol durante el embarazo. Para muchos bebés que nacen prematuramente o con peso bajo, una mejor atención médica los ha ayudado a crecer y desarrollarse en forma normal. Sin embargo, estos bebés tienen más posibilidad de enfermarse o incluso de morir durante el primer año de vida.
Afecciones en el desarrollo
A veces el cerebro del feto no se desarrolla normalmente, lo que causa demoras en su crecimiento general o dificultades de aprendizaje. Aproximadamente 10 por ciento de los niños en los Estados Unidos tienen algún tipo de discapacidad de desarrollo. Tales problemas no se notan al nacer. Estos problemas pueden ser difíciles a medir, pueden ser temporales o permanentes, y pueden ser leves o severos. Es posible que los niños con problemas de desarrollo sean hiperactivos, tengan una capacidad disminuida de aprender, sean retrasados mentales (en casos severos), o que no puedan mantener la atención por periodos prolongados. Cáncer infantil
La radiación ionizante ha causado cáncer en algunos niños cuyas madres fueron expuestas durante el embarazo. Las siguientes prácticas han ayudado a reducir la exposición del feto a radiación nociva: reducir el uso de rayos X en las mujeres embarazadas, usar equipo nuevo que reduce el riesgo de exposición, y usar diversos tipos de protección.
¿Cómo están expuestos las trabajadoras y los bebés?
Las sustancias nocivas pueden entrar en el cuerpo de una mujer por

respirar (inhalación),
contacto con la piel,
o tragar (ingestión)
Las trabajadoras embarazadas y las que planean estar embarazadas deben cuidarse muy particularmente de no exponerse a los riesgos que puedan afectar su reproducción. Algunos productos químicos (como el alcohol) pueden circular en la sangre de la mujer, pasar por la placenta, y llegar al feto. Otros agentes nocivos pueden afectar la salud general de la mujer y reducir la cantidad de nutrientes que llegan al feto. La radiación puede pasar directamente por el cuerpo de la mujer y dañar los huevos o el feto. Algunas medicinas y productos químicos pueden también pasar por el cuerpo de la mujer y llegar al bebé lactante por la leche del pecho. Sin embargo, la leche del pecho tiene muchos efectos positivos. Por eso, una mujer que puede estar expuesta a los riesgos para la reproducción en el trabajo debe consultar con el médico antes de decidir si debe o no darle leche de pecho a su bebé.
Los riesgos para la reproducción no afectan a todas las mujeres o cada embarazo. El que una mujer o un bebé se vea afectado depende de la cantidad del peligro a la que están expuestos, cuándo están expuestos, cómo están expuestos, y por cuánto tiempo están expuestos.
¿Cómo están expuestas las familias?
Las sustancias en el lugar de trabajo que afectan a las trabajadoras y los embarazos pueden también afectar a las familias. Sin estar conscientes, las trabajadoras pueden llevar a la casa sustancias peligrosas que pueden afectar la salud de otros miembros de la familia. Por ejemplo, el plomo que llega a la casa por la piel, el pelo, la ropa, los zapatos, la caja de herramientas, o el auto pueden causar envenenamiento en la familia, sobre todo en los niños.
¿Cómo se pueden evitar las exposiciones?
Los dueños son responsables del entrenamiento y la protección de los trabajadores. Los trabajadores tienen la responsabilidad de aprender sobre los peligros en su lugar de trabajo, usar equipo de protección personal, y seguir prácticas apropiadas. Como se sabe muy poco sobre los peligros en el lugar de trabajo, los trabajadores deben tomar los pasos siguientes para asegurar su propia seguridad:
Guarde los productos químicos en recipientes cerrados cuando no los usa.
Lávese las manos después del contacto con sustancias peligrosas y químicos.
Evite que la piel tenga contacto con productos.

Si un producto químico toca su piel, siga las indicaciones en la hoja de datos sobre seguridad de las sustancias (material safety data sheet - MSDS).
Se requiere que los dueños tengan copias de los MSDSs para todas las sustancias peligrosas que se usan en el lugar de trabajo.
Se debe proveer un MSDSs al trabajador si lo pide.
Lea todos los MSDSs para familiarizarse con los riesgos para la reproducción en su lugar de trabajo.
Si usted esta preocupada sobre los riesgos para la reproducción en el trabajo, hable con un médico.
Participe en el entrenamiento y la formación sobre salud y seguridad, y los programas de monitoreo que ofrece el dueño.
Aprenda sobre las buenas prácticas en el trabajo y los controles de ingeniería (como una mejor ventilación).
Siga los consejos del dueño sobre las prácticas y procedimientos de salud y seguridad para prevenir exposición a riesgos para la reproducción.
Evite la contaminación en su casa mediante los pasos siguientes:
— Quítese la ropa contaminada y lávese con jabón y agua antes de regresar a la casa.
— Guarde la ropa que lleva fuera del trabajo en un área separada para evitar contaminación.
— Lave la ropa de trabajo en un lugar diferente al de la otra ropa (lávela en el trabajo si es posible).
— No lleve ropa u otros objetos contaminados a la casa. Si hay que llevar ropa de trabajo a la casa, llévela en una funda de plástico cerrada.
Fuente: Efectos de los riesgos ocupacionales en la salud reproductiva de la mujer elaborado por Nacional Institute for Occupational Safety and Health (NIOSH)

Enlace: http://www.cdc.gov/spanish/niosh/docs/99-104sp.html
Ilustración: Cuadro "Las fases de la luna II", 1941 Paul Delvaux

viernes, 6 de abril de 2007

Discriminación de la mujer según etapas de vida

+ Feticidio e infanticidio
La discriminación de género comienza pronto. Las técnicas modernas de diagnóstico del embarazo han hecho posible que se determine el sexo del bebé en su fase más temprana. En aquellos lugares donde existe una clara preferencia económica o cultural por los varones, el uso inadecuado de estas técnicas puede facilitar el feticidio femenino.

Aunque no existen pruebas concluyentes que confirmen este uso incorrecto e ilegal, el historial de nacimientos y los datos del censo revelan que en Asia hay una cifra desproporcionada de nacimientos de varones y una presencia exagerada de niños menores de cinco años, sobre todo en China y en la India, lo que sugiere la existencia de feticidios e infanticidios selectivos por género en los dos países más poblados del mundo, a pesar de las iniciativas para erradicar estas prácticas en ambos países.
+ La etapa media de la infancia
Una prioridad en la etapa media de la infancia y la adolescencia es la de asegurar el acceso y desarrollo completo a una educación primaria y secundaria de calidad. Salvo escasas excepciones, en su mayoría son las niñas quienes sufren las mayores desventajas educativas.
Educación primaria
De cada 100 niños sin escolarizar, hay 115 niñas en la misma situación.
Aunque la brecha de género se ha ido cerrando a un ritmo constante en las últimas décadas, aproximadamente 1 de cada 5 niñas que se matriculan en la escuela primaria no llegan a finalizarla.
A las niñas que no reciben una educación primaria se les está privando de la oportunidad de desarrollar toda su capacidad en cualquier aspecto de sus vidas. Las investigaciones muestran que las mujeres con estudios son menos propensas a morir de parto y más proclives a enviar a sus niños y niñas a la escuela. Está demostrado que el índice de mortalidad en los menores de cinco años disminuye a la mitad entre las madres con educación primaria.
Educación secundaria
Unas recientes estimaciones de UNICEF indican que el promedio de niñas que acuden a la escuela secundaria en los países en desarrollo es sólo del 43%. Hay múltiples razones para ello. Puede que, sencillamente, no exista ninguna escuela secundaria a la que las niñas puedan asistir, ya que muchos países en desarrollo y donantes se han esforzado tradicionalmente en ofrecer una educación primaria universal y no destinan fondos para aumentar la matriculación y asistencia en la educación secundaria. También existe la posibilidad de que los progenitores de una niña digan que no pueden permitirse el que su hija reciba una educación secundaria o adopten la postura de que el matrimonio debería ser el límite de las ambiciones de su hija.
La educación secundaria tiene múltiples beneficios para las mujeres, niñas y niños. Es muy eficaz para retrasar la edad del primer parto de una joven y aumentar su libertad de movimientos y la salud materna. También fortalece el poder de negociación de las mujeres en la familia y es un factor crucial a la hora de ofrecer a las mujeres oportunidades económicas y participación política.
+ Adolescencia
Entre las mayores amenazas para el desarrollo de un adolescente se encuentran el maltrato, la explotación y la violencia, y la falta de formación fundamental sobre la salud sexual y reproductiva, incluido el VIH/SIDA.
Mutilación/ablación genital de la mujer y la niña
La mutilación/ablación genital de la mujer y la niña supone la extirpación parcial o total, u otras lesiones, de los órganos genitales femeninos, pero no por razones médicas sino culturales. La práctica de la mutilación genital se produce principalmente en países de África subsahariana, Oriente Medio, África del Norte y algunas partes del Sudeste de Asia. Se calcula que, en la actualidad, entre las mujeres y niñas vivas hoy en día, más de 130 millones han sufrido mutilación genital. Esta práctica puede tener graves consecuencias para la salud, como problemas de cicatrización, una mayor propensión a infectarse con el VIH, complicaciones durante y después de los partos, enfermedades con procesos inflamatorios e incontinencia urinaria. Las hemorragias graves y las infecciones pueden provocar la muerte.
Matrimonio infantil y maternidad o paternidad prematuras
Se entiende por matrimonio infantil o prematuro aquellos matrimonios o uniones donde uno o ambos contrayentes son menores de 18 años. El 36% de las mujeres del mundo que tienen de 20 a 24 años se casaron o se unieron a sus parejas antes de cumplir los 18 años, sobre todo en el Asia meridional y África subsahariana. En las zonas donde se practica, el matrimonio infantil es una tradición tan arraigada que resulta casi imposible protestar contra ella. Los progenitores suelen permitir el matrimonio de sus hijos e hijas por necesidades económicas, o porque creen que, en el caso de las hijas, las protege de asaltos sexuales y embarazos fuera del matrimonio, aumenta sus años fértiles o les asegura la obediencia a sus maridos en el hogar.
El embarazo y maternidad prematuros son una inevitable consecuencia del matrimonio infantil. Alrededor de 14 millones de adolescentes entre 15 y 19 años dan a luz todos los años. Las niñas menores de 15 años tienen 5 veces más probabilidades de morir durante el embarazo que las mujeres mayores de 20 años. Si una madre tiene menos de 18 años, la probabilidad de que su bebé muera el primer año de vida es un 60% mayor que la de un recién nacido de una madre de 19 años. Incluso si el bebé sobrevive, existe una mayor posibilidad de que sufra de bajo peso al nacer, de desnutrición y de un retraso en el desarrollo físico y cognitivo.
Abuso sexual, explotación y trata
Cuanto más jóvenes son las jóvenes en su primera relación sexual, más probabilidades hay de que hayan sido forzadas a ella. Según un estudio de la Organización Mundial de la Salud, 150 millones de niñas y 73 millones de niños menores de 18 años sufrieron en 2002 relaciones sexuales forzosas u otras formas de violencia física y sexual. En algunos países, la inexistencia
de una edad mínima de consentimiento para las relaciones sexuales y el matrimonio expone a los niños y niñas a la violencia de su pareja.
Se calcula que 1,8 millones de niños y niñas están atrapados por el comercio sexual. A muchos se les fuerza a ello, bien porque sus paupérrimas familias los venden como esclavos, bien porque se les rapte para ser sometidos a la trata en burdeles, u otro tipo de explotación. Las niñas y niños sometidos a explotación en la industria comercial del sexo están sujetos al abandono, la violencia sexual y el maltrato físico y psicológico.
Salud sexual y reproductiva
Puesto que el sexo sin protección conlleva el riesgo de embarazo y de infecciones de transmisión sexual, incluida la del VIH, es muy importante para su seguridad que los jóvenes estén informados de la salud sexual y reproductiva.
Es obvio que sólo con la información no se puede proporcionar protección pero, desde luego, es un primer paso. Sin embargo, los adolescentes de todo el mundo siguen teniendo un conocimiento muy limitado de los asuntos de salud reproductiva y de los riesgos que corren.
VIH/SIDA
En 2005, casi la mitad de los 39 millones de personas que vivían con el VIH eran mujeres. En lugares del Caribe y África, las mujeres de edades comprendidas entre los 15 y los 24 años
son seis veces más propensas a infectarse que los jóvenes de su edad.
Las mujeres corren un riesgo mucho mayor que los hombres de contraer el VIH. Una de las principales explicaciones es fisiológica: las mujeres tienen por lo menos el doble de probabilidades que los hombres de infectarse con el VIH durante el acto sexual. El otro factor decisivo, y en gran medida reversible, es el social: la discriminación de género deniega a la mujer el poder de negociación necesario para reducir su riesgo de infección. La alta tasa de analfabetismo entre las mujeres impide que conozcan los riesgos de la infección por VIH y las posibles estrategias de protección. Un estudio realizado en 24 países de África subsahariana
revela que dos tercios o más de las jóvenes carecen de una información completa sobre la transmisión del VIH.
El dramático aumento de la infección entre las mujeres eleva el riesgo de infección entre los niños y niñas. Los bebés se infectan a través de la madre durante el embarazo, el parto o la lactancia.
En 2005, más de 2 millones de niños y niñas de 14 años o menos vivían con VIH.
+ Maternidad y edad madura
Cuando se combinan los efectos perniciosos de la pobreza y la desigualdad, los dos periodos clave en la vida de muchas mujeres son la maternidad y la edad madura.
Mortalidad derivada de la maternidad
Se calcula que más de medio millón de mujeres –una mujer por minuto, aproximadamente– mueren al año como resultado de las complicaciones durante el embarazo o el parto.
Aproximadamente el 99% de todas las muertes por causas derivadas de la maternidad se producen en los países en desarrollo, y más del 90% en África y Asia. En 2002, dos tercios de las muertes derivadas de la maternidad se produjeron en 13 de los países más pobres del mundo. Ese mismo año, ya sólo la mortalidad materna de la India representó la cuarta parte de toda la mortalidad materna mundial. Una de cada 16 mujeres de África subsahariana morirá como consecuencia del embarazo o el parto, mientras que en los países industrializados el porcentaje es de sólo 1 de cada 4.000.
Por otra parte, los recién nacidos que se quedan sin madre tienen de 3 a 10 veces más probabilidades de morir que los recién nacidos cuyas madres han sobrevivido al parto.
Muchas de las vidas de estas mujeres se podrían salvar si tuvieran acceso a una atención básica de la salud que incluya personal preparado en todos los partos y atención obstétrica de urgencia para mujeres que presenten complicaciones.
Las mujeres en la vejez
Las mujeres mayores suelen sufrir la doble discriminación de género y de edad. Las mujeres tienden a vivir más años que los hombres, carecen generalmente del control de los recursos económicos familiares y a veces tienen que afrontar la discriminación de las leyes de la herencia y de la propiedad.
Muchas mujeres mayores están sumidas en la pobreza en un momento de sus vidas en el que son muy vulnerables.
Sólo unos pocos países en desarrollo disponen de redes de seguridad para personas mayores en forma de pensiones no contributivas o sujetas a la verificación de recursos.
Las abuelas en particular poseen un gran conocimiento y experiencia de todo lo relacionado con la salud y el cuidado materno e infantil. En muchas familias, las abuelas son el principal apoyo para las madres y padres trabajadores en lo que al cuidado de los niños y niñas se refiere.
La experiencia ha mostrado que cuando los programas que tratan de beneficiar a los niños y las familias incluyen también a las mujeres mayores, esto repercute en el progreso de los derechos de la infancia.
Fuente: Discriminación de género a lo largo del ciclo vital, elaborado por UNICEF Estado Mundial de la Infancia 2007. La Mujer y la Infancia: El doble dividendo de la igualdad de género.
Enlace:
Más información UNICEF
Ilustración: Cuadro "Galatea de las esferas", 1952 de Salvador Dali

martes, 3 de abril de 2007

Reseña Histórica de la Prostitución en el Perú

Existen informes que afirman que la prostitución existía en el Incanato. Si bien no se tiene claro cuáles fueron los motivos, se supone que las mujeres dedicadas a esto (pamparuna: persona o mujer de plaza, mujer pública) fueron primero sancionadas. Por algún motivo desconocido se les quitó de la distribución de tierras y productos, lo cual las llevó a padecer penurias y no les quedó más que dedicarse a la prostitución para poder sobrevivir.
Lora menciona que Garcilazo de la Vega, en su obra Los Comentarios Reales, refiere también que en el Incanato hubo prostitutas, llamadas “papaganas”, debido a “las migraciones internas obligatorias y a la desigualdad social y de poder que esto generaba”.
Con la conquista, la prostitución se incrementó. Se dieron condiciones por las cuales las mujeres indígenas se involucraron en la prostitución o fueron forzadas a hacerlo. Las mujeres indígenas fueron en muchos casos violadas, y dado que la honra de una mujer radicaba en su actividad sexual, eran sancionadas socialmente. Ya nadie las buscaría para casarse o tener una relación estable, lo cual les permitiría tener acceso a una vida con mayores posibilidades económicas en base a la dependencia de su pareja.
Asimismo, la muerte de hombres indígenas durante la conquista contribuyó más al deterioro de la economía de las mujeres. Pero todo esto se sumó a la gran demanda de los españoles por prostitutas, lo cual se fue incrementado con el crecimiento de las ciudades: “La sociedad colonial trajo la naturaleza urbana de la prostitución”.
En la colonia, el Virrey Toledo establece que la prostitución en Lima se debía circunscribir a la calle Las Barraganas. Incluso por eso se les denominaba con el mismo nombre a quienes se prostituían.
Ya en la República, las mujeres dedicadas a la prostitución se ubicaban en las márgenes del río Rímac, en la calle de los Patos en Callejón Romero. Durante la gestión presidencial de Augusto B. Leguía, las prostitutas se situaban frente al Palacio de Gobierno, por lo cual este presidente pidió que se legislara sobre el tema, y designó a Monseñor Dávalos y Lissón, Obispo de Lima.
Monseñor censó a 120 meretrices y elaboró en 1911 lo que ahora se conoce como “Licencias Especiales”, las cuales han ido teniendo modificaciones a través del tiempo.
En 1910 se dio la primera reglamentación y se observó un incremento notable de la prostitución.
El número de prostitutas mencionado por Dávalos y Lissón, en comparación con otras ciudades de América Latina, era reducido, frente a lo cual Bracamonte lo interpreta como “una cifra conservadora debido a la tardía imposición de la reglamentación que obligaba a estas mujeres a registrarse ante las autoridades a fin de ejercer el oficio de prostitutas.
Consideran que esta actividad se vio afectada por la pobreza como consecuencia de la guerra con Chile, ya que en 1914 -1915, después de la reglamentación, el número de mujeres inscriptas en la actividad prostibularia era de 588, y en una década había aumentado considerablemente.
Además, Lora refiere que en 1925 hubo una atracción por las chilenas, dándose por primera vez el tráfico de mujeres. Se les llamaba “chilenas”, un modo de estigmatizar lo chileno como vergonzoso.
Bracamonte refiere que a inicios del siglo XX Lima tenía tres categorías de prostíbulos: “los de clase ínfima, ubicados en el Callejón de Romero, Colchoneras, Alguacil, Tajamar, Huarapo, Acho y Chivato; los de clase mediana, ubicados en los lugares de Salud, Huevo, Acequia Alta, Panteoncito, Puerta falsa del teatro, Mandamientos y el jirón Amazonas; y los de clase superior, ubicados en los lugares de Los Patos, Comesebo, Orejuelas, San Sebastián, Barranquita, Juan Simón, Naranjos, Penitencia y Moserrate”.
Además de estos locales, también existían otro tipo de burdeles donde se consumía alcohol, música y baile. La prostitución iba adquiriendo importancia, lo cual también afectaba la subjetividad de los demás habitantes.
La presencia de la prostitución llevó sobre todo a las clases altas a exacerbar sus temores y establecer límites que diferenciaran a las mujeres prostitutas de las mujeres buenas (madres, esposas, hijas). Se puso énfasis en el honor y la decencia femenina, para que éstas fueran visibles públicamente y no fueran confundidas con la imagen de prostitutas.
Esto se traduce en “actitudes, comportamientos, formas de expresión” que eran inculcados en las familias, para demostrar su honorabilidad en cada una de sus acciones.
Con todo esto, un espacio que fue invadido fue el lecho conyugal, lo cual influyó en la sexualidad de las mujeres y las relaciones con los hombres: las “mujeres decentes” no podían manifestar sus deseos por ser ello manifestación de las “prostitutas”.
Bracamonte cita al Dr. F. Merkel: “La práctica demuestra, como lo ha demostrado siempre, que el matrimonio no satisface las aspiraciones de todos los hombres que se han casado y casan. No hacemos referencia a las infidelidades, [...] sino queremos hacer recordar que existen psicopatías sexuales, muy largas de enumerar, a la satisfacción de las cuales ni una mujer se prestaría, ni el marido, que debe ser considerado como enfermo, sería capaz de exigir a su consorte, a la que respeta y quiere como a digna compañera y madre ejemplar de sus hijos. Y así se encuentra ya, desde tiempo inmemorial, un grupo social de mujeres destinadas a este objeto: llenar el vacío que para algunos hombres deja el matrimonio”.
Asimismo, los temores en las familias empobrecidas aumentaban porque las mujeres jóvenes podían ver a la prostitución como una alternativa para cubrir sus carencias.
Conforme aumentaba la prostitución, también “resultaba urgente la necesidad de exorcizarla, para lo cual debía ser convocada, satanizada y estigmatizada”.
Los médicos de ese entonces, como autoridades de la ciencia, identificaron a las prostitutas como la fuente de enfermedades venéreas. Vistas como un peligro para los varones jóvenes que podían ser engañados al no decirles las mujeres su verdadero estado de salud. Por otro lado, las prostitutas eran un mal ejemplo para las menores de edad, ya que podían ser inducidas a “caer en las redes del vicio”.
La visión sanitaria era que “el meretricio favorece la difusión de enfermedades venéreas, de las cuales unas dañan al individuo y otras influyen en la descendencia, convirtiéndose en factor de degeneración genésica”.
Esto se convirtió en parte del argumento para la normatividad sobre la prostitución. Mannarelli refiere que entre 1905 y 1910 hubo una alta incidencia de sífilis, más entre negros, después blancos, mestizos, amarillos e indios, y dado que había una “conspiración del silencio” por ser el tema sexual un tabú, la falta de información adecuada exponía a los jóvenes, quienes guiados “por sus necesidades fisiológicas y satisfacciones morales” encontraban en la prostitución una “fuente pródiga” para satisfacerse.
Se reconocían estas “necesidades fisiológicas” del varón como un imperioso impulso, el cual encontraba en el “amor reglamentado”, la prostitución, un medio para satisfacer ese apetito sexual.
De una u otra manera, se justificaba la existencia de la prostitución a favor de los varones, y se cuestionaban las acciones de las mujeres involucradas en prostitución, estableciéndose incluso una clasificación de causas, a saber: “intrínsecas: temperamento lúbrico, perversión precoz y falta de educación y extrínsecas: mala educación, insuficiencia de salarios, atractivo del placer y lujo, desaparición de los principios religiosos, descenso del nivel moral, seducción, primer desliz, reprobación social, influencia de libros y figuras obscenas, abandono del amante, etc. Como causas de orden social se mencionan: condición del domicilio, ambiente familiar, medios de subsistencia individual y de la familia, etc.”
Asimismo, ya se reconocía la existencia de prostitución clandestina, esto es, la que es
ejercida por mujeres en algunos casos en sus casas o en algún local, o las que se pasean por las calles y plazas.
En 1935, la “Liga Nacional de Higiene y Profilaxia” empieza a luchar por la represión de la prostitución; se dan posturas a favor del abolicionismo y en contra de la reglamentación, como también quienes consideran que la reglamentación es lo que permitirá manejar los problemas de salud suscitados por ese grupo de mujeres.
En 1936, se organiza el Comité Abolicionista Peruano.
En 1949, la Asamblea General de las Naciones Unidas aprueba el texto de un Convenio cuyo primer considerando dice: “La prostitución y el mal que la acompaña, la trata de personas para fines de prostitución, son incompatibles con la dignidad y el valor de la persona humana y ponen en peligro el bienestar del individuo y de la comunidad”. La Asamblea invita a los países a tomar medidas legislativas abolicionistas.
En 1956 se dan normas sobre la inspección y carnetización dictadas y ejecutadas por el Ministerio de Salud. Esto implicaba el control sanitario de las mujeres en prostitución cada 15 días.
En 1957, diecinueve países ratifican el Convenio de 1949; el Perú persiste con el régimen reglamentarista. Se aprueba el nuevo reglamento de Licencias Especiales de Policía, considerándose la prostitución entre las actividades incluidas en dicho reglamento.
La Asociación Peruana de Higiene lanza un comunicado a la ciudadanía, y a fines de 1957 se expide un Decreto Supremo: una declaración en pro de la abolición.
En 1967 se constituye una nueva Comisión para estudiar el problema, que presenta un informe sobre la situación de la prostitución, donde en base al estudio de casos de mujeres involucradas en prostitución plantean algunas recomendaciones teniendo en cuenta el objetivo con el que fue convocada: “disponer medidas que prevengan la prostitución y aseguren la debida recuperación de quienes han incurrido en ella”, siendo entre otras el reconocimiento de la presencia de menores, las diferencias con las que se considera a la mujer frente al hombre que la prostituye, la existencia de grupos interesados en mantenerla y la desorientación de la opinión pública que juzga la prostitución legítima pero desprecia y condena a la prostitución.
Además este informe señala algunas medidas dentro de la Rehabilitación, Prevención y lo Legal. Mayormente, estas medidas apuntan a la mujer que se prostituye, planteando su reclusión y tratamiento, al mismo tiempo que enfatizan las redadas para quienes no tienen licencia. Aluden tangencialmente a la demanda.
Entre 1972 y 1983 se dieron 4 modificaciones a las licencias especiales.
En 1985 se designa a las Municipalidades para ejercer el control de la prostitución, que hasta ese entonces estaba a cargo del Ministerio del Interior, quienes estipulan una serie de requisitos, dentro de un reglamento, para el funcionamiento de locales.
Mientras tanto, a partir de 1990 la prostitución clandestina aumenta considerablemente en las calles del centro de Lima.
En 1993 se deroga este reglamento y se emiten ordenanzas municipales que establecen multas y sanciones a los locales que no tengan licencia. Asimismo, se dieron normas municipales que planteaban la obligatoriedad de exámenes médicos.
Entre 1995 y 1998 se enfatiza nuevamente que las prostitutas son un foco infeccioso. Por este motivo las mujeres eran detenidas, llevadas a centros de salud y, en caso de que se encontraran infectadas con alguna ETS, eran encarceladas por delito contra la salud pública.
A finales de esa década se calculaba que alrededor de 12.000 prostitutas estaban ofreciendo sus servicios en el Centro Histórico de Lima. El 20% estaban comprendidas entre los 13 y 17 años, si bien entidades gubernamentales hablan de cifras mucho mayores, planteando que 75.000 mujeres se dedican a la prostitución en la ciudad de Lima, no pudiendo dar cifras exactas sobre las que se encuentran en prostitución clandestina.
Paralelamente al incremento de mujeres, desde 1992 se ha dado una proliferación de hostales, cines pornográficos, discotecas, etc.
Asimismo surgen medios de difusión de la oferta de servicios sexuales. Los medios de comunicación juegan un rol importante; los diarios mantienen secciones específicas donde se ofrecen estos servicios; también hay espacios televisivos y páginas web donde se ofertan incluso a niños, niñas y adolescentes. La pornografía como antesala de la oferta de servicios sexuales ha ido también incrementándose.
Por otro lado, con el surgimiento del VIH/SIDA, en los años 80 las mujeres en prostitución fueron objeto de diferentes investigaciones relacionadas con la incidencia o prevalencia de ETS.
Se ha observado que en los últimos años se ha incrementado el número de niños, niñas y adolescentes explotados sexualmente. Esto ha originado una mayor movilización de recursos en un abordaje de esa población. Sin embargo, no se trabaja con la demanda y quienes lucran con la explotación: es un extraordinario negocio.
En el 2004 se promulgó la ley 28.251, que sanciona al usuario de mujeres cuyas edades estén comprendidas entre los 14 y 17 años, lo cual era un gran vacío legal.
Las investigaciones sobre el tema de prostitución se iniciaron desde un punto de vista biomédico. Sin embargo, en los últimos años se está intentando un enfoque psicosocial, aunque siempre enfatizando la visión de la mujer que se prostituye y no la de la presencia del cliente.
La prostitución callejera está entendida como la comprendida por mujeres, niños, niñas y adolescentes de estratos socio-económicos con menos recursos. Al ejercerse en la calle y en locales que no cuentan con licencia, quienes ofrecen estos servicios son blanco de mayor estigma y persecución, siendo objeto de mayor violencia y abuso de autoridad.
Esta modalidad de prostitución es la más perseguida por acciones dirigidas por la Municipalidad. Preocupada porque no pagan tributos, argumenta que las prostitutas atentan contra la seguridad de los usuarios al no estar registradas y no contar con control médico.
En los últimos años, las mujeres involucradas en prostitución, denominadas trabajadoras sexuales, se agrupan en asociaciones. Tal es el caso del Perú donde surge la Asociación de Trabajadoras Sexuales Miluska y Dignidad. Esta asociación argumenta su organización en aras de defender sus derechos, contra la violencia y a favor de la protección de su salud.
Trapasso sostiene que “la defensa de las mujeres denominadas trabajadoras sexuales es una medida de corto plazo puesto que no cambia o modifica las relaciones de dominación y subordinación entre el cliente y la persona proveedora de sexo. La defensa de los derechos de las mujeres que ejercen la prostitución no cambia el hecho de que los hombres compran el cuerpo de la mujer. Si creemos que toda mujer es dueña de su propio cuerpo y tiene el derecho de vivir su sexualidad dentro de relaciones de mutualidad, respeto y justicia, entonces la prostitución y el tráfico de mujeres son totalmente inaceptables. Mas bien, estando convencidas de que los derechos sexuales son elemento fundamental de los derechos humanos, entonces toda manifestación de explotación sexual tendría que ser desterrada”.
Esto ha llevado a algunas entidades estatales y privadas a participar de eventos donde el tema a discutir es los derechos de estas mujeres, sin darse cuenta de que están luchando por la institucionalización de la prostitución, que atenta contra ellas mismas y responde a la gran demanda.
Paralelamente se están dando propuestas para la creación de “zonas rosas”, que parten desde algunas autoridades, en un intento por controlar la presencia de mujeres en las calles y argumentando que eso permitiría resguardar la seguridad del usuario.
La concepción de la prostitución es sesgada y por ello los diferentes abordajes responden a los estereotipos y mitos que se han mantenido a través de la historia del país.
(Fuente: ¿Mercancía sexual?: Cómo Hemos Creado la Demanda para la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en el Perú una Investigación de IDEIF – Instituto de Estudios para la Infancia y la Familia (Iquitos), CODENI (Cusco), REDES (Huancayo), Movimiento El Pozo (Lima) con la colaboración de ECPAT International, Noviembre 2005)

Ilustración: "Yacuruna", 2004 de Danna d'Coz

martes, 27 de marzo de 2007

Reseña Histórica de la Sexualidad y los Roles Sexuales en el Perú

El proceso que ha pasado el Perú para poder explicar las creencias, actitudes y comportamientos frente a lo que es sexualidad y roles sexuales está registrado en los libros, incluso desde el Incanato.
Según reporta Guaman Poma de Ayala, se da una diferencia en la concepción de la mujer a través de la histora. Antes de la conquista se le considera más pura, dentro de un orden asociado al existente en el Incanato. Por otro lado, la mujer andina después de la conquista, es considerada parte de la corrupción y el desorden característicos de la colonización española. Esto se refiere al contacto y establecimiento de relaciones de pareja, generalmente forzadas, que se dieron dentro de la conquista, considerando por ello a las mujeres como “grandes putas”; sin embargo, afirma que los hombres andinos sí mantienen la pureza y el orden, ya que se identifican con “el pensamiento católico y machista de la época que identifica a las mujeres como seres débiles susceptibles a la degeneración moral”.
Guaman Poma, en su postura antimestiza, sostiene que “las mujeres no son víctimas pasivas de esta situación sino virtuales cómplices, son peores que negras y ya no tienen honra”.
Cabe señalar que, durante el Incanato, las mujeres estaban sujetas a ser entregadas como parte de alianzas con grupos étnicos. “La apropiación de mujeres era una fuente de autoridad y prestigio”39, lo cual se mantuvo en los inicios de la conquista. Los españoles recibieron mujeres de la nobleza como parte del deseo de establecer alianzas y mantener una serie de intereses económicos y sociales.
La disposición de las mujeres establece una diferencia entre los derechos de hombres y mujeres: “los hombres tenían derechos sobre las mujeres y éstas no necesariamente sobre los hombres ni sobre ellas mismas”, y esto tuvo continuidad en la conquista.
Mannarelli plantea que los españoles, “provenientes de una tradición patriarcal, optaron por amancebarse con las indias, a las que consideraban doblemente inferiores, por su género y por ser miembros de grupos étnicos sometidos”.
Es así que el establecimiento de las diferencias y la consideración de las mujeres como seres inferiores se va marcando dentro de un nuevo patrón que rige las relaciones entre hombres y mujeres, haciendo énfasis en la necesidad de un hombre dominante y con derecho a decidir sobre la vida de las mujeres.
Los españoles conquistadores tenían la visión de su país de origen: ante la ley, hijos e hijas tenían igual derecho en la herencia del patrimonio familiar; sin embargo, “las mujeres eran consideradas moral y mentalmente inferiores a los hombres, estipulándose que sobre ellas se ejerciera la tutela masculina”. Esto se reflejaba en las decisiones de establecimiento de relaciones de pareja, de matrimonio, dotes, herencias, y con diferencias adicionales de acuerdo con las condiciones sociales y étnicas.
Estas diferencias se daban dentro de leyes establecidas. El imaginario social y la presencia de la Iglesia, que implicaba la aplicación de leyes, sanciones y castigos, con mayor fuerza en las mujeres. El adulterio era castigado más drásticamente en el caso de las mujeres, mientras que se daba mayor indulgencia, y por lo tanto castigos menores, a los hombres: las sanciones sociales también establecían las diferencias y las presiones para que se mantuviera esta discriminación entre hombres y mujeres y se fomentaran las acciones violentas consideradas parte de las relaciones de matrimonio, siendo la sanción para el hombre agresor mínima o subestimada la falta.
Asimismo, en las primeras generaciones de la conquista, las mujeres españolas tuvieron un rol importante de introducción y difusión de una nueva cultura, creación de instituciones, difusión de cultivos de plantas provenientes de su país de origen, etc., aunque el grado de importancia que tiene en la construcción de una nueva cultura no está enfatizado.
La situación de la mujer durante el colonialismo y el virreinato peruano siempre estuvo sujeta a la dependencia de un hombre, tanto social como económicamente, sea cual fuere su situación de estado civil: casada, viuda, divorciada, concubina, soltera.
Las actividades laborales también estaban teñidas de las discriminaciones mencionadas, sociales y étnicas: las mujeres blancas pobres podían alquilar cuartos en su casa o coser, lo que no mermaba su honor. En cambio, las mujeres de estratos bajos, de las “castas”, las indias y esclavas, de quienes no se podía esperar “honor y recato”, podían trabajar en actividades serviles, vender productos agrícolas, comidas, chicha. Esto último lo realizaban en “chicherías”, lugares frecuentados por hombres, lo cual según se reporta las ponía en situaciones de riesgo por el mismo ambiente que se generaba.
Debido a su convivencia en las casas, las esclavas establecían relaciones afectivas, de pareja, con los amos, lo que iba de la mano de la expectativa de la obtención de su libertad. Sin embargo, era frecuente que esto no se cumpliera; el tener relaciones sexuales era un bien valorado, pero los amos aducían inocencia poniendo en duda la honestidad sexual de las mujeres, lo que implicaba que no eran necesariamente quienes iniciaron la relación o que no habían sido la primera pareja sexual, lo cual los exoneraba de cualquier obligación.
Si bien el matrimonio era una institución reconocida como importante, según reporta Mannarelli, “en el Perú colonial urbano, la sexualidad transcurrió ampliamente fuera de
la institución matrimonial, con fuerte presencia de relaciones prematrimoniales y amancebamientos”, y si bien el amancebamiento era sancionado, las diferencias de género eran muy marcadas: las mujeres tenían mayores sanciones sociales e incluso económicas, mientras que los varones tenían mayores consideraciones. En principio, los hombres podían defenderse, pero las mujeres mayormente se quedaban en silencio, porque eran mal vistas las intervenciones públicas de las mujeres.
Por otro lado, si bien ambos podían pagar una multa, el adulterio era tratado de diferente manera para hombres y mujeres; para los hombres era más aceptado socialmente, mientras que para la mujer implicaba incluso poner en duda la paternidad de sus hijos, hasta penas como hacerla caminar semidesnuda por las calles.
El hombre podía solicitar la muerte de la esposa adúltera, y si él la mataba por haber sido engañado, recibía como pena ser desterrado un par de años de la ciudad o un tiempo corto en la cárcel.
La mayor sanción auto-impuesta a las mujeres era aceptar en silencio ciertas condiciones, porque poner en evidencia cualquier problema conyugal la exponía socialmente.
En general, las relaciones sexuales al margen del matrimonio eran sancionadas como falta grave, y para la Iglesia era un pecado, pero al mismo tiempo la sociedad “se mostró bastante tolerante a las relaciones extra conyugales y a las situaciones que de éstas se derivaban”.
“En verdad, el mundo colonial desde sus inicios estuvo cuajado de relaciones de dependencia. (...) La verticalidad en las relaciones sociales afectó particularmente las relaciones entre hombres y mujeres”, y esto, sumado al gran número de nacimiento de hijos ilegítimos como resultado de estas relaciones, marcó una serie de diferencias, basadas en el dominio de los varones y la subordinación de las mujeres, consideradas inferiores al igual que los niños y esclavos.
La situación de los hijos ilegítimos, a través del tiempo, ha ido enfrentando situaciones difíciles; si bien la sanción social ha cambiado, ya no son tan estigmatizados, siguen vigentes problemas de reconocimiento legal y el hecho de que pueda contar con el apoyo paterno en su manutención y necesidades.
Ya en el siglo XVIII, de acuerdo con un estudio sobre la difusión de noticias periodísticas de ese entonces, se encuentra la presencia marcada de estereotipos sobre la mujer, establecidos de acuerdo con las diferencias étnicas.
Mas aun, si el contexto que se daba era el de argumentar la superioridad masculina y el prevenir el peligro de los placeres sexuales, y “la mujer y la tentación del sexo eran una amenaza para el hombre, porque eran contrarios al ejercicio de su razón y a la salvación de su alma”, el tipo de abordaje de los periódicos de ese entonces colaboró en la difusión de los prejuicios contra la mujer, muchos vigentes hasta la actualidad.
Se resaltaba la belleza de la mujer criolla limeña, lo cual inducía a resaltar su habilidad seductora, su “centro de vida... sería la búsqueda de marido, para lo cual despliega todas
sus habilidades para seducir al hombre, pero sin perder el honor”.
Se referían a las negras y mulatas, quienes generalmente eran amas de leche y se dedicaban a cuidar a niños pequeños, como transmisoras de enfermedades y “semillas de vil corrupción de su vil raza”, se les presentaba como objeto de deseo sexual, acompañado de comentarios que cuestionaban su moralidad.
En cuanto a las mujeres indígenas, se aludía a ellas como “sumisa al varón”, afirmado que son “esclavas del varón”.
Si bien se mencionaba poco a la mujer selvática, las descripciones que hacían de ellas aludían a su vestimenta: decían que ocultaba “las partes menos honestas”.
En general, las referencias siempre iban teñidas de un cuestionamiento a su sexualidad y a su honor.
Sobre los niños, se puede encontrar una fuerte tendencia a no ocuparse de ellos. Cuando se referían a las niñas se enfatizaba la necesidad de educarlas dentro del recato, laboriosidad y prudencia, y con recomendaciones para que no fueran seducidas.
Las referencias a la mujer joven son siempre cuestionamientos por incitar a los hombres, y se les presiona para que lleguen al matrimonio, ya a partir de los 15 años, con actitudes críticas o burlonas hacia la mujer soltera. Se imponía el criterio de que ya a determinada edad debía estar casada; era adjudicarle valor por estar casada, por ella sola no lo tenía.
La alusiones a la mujer casada son en función de su servicio a la procreación y dentro del matrimonio, estado que era la continuación de la protección del padre, y también de dependencia del padre y del esposo. Además se expresaba que “el marido disponía y la mujer obedecía”. Su rol primordial era el de madre y educadora de los hijos.
Por otro lado, las alusiones a la mujer religiosa eran tan frecuentes como las alusiones a “las mujeres de mala vida”, presentadas como “fuente de pecado, instrumento de la lujuria y de los placeres de la carne”.
Se encontraban involucradas en la prostitución mujeres negras, indias, mestizas, mulatas y españolas, pero el matiz al referirse a ellas variaba de acuerdo con las diferencias étnicas, con una mayor condescendencia para las españolas.
En general, las referencias siempre aludían a su pudor y su necesidad de depender de los hombres.
Todo lo anteriormente mencionado es la trayectoria que se ha dado como antecedente de lo que actualmente se encuentra que norma las relaciones de hombres y mujeres, para poder entender cómo se ha mantenido una actitud de subestimar a las mujeres y a los niños en función de creerles seres inferiores, donde el campo de la sexualidad siempre ha implicado mayor cuestionamiento, abuso de manera discriminadora, por un lado, y por otro ha originado una postura hacia las acciones y actitudes de los hombres de mayor permisividad y tolerancia social, que prevalece hasta nuestros días.
Al revisar el surgimiento del término “sexualidad” como tal, encontramos que aparece por primera vez en el siglo XIX (Foucoult, en Giddens) dentro del campo de la biología y zoología; es recién al final del siglo que asume un significado más conocido, descrito en el Oxford English Dictionary como “la cualidad de ser sexuado o tener sexo”.
Sin embargo, desde sus inicios estableció una diferencia entre hombres y mujeres, ya que se usó para referirse a enfermedades que padecían las mujeres y no los hombres: problemas de “sexualidad femenina”, entendiéndose sólo el aspecto fisiológico
El término, en general fue definido alrededor de los límites de “normalidad”; lo que no correspondía era parte de la psicopatología.
Es por ello que al iniciarse el siglo XX, la sexualidad estaba cargada de lo impulsivo y represivo, evidenciado en la obra de Sigmund Freud.
En el Perú, en el siglo XIX y principios del siglo XX, la sexualidad era entendida, dentro del ámbito médico, como la “actuación de los órganos sexuales”. Sin embargo, de acuerdo con las normas sociales, la moral tenía que establecer los límites; “la consumación de la ley fisiológica de la Naturaleza debería estar restringida por la moral”.
Esta concepción trajo consigo un nuevo criterio de actitud de los hombres y de las mujeres, en donde la moral y lo fisiológico debían confluir. El matrimonio era percibido por los médicos como un fin que también satisfacía expectativas individuales.
En los años 80 es donde se da una gran producción de literatura sobre el tema de sexualidad, donde ya es vista como “una dimensión (fluida) de la cultura que se adquiere a través de la socialización”.
Pero también se da otro cambio, justamente en los años 80, a raíz del problema del VIH/SIDA: se da el replanteamiento del término y se convierte en un tema que necesariamente se tiene que trabajar. Hasta ese entonces las teorías sobre el comportamiento sexual estaban centradas en la persona, queriendo identificar las razones que llevan a las personas a tener conductas de riesgo, pero se da un giro al entender que “es imposible comprender de manera global por qué los individuos tienden a adoptar un comportamiento sexual específico... si no se toman en cuenta los factores provenientes del contexto socioeconómico y cultural que influyen en la capacidad de decisión, como los comportamientos personales”.

(Fuente: ¿Mercancía sexual?: Cómo Hemos Creado la Demanda para la Explotación Sexual Comercial de Niños, Niñas y Adolescentes en el Perú una Investigación de IDEIF – Instituto de Estudios para la Infancia y la Familia (Iquitos), CODENI (Cusco), REDES (Huancayo), Movimiento El Pozo (Lima) con la colaboración de ECPAT International, Noviembre 2005)
Ilustración: Cuadro "Yapankani" de Danna d'Coz (vea más obras de la artistas)

sábado, 24 de marzo de 2007

Declaración de los Derechos Sexuales

Declaración de los Derechos Sexuales según la Asociación Mundial de Sexología (WAS)
La sexualidad es una parte integral de la personalidad de todo ser humano. Su desarrollo pleno depende de la satisfacción de necesidades humanas básicas como el deseo de contacto, intimidad, expresión emocional, placer, ternura y amor.
La sexualidad se construye a través de la interacción entre el individuo y las estructuras sociales. El desarrollo pleno de la sexualidad es esencial para el bienestar individual, interpersonal y social.
Los derechos sexuales son derechos humanos universales basados en la libertad, dignidad e igualdad inherentes a todos los seres humanos. Dado que la salud es un derecho humano fundamental, la salud sexual debe ser un derecho humano básico.
Para asegurar el desarrollo de una sexualidad saludable en los seres humanos y las sociedades, los derechos sexuales siguientes deben ser reconocidos, promovidos, respetados y defendidos por todas las sociedades con todos sus medios.
La salud sexual es el resultado de un ambiente que reconoce, respeta y ejerce estos derechos sexuales:
1. El derecho a la libertad sexual. La libertad sexual abarca la posibilidad de la plena expresión del potencial sexual de los individuos. Sin embargo, esto excluye toda forma de coerción , explotación y abuso sexuales en cualquier tiempo y situación de la vida.
2. El derecho a la autonomía, integridad y seguridad sexuales del cuerpo. Este derecho incluye la capacidad de tomar decisiones autónomas sobre la propia vida sexual dentro del contexto de la ética personal y social. También están incluidas la capacidad de control y disfrute de nuestros cuerpos, libres de tortura, mutilación y violencia de cualquier tipo.
3. El derecho a la privacidad sexual. Este involucra el derecho a las decisiones y conductas individuales realizadas en el ámbito de la intimidad siempre y cuando no interfieran en los derechos sexuales de otros.
4. El derecho a la equidad sexual. Este derecho se refiere a la oposición a todas las formas de discriminación, independientemente del sexo, género, orientación sexual, edad, raza, clase social, religión o limitación física o emocional.
5. El derecho al placer sexual. El placer sexual, incluyendo el autoerotismo, es fuente de bienestar físico, psicológico, intelectual y espiritual.
6. El derecho a la expresión sexual emocional. La expresión sexual va más allá del placer erótico o los actos sexuales. Todo individuo tiene derecho a expresar su sexualidad a través de la comunicación, el contacto, la expresión emocional y el amor.
7. El derecho a la libre asociación sexual. Significa la posibilidad de contraer o no matrimonio, de divorciarse y de establecer otros tipos de asociaciones sexuales responsables.
8. El derecho a la toma de decisiones reproductivas, libres y responsables. Esto abarca el derecho a decidir tener o no hijos, el número y espaciamiento entre cada uno, y el derecho al acceso pleno a los métodos de regulación de la fecundidad.
9. El derecho a información basada en el conocimiento científico. Este derecho implica que la información sexual debe ser generada a través de la investigación científica libre y ética, así como el derecho a la difusión apropiada en todos los niveles sociales.
10. El derecho a la educación sexual integral. Este es un proceso que se inicia con el nacimiento y dura toda la vida y que debería involucrar a todas las instituciones sociales.
11. El derecho a la atención de la salud sexual. La atención de la salud sexual debe estar disponible para la prevención y el tratamiento de todos los problemas, preocupaciones y trastornos sexuales.
LOS DERECHOS SEXUALES SON DERECHOS HUMANOS FUNDAMENTALES Y UNIVERSALES.
Declaración del 13avo. Congreso Mundial de Sexología, 1997, Valencia, España revisada y aprobada por la Asamblea General de la Asociación Mundial de Sexología, WAS, el 26 de agosto de 1999, en el 14º Congreso Mundial de Sexología, Hong Kong, República Popular China. (Fuente: Promoción de la salud sexual. Recomendaciones para la acción. ORGANIZACIÓN PANAMERICANA DE LA SALUD. ORGANIZACIÓN MUNDIAL DE LA SALUD. Actas de una Reunión de Consulta convocada por: Organización Panamericana de la Salud (OPS) y Organización Mundial de la Salud (OMS). En colaboración con la Asociación Mundial de Sexología (WAS), celebrada en: Antigua, Guatemala del 19 al 22 de mayo de 2000)
Ilustración: Cuadro "Cortes y la Malinche", 1926 de Jose Clemente Orozco

jueves, 22 de marzo de 2007

Sexualidad, una reflexión sociológica.

Parece innegable, y más desde finales del siglo XIX con las obras de Freud, que el sexo y la sexualidad son parte profunda e inherente a lo humano y por extensión a lo social.
Si bien esta relación sigue estando en una continua discusión, lo que parece claro es que lo sexual juega un papel preponderante en la construcción social de relaciones. Y aunque la cultura determine un poco la sexualidad, me parece, siguiendo a autores como Fromm, Freud y Baudrillard, que lo sexual también determina un poco lo cultural y por tanto lo social.
No quisiera entrar en discusiones sobre el papel de la sexualidad en el desarrollo psicológico del individuo en relación con otros individuos, sólo quisiera apuntar el hecho de que ésta es parte fundamental de lo que nos conforma como personas y por ello como sociedad, en el entendido de Giddens: “Las funciones sexuales son un rasgo maleable de la identidad personal, un punto de primera conexión entre el cuerpo, la auto-identidad y las normas sociales” (2000, p. 25). Y sin embargo, existe una doble relación entre la estructura social más amplia y la identidad individual.
El mismo autor habla de que “la sexualidad es un constructo social, que opera en campos de poder, y no meramente un abanico de impulsos biológicos que o se liberan o no se liberan” (p. 31). Esta distinción es importante porque nos habla de la libertad con la que dichos impulsos pueden llevarse a cabo o no en distintas sociedades (religiones, pueblos, grupos etc.).
A través de la historia, la sexualidad ha sido permitida, atacada, exaltada, reprimida, tolerada, sublimada y todas las “adas” que se puedan decir.
Me parece que es partir de los años 70 que se inicia una verdadera transformación de la concepción social de lo sexual, convirtiéndose la sexualidad en un estandarte de libertad y el placer en un derecho social.
Sin duda son los movimientos feministas y gays-lésbicos, que han logrado consolidarse de esos años para acá, los que dieron el impulso decisivo para que se haya logrado una reformulación social al respecto.
Actualmente la sexualidad ha dejado de ser sólo el vehículo de la reproducción para instaurarse como una manifestación de placer. En este momento, en las sociedades desarrolladas podemos hablar de que existe una búsqueda abierta del placer y de que se ha
logrado (por lo menos en teoría) una equidad en ello entre hombres y mujeres; como dice
Giddens
"La emancipación sexual, creo, puede ser el medio de lograr una reorganización emocional de amplio espectro de la vida social. El significado concreto de emancipación en este contexto no es, sin embargo, como los radical-sexuales proponían, un conjunto sustantivo de cualidades psíquicas o formas de conducta. Es entendido más efectivamente de forma procedimental, como la posibilidad de la democratización radical de la vida de las personas. Quien dice emancipación sexual, a mi entender, dice democracia sexual. No sólo es la sexualidad que está en juego. La democratización de la vida personal se extiende también, de manera fundamental, a las relaciones de amistad, y nuclearmente, a las relaciones con padres, hijos y otros parientes." (p. 165).
Existe de este modo un segundo fenómeno en la actualidad que también representa una transformación en la relación de la sexualidad con lo social y es el hecho de que ésta, en específico la relación sexual había estado reservada al ámbito de lo íntimo, de lo personal, incluso de lo oculto, y en cambio ahora vemos cómo en las sociedades occidentales modernas la sexualidad (y el sexo) es cada vez más del orden público.

Esto es fácil de comprobar en los medios (especialmente la publicidad, sin hablar de la oferta mediática pornográfica), y si bien siempre ha existido, está cada vez más difundido y propagado en espacios antes impensables (supermercados familiares, kioscos y tiendas populares). Por otro lado, destaca la proliferación de giros comerciales de índole sexual (sex-shops, tabledances, bares gay, cines porno, etc.) que, a diferencia de los tradicionales burdeles, soncada vez más recurridos por mujeres, parejas e incluso por personas en busca de regalos para amigos y amigas.
La sexualidad ha pasado de estar en la esfera de lo privado a convertirse en parte de la esfera de lo público. Estos dos elementos, que el placer se haya democratizado y extendido sobre el sexo como reproducción y que sea cada vez menos algo “íntimo”, han dado pie a que la sexualidad pueda ser la base para pensar lo social. En ese sentido, es interesante el estudio del Internet como un nuevo elemento en esta ecología de lo sexo-social, siendo las relaciones sexuales mediadas por computadora no sólo un terreno de experimentación de acciones sexuales, sino de acciones sobre lo sexual y por ende de lo social (algunos ejemplos son las campañas mundiales en contra de la ablación, la recolección de firmas para protestar contra la discriminación sexual, etc.).
Ya se ha hablado de que el Internet no es ajeno a las condiciones prevalecientes en las diferentes sociedades donde se sitúa, y por ello puede ser un vehículo de liberación de energías reprimidas (en sociedades donde la sexualidad sigue siendo tabú). Así es notorio el número de lesbianas y homosexuales que están conectados en red (y a la red), no sólo para intercambiar contenidos sexuales, planear encuentros y tener cibersexo, sino como un ejercicio liberador y auto-afirmativo, como lo dice una mujer en el perfil que la describe: “Descubrí el amor con otras mujeres un par de años atrás. Ya no me gusta el sexo con hombres (lo siento chicos, no me traten de contactar, serán ignorados). Me encanta intercambiar fotos y charlar con otras mujeres”.
Por ello, y ante la posibilidad de enfrentar el rechazo o la marginación, la red se establece como un espacio liberador, como centro de experimentación o como un medio de autoafirmación y combate.
Al convertirse en un terreno donde convergen personas con diferentes posiciones, que provienen de diferentes culturas, que tienen diversas formas de apropiarse del sexo y que
ponen en juego dichas formas, el Internet se erige como un espacio donde se pone en juego
lo sexual, donde se retan los sentidos, las formas, el lenguaje, pero también donde se recrea
lo social.

Aunque se basa en las relaciones sexuales, en la masturbación personal y en la imaginación sexual, el cibersexo las sobrepasa como prácticas sexuales y exige su reconocimiento como una forma nueva: integradora algunas veces, multiplicadora en otras, limitada en muchas, pero con su propia estructura, forma y desarrollo.
(Fuente: Cibersexo: ¿La última frontera del Eros? Un estudio etnográfico autor M.C. Edgar Gómez Cruz, Investigación realizada con apoyo del Fondo Ramón Álvarez Buylla de la Universidad de Colima, México).
Ilustración: Cuadro "Interludio", 1934 de Raquel Forner

jueves, 15 de marzo de 2007

Historia de la Sexualidad (Visión Andina y Amazónica de lo Sexual)

La sexualidad andina se expresa aún hoy en rituales y en la permisividad de sus fiestas calendarias.
En carnavales y asociado con la bebida, las conductas de sexualidad fuera del matrimonio son aceptadas socialmente y se encuentran ritualizadas; los diablillos alientan el desenfreno y triunfan, momentáneamente, las fuerzas subterráneas.
Sin embargo, la aventura no es aceptable con personas extrañas a la comunidad, ya que se asocian con infertilidad, atentando contra el ideal de la endogamia que sólo se supera cuando una alianza matrimonial exógama enriquece a la comunidad. Tampoco se acepta el incesto.
Para reforzar los temores frente a la exogamia se tienen creencias y relatos de las nefastas consecuencias de que un joven o una joven se unan a monstruos, bestias y demonios con apariencia de extranjeros.
En la cosmovisión andina los términos de "runa" y "warmi", que definen a hombre y mujer, sólo se aplican a personas del mismo medio social, ya que los de fuera no tienen actividad sexual socialmente reconocida. Se llama "yana" a la pareja, hombre o mujer, que es lo oscuro que complementa al yo, lo claro, ambas partes sometidas una al otro inequitativamente, definiéndose una al otro en un tenso equilibrio.
El pensamiento andino sexualiza al mundo y todo lo ve en términos de complementación de los sexos: los dioses, la naturaleza. Hasta la Virgen es vista como esposa de Jesucristo y los santos tienen pareja.
En esta visión tan abiertamente sexualizada de la realidad, llama la atención que se diferencie entre sexualidad desmedida y moderada: los humanos tendrían sexualidad moderada; los seres de mundos inferiores, diablos y diablesas, tendrían sexualidad desmedida.
Mitos recogidos por misioneros cristianos ilustran la conceptualización del mundo en poblaciones nativas amazónicas. Por ejemplo, los mitos amazónicos Cashinaguas explican cómo el origen del sexo asociando el sexo femenino con una llaga que un hombre joven descubrió cómo curar: teniendo relaciones sexuales como los monos, aunque muriera con el pene partido luego de hacer una demostración pública con todas las mujeres de la comunidad. Otros mitos explican el olor rancio del sexo femenino por una pareja en la que la mujer era casada, que quiso que no descubrieran que habían tenido relaciones y quisieron disimular el olor frutal y floral de la vagina con una papaya rancia; de ahí que se perciba un olor característico luego de tener sexo.
Otro mito más explica que la vergüenza, la violencia y todos los males tienen su origen en que en vez de tener relaciones sexuales sin vergüenza y públicamente, como hacían los antepasados y los animales, el pudor apareció cuando una mujer, como Eva, tentó a un hombre con la fruta de la shapaja que nadie comía, pero luego se avergonzó y tuvieron sexo a escondidas, generando un empeoramiento del clima, guerras y toda suerte de enfermedades y males.
Otra leyenda selvática relata que unos Aguarunas que se creían perdidos y que iban a morir, se animaban unos a otros a hablar de "cosas vergonzosas", y hablaban de cómo era "la abertura amplia y el clítoris bien grande" de sus mujeres, lo que los hacía felices. Todos "contaron sin vergüenza" sobre sus mujeres, pero luego encontraron el regreso a casa y como todos sabían cómo eran las mujeres de los demás, se engañaban mutuamente. Así, engañándose, no podían convivir y esa es la razón por la cual los aguarunas de separaron y viven diseminados por la Selva.
Otro mito Aguaruna explica las relaciones rápidas y ocultas de los humanos porque los hombres se habrían cambiado los penes con los perros para evitar ser muerto por ser encontrado copulando con una mujer casada. Antes “el pene se les pegaba, como los perros”, teniendo relaciones de larga duración y a la vista de todos; ahora ya podían esconderse.
Otro ejemplo muestra las creencias sobre la fecundidad en el Amazonas. Según un mito Aruaco de los Machiguengas, la Luna era masculino y vivía en la Tierra, casada con una bella joven. Al igual que en el mito persa del ángel que echa tierra al ovario de la mujer para fecundarla, en este mito la Luna echó tierra al vientre de su esposa que se bañaba en el río, con la misma finalidad, pero ella se molestó y le tiró barro, por lo que la Luna la mató aunque revivió al hijo en su vientre, se comió la mitad de la mujer muerta, en vez de todo el cuerpo, como era el ritual, y las manchas de la luna son esos restos que no comió y el hijo, al crecer, se volvió el Sol.
Otro mito Aguaruna relata cómo la esposa glotona del dios Luna quiso seguirlo al cielo por un hilo y debido a su embarazo y la carga de todas las cosas pesadas del hogar, lo hacía lentamente, por lo que el marido la descubrió y cortó el hilo, haciéndola caer a la tierra, reventando la barriga con toda la comida que tenía adentro que el dios convirtió en barro y, desde esta maldición, la mujer hace ollas de barro y cocina.
Otros mitos amazónicos, Huambisas, Jíbaros y Aguarunas, narran que los principales dioses del sol y la luna son ambos masculinos, nacidos como huevos del vientre de una mujer vieja que un antropófago mató, y estos dioses tenían el poder sobre sus mujeres. Por celos entre estos dioses masculinos se habría terminado la poliandria y se prohibió estar con la esposa de otro (no el esposo de otra), pudiendo los maridos celosos matar a su mujer de solo asaltarles la duda, siendo siempre la mujer asociada con el diablo por infiel.
Aún hoy la violencia contra la mujer en la Selva rural se asocia, básicamente, a temas de infidelidad por ambas partes.Tanto en las narraciones andinas como en las selváticas prevalece una analogía del falo con la serpiente, culebra o gusano, a los que se les atribuye un poder fertilizante, viril y vivificador, y se les teme porque pueden violar y agredir.
Siempre es una mujer joven y hermosa que se encuentra con una culebra disfrazada y un joven extranjero le propone ser amantes y ella accede, escondiéndolo en un hueco bajo el moledor de maíz, alimentándolo de día y siendo amantes en la noche, a escondidas, hasta que sale embarazada y los padres matan a la culebra, abortando ella culebritas o sapitos (símbolo del sexo desordenado y prohibido) y casándose luego con alguien del pueblo. En versiones más modernas más que una serpiente es un amante en forma de falo.
Un mito Aguaruna habla de gusanos que se introducían en el cuerpo de la mujer y la embarazaban, hasta que la madre tapó "el numpijí" de la mujer, para que ésta tenga relaciones sexuales sólo con hombres.
Otra versión, Capanahua, alude a que la madre descubre que su hija casada se sentaba sobre un moledor, debajo del cual escondía un gusano, y movía las caderas y decía "una hormiga me está picando"; la madre mató al gusano pero la hija tuvo un hijo de éste.
La joven que muele maíz, símbolo de fertilidad, lo disfruta, porque lo hace sentada directamente sobre el piso, con el sexo rozándolo, “como no debe hacerse”. Del hueco sale una lombriz y la penetra, lo que le ocasiona placer; el placer es secreto y ella alimenta al gusano hasta que se embaraza y da a luz un animal o un bebé-gusano. En unas versiones los padres matan al gusano, en otras, no lo encuentran. En otras versiones no se embaraza, sólo que los padres la descubren disfrutando el placer de moler maíz.
En narraciones más prevalecientes en la Selva que en el Ande, el marido descuida a la mujer, simbolizado en que no es buen cazador, y la mujer sola es seducida por un felino que le promete abundante caza. Se va con el puma, jaguar o tigre, quien la satisface oralmente, hasta que se harta de convivir con él y comer carne cruda y vuelve a la comunidad que la ayuda a matar al tigre y comérselo. Si han tenido hijos, se comen a los hijos.
En la versión andina se trata de un hombre sodomizado por un puma, gozando de la relación bestial. Este relato puede remontarse a un huaco pre hispánico Mochica. Hay otro huaco de esa cultura con una mujer en coito con un puma, en una postura de cuatro patas que no es usual de las representaciones en los ceramios de conductas sexuales humanas.
Igualmente, hay otro huaco de la misma procedencia de un hombre cuyos genitales están siendo devorados por una serpiente. En estos amores con animales, cuando se trata de una mujer el animal procura amores bestiales, la mujer se bestializa; cuando es hombre, lo devora parcial o totalmente, perdiendo su identidad; otra constante es que la mujer quiere algo sagrado o mágico; el hombre, algo profano.
Otros relatos andinos y amazónicos muestran la creencia de que existen espíritus y monstruos codiciosos del sexo humano, que violarán a la mujer o seducirán hasta enfermar y disolver al hombre (chupándole la energía vital, disolviéndole los huesos que se supone se forman del semen). Así, el enano dela cascada viola a las jóvenes; la laguna con forma de doncella seduce al joven tragándoselo en su vagina.
En la pareja andina las primeras relaciones con el otro sexo se darían de manera espontánea, furtiva, apasionada; se recurre a la analogía con las llamas, que los indígenas creen están en perpetuo celo. Si bien esta pasión "salvaje" tiene visos de prohibida, la sociedad sólo se opone formalmente, ya que hay una aceptación de fondo a los amores juveniles fugaces.
Para la pareja institucionalizada, por el contrario, se espera una sexualidad domesticada, mesurada. Este no sería el caso de las personas de la Selva, quienes no esperan que la pasión se apacigüe, pero los ritos selváticos también muestran un rechazo a la pasión enceguecedora y la presión social para preservar un orden a través de los ritos ceremoniales de los raptos y las guerras ocasionadas por los amores furtivos.
En un mito, un cazador se enamora de su presa y la prefiere a las mujeres, llegando a transformarse en un animal, y, dependiendo de la versión, puede volver a ser humano y reintegrarse a la sociedad o no.
En cuanto a los mitos del incesto, que incluye a primos, ahijados y compadres, depende del grado del incesto que haya mayor o menor tolerancia, pero las reacciones no pasan de murmullos y aislamiento social, pero la comunidad piensa que se ha perturbado el orden cósmico y asociará el evento con cualquier desgracia natural o accidente.
La cabeza voladora es la forma que se le asigna al monstruo del incesto, es la cabeza de la persona incestuosa que, descabezada pero viva, duerme en brazos de su amante. También puede convertirse en llama de dos cabezas o en mula que escupe fuego (la Runamula de los selváticos es la pareja infiel).
El infiel que muere es un "condenado" que no puede terminar de morir porque amó a quien no debía (o era avaro, muy apegado a las cosas) y vaga por la tierra asustando a los humanos.
Lo sexualmente prohibido es asociado con suciedad: la cabeza voladora invita a comer deyecciones o escupe saliva inmunda. El incesto es visto como sucio, como algo que bestializa, que desintegra, que mata en vida, así como algo que afecta el orden social y natural.
Un mito de Huarochirí, que fuera importante provincia andina en cuyas tierras bajas los españoles fundaran Lima, se refiere al nacimiento de Pariacaca, dios Montaña que reemplaza al Sol, se vincula al adulterio de la mujer de un gran adivino y dios. Este mito habla del adulterio de la mujer, que dio de comer a un hombre un grano de maíz tostando que saltó a su vagina y cayó dentro de su sexo, y de serpientes y un sapo que viven bajo un moledor de maíz y destruyen el orden de la casa y enferman al esposo.
En sociedades tradicionales el mundo es dominado por hombres, sea el Inca, el español o el presidente, sea el chamán, el médico tradicional o el cura, sean los dioses del Incario o el Dios del Catolicismo.
El chamán o curandero amazónico, por ejemplo, media entre el mundo de los dioses y espíritus y el de los hombres y, como el mítico Inca o el curandero andino, tiene una luz interior y una aureola que derivan del poder creador, seminal, del dios Sol.
Al chamán se le percibe como un falo que penetra el mundo sobrenatural, el mundo de los espíritus que es visto como un útero, por lo que el chamán tiene poder fertilizante, de dador de vida o de muerte. Puede transformarse en jaguar y atacar a las mujeres y devorar hombres.
Sus instrumentos, como su vara sonajera y un cilindro de cuarzo llamado "pene del Sol" y relleno del psicotrópico rapé que, se cree fue la eyaculación del dios Sol cuando su hija, prendada incestuosamente de él, le acarició los rayos masturbatoriamente, son vistos como fálicos y le son dados por el mensajero del Sol, el trueno, bajo la forma de un jaguar.
El chamán usa el rapé y la ayahuasca para nutrir su poder. La ayahuasca otro psicotrópico, se cree tuvo su origen en el embarazo de la primera mujer que habitó la tierra, embarazada por la mirada del Padre Sol, dueño de la ayahuasca y del poder sexual. Cuando nació el hijo todos se disputaban la paternidad y despedazaron al niño; de cada pedazo nació una variedad de la ayahuasca.
Otro mito nuevamente revela los símbolos fálicos, el del Sol viajando por el río e introduciendo su vara sonajera en sitios propicios, de donde nacen los grupos humanos, relacionado con el mito de Manco Capac y Mama Occllo, su hermana, hijos del Sol que fundaron Cuzco, capital del Imperio Incaico donde se hundió su vara, tienen los mismos componentes de incesto y poder fálico.
El Inca, hijo delSol y portador de un cetro de oro cubierto de figuras de maíces, símbolo de fertilidad seminal, intermediaba entre los mundos, era permitido el incesto, tenía una vinculación con el dios Jaguar. Curiosamente, la tradición egipcia antigua también atribuía la creación a la masturbación del dios Sol, Aton-Ra, cuyo pene divino creó los ríos que acunaron a las civilizaciones.
Hay distintas culturas paganas que consideraban el semen un ofrecimiento a los dioses.
(Fuente: Erotismo, Placer y Sociedad. Un paseo por la historia: Ayer y hoy por María Raguz, es Doctora en Psicología Social, Especialidad de Género (Holanda). Maestría enEEUU en Psicología Educacional. Profesora principal de la Pontificia Universidad Católica delPerú. Integra varios rosters internacionales de consultores y expertos en género, derechos ysalud sexual y reproductiva, en particular, adolescente y juvenil. Dirige la ONG REDESS Jóvenes).

(Imagen 1: Cuadro "El Amanecer", 2004 de Andrés Cotrina Chavez - ver otros cuadros del artista)
(Imagen 2: Cuadro "Amazonía", 2004 de Joge Paco Monteagudo - ver otros cuadros del artista)